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Energía

"La geoingeniería llegará después de algún gran suceso, como una gran ola de calor mortal"

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El profesor de la Universidad de Harvard (EEUU) David Keith está cerca empezar sus experimentos al aire libre para manipular el clima. En su opinión, ante la amenaza del cambio climático es "mejor hacer un poco de geoingeniería" que no hacer nada

  • por James Temple | traducido por Teresa Woods
  • 24 Agosto, 2017

El profesor de la Universidad de Harvard (EEUU) David Keith ha hecho tanto como cualquier otro investigador por convertir el espinoso tema de la geoingeniería en una corriente científica principal (ver Un plan barato y fácil para detener el calentamiento global). Fue uno de los primeros en evaluar en profundidad las posibles formas de alterar el clima para aliviar el calentamiento global, y ha emprendido algunas de las investigaciones más detalladas sobre un enfoque prometedor conocido como la inyección estratosférica de partículas. También escribió un libro sobre el tema, Un caso para la ingeniería climática, y cogestiona un fondo de energía y clima respaldado por Bill Gates que ha apoyado las investigaciones en esta área. Este año, Keith ayudó a lanzar el Programa de Investigación de Geoingeniería Solar de la Universidad de Harvard, y anunció planes de llevar a cabo lo que sería uno de los primeros experimentos al aire libre con un compañero (ver Manipular el clima: una medida desesperada para salvarnos del cambio climático).

La idea básica de la inyección estratosférica es que las partículas de rocío situadas a gran altitud por encima de la Tierra podrían ayudar a reflejar más calor hacia el espacio, para compensar el aumento de las temperaturas. Se trata de imitar un fenómeno natural que se produce cuando grandes erupciones volcánicas expulsan dióxido de azufre a la atmósfera, lo que reduce las temperaturas globales durante los siguientes meses.

Para el experimento propuesto, Keith y su compañero, el profesor de la Universidad de Harvard Frank Keutsch, planean lanzar globos a gran altitud que rociarían la estratosfera con pequeñas cantidades de materiales como dióxido de azufre, alúmina y carbonato de calcio. A continuación, utilizarán sensores para medir la reflectividad de las partículas, el grado en que se dispersan y cómo interactúan con otros compuestos. Los vuelos de prueba iniciales podrían despegar el año que viene.

Keith, que es profesor de física aplicada y política pública en la universidad, se reunió con MIT Technology Review a principios de año para hablar sobre sus próximos experimentos y otros temas más amplios relacionados con la geoingeniería. Keith también será ponente de la conferencia EmTech 2017 de esta publicación, que se celebrará del 6 al 9 de noviembre en el MIT Media Lab en Cambridge (EEUU), donde retomaremos la conversación sobre geoingeniería y otras maneras de abordar los crecientes riesgos del cambio climático.

¿Por fin ha llegado la hora de avanzar con pruebas de campo de geoingeniería?

Creo que es hora de avanzar con un amplio programa de investigación sobre geoingeniería solar, que sea de acceso abierto e internacional y transparente. Y eso es porque hay una posibilidad real (aún no lo sabemos definitivamente) de que podría ser capaz de reducir sustancialmente el riesgo climático de este siglo. Pero plantea duros desafíos de gobernabilidad, y no conocemos los riesgos ni su efectividad. Tenemos que saberlo para poder proporcionar esa información a la próxima generación para que puedan tomar buenas decisiones. Esa es la razón fundamental de un programa de investigación.

La respuesta a por qué hacer los experimentos al aire libre es que es un proceso habitual de la investigación. En cualquier tipo de investigación ambiental, no sólo hay que diseñar cuidadosos modelos teóricos, después hay que salir y realizar experimentos para entender dónde van mal encaminados. El gran problema aquí consiste en entender cómo nos hemos equivocado, y al final lo conseguimos mediante la creación de experimentos cuantitativos cuidadosamente controlados, en los que se pueden ver los errores dentro nuestra predicción.

