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Unas células de melanoma bajo un microscopio. Algunos pacientes con melanomas las vieron desaparecer después de ser tratados con una vacuna experimental contra el cáncer específica a su tumor

Biomedicina

Una vacuna personalizada evita las recaídas en doce pacientes con cáncer

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El tratamiento, basado en los antígenos tumorales específicos de cada paciente, ha protegido a la mayoría de los pacientes en dos ensayos independientes publicados en 'Nature'. Ahora hay que demostrar si el enfoque es viable y eficaz a gran escala

  • por Emily Mullin | traducido por Teresa Woods
  • 12 Julio, 2017

Los investigadores llevan décadas buscando una vacuna que enseñe al cuerpo a destruir los tumores de forma selectiva. A pesar de los muchos ensayos clínicos que se han llevado a cado, el éxito de este tipo de tratamientos ha sido muy bajo o nulo. Pero ahora, dos nuevos enfoques de vacunas personalizadas contra el cáncer parecen haber prevenido las recaídas de forma segura en una docena de pacientes con cáncer de piel de fase avanzada.

En los últimos años, los científicos se han dado cuenta de que el tumor de cada paciente presenta un conjunto único de características, o mutaciones, genéticas. Así que para que las vacunas contra el cáncer sean eficaces, probablemente también tendrán que ser únicas. Dos ensayos clínicos independientes publicados la semana pasada en la revista Nature, podrían ser los primeros en demostrar que el enfoque es viable.

En uno de los ensayos, ocho de los 13 pacientes que recibieron una vacuna personalizada contra el cáncer siguieron libres de tumores casi dos años después del tratamiento. En el otro estudio, de menor alcance, cuatro de los seis pacientes con melanoma que recibieron una vacuna no han presentado ningún rastro detectable de cáncer más de dos años después de recibir el tratamiento. Los tumores de todos los pacientes habían sido extirpados quirúrgicamente antes de recibir la vacuna.

El vicepresidente de investigación del Instituto Parker de Terapias Inmunes para el Cáncer, Fred Ramsdell, dice que los resultados demuestran la posibilidad de aprovechar el propio sistema inmunológico del paciente para reconocer su cáncer específico. El experto, que no participó en ninguno de los estudios, detalla: "Básicamente, [los autores del estudio] están maximizando las probabilidades de una respuesta fuerte y eficaz a las proteínas presentes únicamente en las células tumorales del paciente. Es como si recibieras una vacuna contra una versión de la gripe que solo te infecta a ti".

Las vacunas personalizadas son una nueva clase de terapias que aprovechan los neoantígenos o antígenos tumorales, que son unas proteínas presentes en los tumores y parecen ser específicas a cada paciente. Para producir las vacunas, los investigadores primero secuenciaron el ADN y el ARN del tumor de cada paciente. A continuación, utilizaron algoritmos informáticos para analizar las mutaciones de cada tumor y predecir los mejores objetivos que codifican los neoantígenos. A partir de esos datos, los equipos desarrollaron vacunas personalizadas con hasta 20 de estos neoantígenos. Cada paciente recibió varias inyecciones de la vacuna a lo largo de varios meses.

En los últimos años se han creado varias empresas centradas en el desarrollo de terapias basadas en los neoantígenos. Entre ellas están BioNTech, Advaxis, Gritstone Oncology y Neon Therapeutics, que fue fundada por la investigadora del Instituto Dana Farber (EEUU) Catherine Wu, quien dirigió el ensayo más pequeño que se acaba de publicar. Los neoantígenos también son los protagonistas de un proyecto lanzado el año pasado por el Instituto Ramsdell en San Francisco (EEUU) para averiguar la mejor manera de producir vacunas personalizadas contra el cáncer.

Las vacunas terapéuticas contra el cáncer están diseñadas para movilizar al sistema inmunológico del paciente para que ataque al cáncer presente en el cuerpo. Su funcionamiento es similar al de las vacunas clásicas que estimulan el sistema inmunológico de una persona para que reconozca células extrañas en el cuerpo y las destruya. Pero las células cancerosas son propias del cuerpo, por lo que es difícil "enseñar" al sistema inmune de una persona a reconocerlas. Los científicos creen que el desarrollo de vacunas contra el cáncer basadas en neoantígenos puede ser la mejor estrategia para lograrlo.

Pero las terapias inmunes, incluidas las vacunas contra el cáncer, no funcionan para todos los pacientes (ver A las puertas del Nobel, el pionero de la terapia inmune sigue intentando vencer al cáncer). El enfoque depende de la identificación de las mutaciones del tumor de cada enfermo, dice Wu, y parece que cuantas más mutaciones tiene un tumor, mejor funciona la vacuna. El oncólogo del Centro Médico Universitario de la Universidad Johannes Gutenberg (Alemania) y director general de BioNTech, la compañía de biotecnología que realizó el nuevo ensayo más amplio, Ugur Sahin, señala: "Sabemos que las terapias inmunes son exitosas, pero de momento sólo lo han demostrado en pacientes cuyos tumores tienen muchas mutaciones".

En los dos ensayos de Nature, las vacunas fueron diseñadas para incluir múltiples neoantígenos específicos de cada paciente. Ya que los neoantígenos sólo aparecen en células tumorales y no en células sanas, los investigadores creen que una inyección de neoantígenos deberían alertar al sistema inmunológico y ayudar a lanzar un ataque contra las células cancerosas. El director del Centro de Ingeniería Celular del Centro de Cáncer del Hospital Memorial Sloan Kettering (EEUU), Michel Sadelain, confirma que los resultados "demuestran la viabilidad de las vacunas altamente personalizadas, al menos a pequeña escala".

Sadelain, que no participó en los estudios, considera que este enfoque parece alentador, y que la mejora de los algoritmos computacionales podría predecir mejor qué neoantígenos incluir para aumentar la eficacia de las vacunas.

Pero todavía hay una gran pregunta abierta sobre las vacunas oncológicas personalizadas, y es si resultarán efectivas a gran escala. Tradicionalmente, los medicamentos se fabrican en grandes lotes y se aplican para tratar a cualquier paciente. Las vacunas oncológicas personalizadas tendrían que adaptarse a cada paciente.

Tanto Sahin como Wu señalan que sus equipos de investigación tardaron entre tres y cuatro meses en preparar cada vacuna, aunque afirman que han conseguido acortarlo hasta unas seis semanas. Actualmente, los pacientes con cáncer comienzan a tratarse con terapias tradicionales entre tres y seis semanas después de recibir el diagnóstico inicial, según Wu, por lo que su objetivo consiste en disponer de una vacuna en esta franja de tiempo.

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