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El mundo empieza a preocuparse por una inteligencia artificial dirigida por empresas

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En una cumbre celebrada en Ginebra, académicos, políticos y humanitarios intentan hacer que la tecnología genere el mayor beneficio posible para toda la humanidad. Más allá de algunos pequeños proyectos, la inteligencia artificial está dominada por intereses corporativos

  • por Jamie Condliffe | traducido por Teresa Woods
  • 14 Junio, 2017

 

¿Cómo podemos asegurarnos de que la inteligencia artificial (IA) proporciona el mayor beneficio posible a toda la humanidad? No se trata de crear una inteligencia artificial con un sentido de justicia. Eso es importante, por supuesto, pero  ya se dedica mucho tiempo a sopesar los dilemas éticos de la inteligencia artificial. De lo que se trata es de garantizar que los sistemas entrenados con datos no incluyan los sesgos ideológicos humanos que podrían discriminar a los usuarios. ¿Podemos confiar en médicos robóticos para identificar correctamente problemas de salud a través de las exploraciones médicas si no pueden explicarnos lo que ven? ¿Y cómo pediremos que se comporten los vehículos sin conductor en caso de sufrir un accidente?

La cuestión es que todas esas preguntas contienen una suposición implícita: que la inteligencia artificial ya está siendo utilizada en lugares de trabajo, hospitales y automóviles. Aunque esto podría ser cada vez más cierto en los prósperos países de Occidente, no es el caso de miles de millones de personas en las partes más pobres del mundo. Por ello, representantes de varias agencias de Naciones Unidas, expertos en inteligencia artificial, responsables políticos y algunas empresas se han reunido en Ginebra (Suiza) para celebrar una cumbre de tres días llamada AI for Good (Una inteligencia artificial para el bien). El objetivo consiste en "evaluar las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial para asegurarnos de que beneficie a toda la humanidad" (ver La humanidad está perdida si la inteligencia artificial se basa en criterios comerciales).

Se trata de una misión tan amplia como abierta. Y sería injusto sugerir que hasta la fecha no se han dado buenos usos a la inteligencia artificial. Facebook ha desarrollado un software de aprendizaje automático para determinar qué partes del mundo están habitadas a partir de imágenes aéreas con el objetivo de proporcionar conectividad a internet al mundo entero. Amazon ha trabajado con proveedores de satélites para usar la inteligencia artificial para identificar y rastrear, por ejemplo, el crecimiento de los barrios de chabolas. E IBM ha experimentado con la tecnología para aliviar los problemas de niebla tóxica de China .

Aun así, se trata de pequeños proyectos frente a la escala de problemas globales como la desigualdad. De hecho, durante el primer día de la cumbre, el informático de la Universidad de Montreal (Canadá) Yoshua Bengio argumentó que una prioridad clave de una inteligencia artificial para el bien consiste en utilizarla para redistribuir la riqueza y reducir las desigualdades dentro de y entre naciones.

Sugirió que ese fin podría lograrse si nos centráramos en las investigaciones que beneficien a todos, como mejorar el medio ambiente o el desarrollo de servicios disponibles para cualquiera que tenga un móvil. Ese punto final encaja muy bien con un creciente esfuerzo en Silicon Valley (EEUU) mientras empresas como Apple, Google y Facebook intentan desarrollar nuevos programas de inteligencia artificial que puedan ejecutarse más rápida y eficientemente en dispositivos móviles en lugar de requerir costosas conexiones a internet para transportar datos a la nube y de vuelta.

Por supuesto, estimular a las organizaciones para que desarrollen sistemas que beneficien a la mayor cantidad de personas posible no será fácil. Al fin y al cabo, ¿dónde está el dinero? Sobre este punto, el científico cognitivo y antiguo investigador de inteligencia artificial de Uber Gary Marcus  lanzó una idea intrigante en la cumbre: un CERN para la inteligencia artificial. Para la física, el CERN se convirtió un foro en el que los investigadores pudieron construir el equipo y probar teorías que avanzarían a la comprensión humana y, sin embargo, nunca habrían sido financiados por la industria ni por el mundo académico. Marcus se pregunta si algo similar podría funcionar para la IA. Tal vez, una organización de ese tipo sería capaz de generar un software que siempre buscara mejorar la vida de muchos en lugar de pocos.

Si eso parece un sueño imposible, merece la pena tener en cuenta el mensaje emitido durante el mismo evento por el secretario general de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, Salil Shetty: "Si diseñamos la inteligencia artificial de acuerdo a cómo funciona el mundo ahora mismo, estará plagada de sesgos históricos. Pero podemos hacerlo mejor".

(Para saber más: Nature , Tech Giants Grapple with the Ethical Concerns Raised by the AI BoomConfiamos ciegamente en algoritmos sesgados por sus propios desarrolladoresUn niño de dos años inspira una IA más humana)

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