Y desde mi punto de vista, es malo pensar en esto como un ensayo de geoingeniería. Para mí, para hacer una prueba de campo real necesitaríamos tener el sistema que queremos desplegar al completo , y comenzaríamos a desplegarlo en algún modo de prueba para comprobar si funcionaba. Eso no es en absoluto lo que estamos haciendo. En este punto, es demasiado pronto para pensar en la ingeniería de un sistema completo para ser desplegado. Me opondría eso. Estamos intentando hacer ciencia para ayudarnos a entender lo bien que podrían funcionar algunas ideas de geoingeniería solar, cómo podrían fallar, cuáles podrían ser sus riesgos.

Incluso los críticos de geoingeniería (o al menos los de fiar, supongo) parecen estar de acuerdo en que, a pequeña escala, los ensayos propuestos no representan un riesgo ambiental significativo. Pero una de las principales críticas persistentes, y queademás se oye con frecuencia, es la idea del "riesgo moral". Creo que el término que usted prefiere es "compensación de riesgo". La idea de que la gente y los políticos observarán a estos científicos serios y bien acreditados haciendo este trabajo y dirán: "Oh, bueno, ellos ya se están encargado", y por lo tanto no necesitamos tomarnos las reducciones de gases de efecto invernadero tan en serio. ¿Cuál es su respuesta a ese argumento?

En primer lugar, es importante decir que ese argumento es aplicable a los experimentos, al igual que no es aplicable al discurso. Creo que a algún nivel existe un riesgo realista de que si la comunidad científica exagera la idea de que la geoingeniería solar realmente funciona, existe la posibilidad de que se utilice políticamente para debilitar los esfuerzos dirigidos a reducir las emisiones. Creo que esa es una preocupación sensata. Pero no creo que haya ninguna línea clara que diferencie un pequeño experimento científico de, digamos, una película o una gran charla pública o, en realidad, del antiguo asesor principal del secretario general de la ONU [...] que lanza un gran esfuerzo de gobernanza. Todas estas cosas hacen que esto parezca más serio, y no creo que estas preocupaciones sean aplicables de forma especial a los experimentos, que en cierto sentido no hacen físicamente nada a cualquier otro experimento.

Al pensar en el argumento del riesgo moral, hay que sopesar dos cosas. Sí, existe una posibilidad legítima de que reduzca los compromisos de reducir las emisiones, pero también existe la posibilidad de que pueda reducir sustancialmente el riesgo climático durante este siglo. Y al final, nosotros no tomamos esa decisión sobre ninguna de las dos cosas. Se trata de dar más información a la próxima generación que tomará las decisiones serias sobre esto, no nosotros.

Usted comenta algo muy interesante en su libro sobre este tema. Básicamente,escribió que el argumento del riesgo moral probablemente sea correcto, como acaba de decir, pero que debemos buscar la investigación de todos modos porque los riesgos del cambio climático son altísimos. Y específicamente esos riesgos, que pueden ser tratados como una especie de abstracción del argumento del riesgo moral, básicamente se reducen a una gran cantidad de muerte y destrucción en los países más pobres. ¿Puede explicar ese argumento en más detalle?

Por supuesto. Una de las razones por las que estoy particularmente interesado en desarrollar la geoingeniería solar es que parece que los beneficios serán mayores para los más pobres. Y eso se debe a que los mayores impactos climáticos, especialmente los de calor extremo y los fenómenos de precipitaciones extremas como los ciclones tropicales, azotan a los más pobres del mundo. Y ahora hay pruebas bastante claras de que la geoingeniería solar sería notablemente efectiva en la reducción de algunos de esos riesgos, y los beneficios relativos [serían] mayores para los pobres que para los ricos. Para mí es una razón ética fundamental de que sí necesitamos desarrollar una tecnología para hacerlo, y que necesitamos involucrarnos profundamente con la gente en el mundo en desarrollo, para obtener su opinión sobre cómo lo ven y para difundir la tecnología. Esto puede que se desarrolle aquí, pero es de acceso abierto, y no creo que sea probable que Estados Unidos sea el país que la despliegue. Es mucho más probable que sean países pobres.

El argumento que más me impacta, no contra la investigación sino contra su eventual despliegue, es simplemente la idea de que el sistema climático es masivo y complejo y desigual, y sabemos que nuestros modelos climáticos no son perfectos. Por lo tanto, podemos estar bastante seguros [de que la inyección estratosférica] funcionará, y podríamos estar bastante seguros de que las consecuencias negativas no serán tan malas o pueden ser limitadas, pero no podemos saber con certeza cuáles serán los efectos globales. Tengo curiosidad, cuando su imaginación llega al punto del despliegue masivo, ¿se para a pensarlo en profundidad?

Sí. Pero creo que hay que pensar en ambos lados del argumento. Si no lo haces, entonces tienes lo que se llama forzamiento radiativo, que es el efecto acumulativo de todo el CO2 de la atmósfera forzando el clima.

Tenemos incertidumbre en ambos lados. Pero la pregunta es: ¿cuál de las dos incertidumbres es mayor? Una especie de respuesta científica más obvia, el balance de pruebas, es que la incertidumbre aumenta con el forzamiento radiativo total. Cuanto más fuerce el sistema climático, más aterradores e inesperados  serán los resultados inesperados. Así que sí, es cierto que no sabemos con certeza cuál es la respuesta a la geoingeniería solar, y nunca lo sabremos. Pero tampoco sabemos cuál es la respuesta al CO2, y nunca lo sabremos. Y la cuestión es: ¿qué estado combinado del mundo es menos arriesgado?

Ante cualquier nivel de CO2 que alcance a su punto máximo, la pregunta es: ¿Preferiríamos tener sólo ese pico y no saber con seguridad qué va a pasar, o tener sólo ese pico y un poco de geoingeniería solar, por lo que se fuerza un poco menos al clima total? Y nunca lo sabremos. Ambos escenarios son inciertos. Pero parece que es menos arriesgado hacer un poco de geoingeniería solar.

Puesto que es y siempre será una decisión entre un riesgo y otro, ¿eso significa en última instancia que el despliegue a gran escala no tiene sentido [fuera] del contexto de desastres en desarrollo? ¿O al menos hasta encontrarse al borde de lo que pensamos que está a punto de ser un desastre?

El clima es una bestia que se mueve despacio, por lo que habrá cosas individuales localmente desastrosas, como los [huracanes] de categoría 5. Y el CO2 actual podría suficiente para causar huracanes de categoría 6, o una ola de calor que matw a miles o decenas de miles de personas. Esas cosas, cuando estás en ellas, son desastres.

Pero lo único que hace el cambio climático o la geoingeniería solar es alterar la probabilidad de esas cosas lenta y gradualmente. Si bien hay puntos de inflexión políticos, no es tan obvio que realmente existan fuertes puntos de inflexión físicos en el clima global de la Tierra.

En general, creo que si vas a emplear la geoingeniería solar, tiene más sentido comenzar muy lentamente y con cuidado, para poder buscar errores y buscar problemas a medida que vas aumentando gradualmente, y puedes comenzar a reducir riesgos lentamente. Así que no creo que sea tan útil como una respuesta de emergencia. Pero a cierto nivel no sé realmente qué es una emergencia climática. En parte es solo un eficaz giro del discurso.

Incluso si esa es la mejor ruta científica a seguir, ¿es la cosa que acabo de describir lo más políticamente viable y probable?

Sí, sí. La forma en que la que funciona la política en las democracias, y a algún nivel global, creo, es que estas cosas se mueven a lo largo de la superficie, donde algún subconjunto de la élite tiene un abanico de cuestiones diferentes en torno a la reforma tributaria u otras vagas reformas de la propiedad intelectual o la geoingeniería solar. Esas cosas se mantienen por debajo de la superficie de las personas que libran guerras de opiniones entre sí, y pensando en diferentes sistemas reguladores. Entonces pasa algo que de repente lo saca a la superficie, y luego los políticos actúan. Por lo tanto, si hablamos de la seguridad de los autobuses escolares, tal vez hay algunos argumentos perfectamente buenos, pero luego un día se produce un terrible accidente de autobús escolar, y eso pasa a ser el momento en el que los legisladores actúan.

Estoy seguro de que lo mismo pasará con esto. La geoingeniería probablemente será impulsada por algún gran suceso, como una gran ola de calor mortal. Pero eso no significa que la acción sea sólo una respuesta de pánico ante ese evento. Lo que espero, y la razón de hacer experimientos, es generar tantos conocimientos de base como sea posible para tomar decisiones informadas cuando eso suceda.

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