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Dubái (Emiratos Árabes Unidos). Tom Dulat | Getty

Tecnología y Sociedad

La nueva Primavera Árabe de la tecnología y el emprendimiento

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Las  'start-ups' de Oriente Medio están superando sus barreras para aprovechar el creciente interés de su joven población por la tecnología. Las empresas más exitosas hacen de todo, desde monederos Bitcoin hasta servicios de imprenta capaces de competir con DHL

  • por Christopher M. Schroeder | traducido por Maximiliano Corredor
  • 21 Septiembre, 2017

A finales de marzo se anunció que la mayor empresa de comercio electrónico de Oriente Medio y el norte de África, Souq.com, iba a ser adquirida por Amazon por más de 500 millones de euros. Fue una jugada poco habitual: cuando Amazon quiere entrar en un nuevo mercado geográfico, suele lanzar su propia plataforma e invertir mucho dinero para hacerla crecer. Pero en vez de eso, Amazon, aparentemente impresionada por la junta directiva de Souq.com, su tecnología y su capacidad para moverse por una región complicada, decidió una estrategia diferente.

Una semana después del anuncio, en la Conferencia Step en Dubái (Emiratos Árabes Unidos, EAU), una de las reuniones de start-ups más populares en la región, era como si hubiera caído un rayo. Más de 2.000 emprendedores en ciernes llenaron el foro para asistir a un panel con el fundador de Souq.com, Ronaldo Mouchawar. Mouchawar, nativo de Alepo (Siria), pasó más de una hora en el escenario con sus cofundadores y principal inversor. Explicó con gran nivel de detalle cómo era construir un gigante del comercio electrónico. En 2005, cuando se lanzó Souq.com, poca gente en el mundo árabe compraba por internet, y había aún menos personas dispuestas a usar una tarjeta de crédito en la red; tampoco era fácil encontrar ejemplos de empresas tecnológicas de éxito. Ahora, según Mouchawar subrayó a su entusiasta audiencia, las cosas eran diferentes.

Unos meses antes, Careem, una empresa de viajes compartidos que estaba creciendo muy rápido en la región, había sido valorada en casi 900 millones de euros. Para los presentes en la conferencia, estos dos éxitos parecían señalar un punto de inflexión en el mundo árabe, que estaba siendo posible gracias al acceso local a la tecnología y a una creciente clase media. Una mujer joven, aspirante a emprendedora que tomaba abundantes notas en su ordenador portátil, me dijo: "Puedo hacer esto. Lo haré"

Por supuesto, los problemas de la región siguen siendo muy reales, entre ellos la pobreza, la guerra y el colapso de las instituciones políticas y económicas. Israel tiene un sector tecnológico bien establecido, pero en el Oriente Medio árabe, a excepción de los Emiratos Árabes Unidos y su principal centro económico, Dubái, el sistema legal y regulatorio es, en el mejor de los casos, complicado y, más a menudo, impredecible e incoherente. Las disputas políticas históricas y las preocupaciones por la seguridad también están sobre la mesa. La infraestructura educativa, a pesar de un gasto relativamente grande, no es adecuada para desarrollar una mano de obra del siglo XXI.

No obstante, algo está pasando. Por todas partes en Dubái, la gente joven se reúne alrededor de sus dispositivos inteligentes. Puede vérselos junto al mar caminando por el arenoso paseo marítimo, disfrutando de la belleza como de un parque del recientemente terminado canal, o sentados en cualquier elegante cafetería. Hace dos generaciones, la ciudad era un pequeño enclave dedicado al comercio y la pesca de perlas rodeado de desierto, pero hoy en día esta ciudad en el Golfo Pérsico se ha convertido en un centro neurálgico desde el cual las empresas de tecnología con raíces en todo Oriente Medio miran hacia los mercados emergentes al este, oeste, norte y sur. Souq.com y Careem son sólo dos entre miles. Y, al igual que Amazon, los agentes tecnológicos globales, Google, Facebook y LinkedIn incluidos, han estado expandiendo significativamente su presencia ahí.

El ejecutivo del Amazonas Russ Grandinetti (izquierda) estrecha la mano de Ronaldo Mouchawar, fundador de Souq.com.

Foto: El ejecutivo de Amazon Russ Grandinetti (izquierda) estrecha la mano de Ronaldo Mouchawar, fundador de Souq.com. 

La gran mayoría de los tres millones de habitantes de la ciudad, incluida una nueva generación de jóvenes emprendedores árabes, nacieron en otros lugares. Y enfocan sus ventas a una generación conectada a través de Oriente Medio. En casi todos los países de la región, más de la mitad de la población tiene menos de 30 años, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Casi dos tercios de ellos tendrán dispositivos inteligentes a finales de esta década, de acuerdo con las predicciones de la asociación mundial de comercio móvil GSMA, una cifra ya superada en algunas partes del golfo, pero mucho más baja en Egipto y otros países. Los emprendedores inmigrantes usan Dubái como plataforma para llegar a los clientes, a menudo movilizando la tecnología, el talento y los costes operativos asequibles de sus países de origen, aprovechando sus propios conocimientos sobre los mercados locales.

Una joven aspirante a emprendedora que tomaba abundantes notas en su ordenador portátil me dijo: "Puedo hacer esto. Haré esto."

Hace dos décadas, tener éxito en tecnología a nivel internacional significaba vender a Estados Unidos. Ahora, y cada vez más, los consumidores conectados están en todas partes: la India, el sudeste asiático y África. Dubái está a cuatro horas de vuelo de más de un tercio de la población mundial. Según la división de investigación de la Conferencia Step, Dubái y el resto de los Emiratos Árabes Unidos son el hogar de más del 42% de todas las start-ups en el mundo árabe. El grupo de investigación Magnitt estima que, de las 60 empresas de tecnología adquiridas en la región en los últimos cinco años, la mayoría tiene su sede en Dubái. Se proyecta que en el próximo año se levantarán en la región cerca de 1.000 millones de euros en nuevo capital riesgo para inversiones en empresas emergentes locales, una gran cifra para cualquier economía en desarrollo y un gran salto desde los niveles de 2016.

Bancarrotas y visas

El Gobierno de los EAU ha hecho cambios legales para fomentar el espíritu emprendedor. En 2016, el promulgó su primera ley concursal. La libertad de fracasar, aprender del fracaso y comenzar rápidamente la próxima empresa ha sido consustancial al ADN de Silicon Valley (EEUU), pero en algunas partes del Medio Oriente, las tradiciones culturales alrededor de la deuda y las obligaciones para con otros habían hecho del fracaso un acto criminal: los ejecutivos podrían literalmente ir a la cárcel. Y en una época en que algunos en Estados Unidos luchan contra cualquier expansión de los programas de visas H1-B, que permiten a los extranjeros trabajar en el país en ocupaciones especializadas, EAU acaba de anunciar una nueva visa que ofrece residencia a los mejores tecnólogos de cualquier parte del mundo.

El gobierno de Dubái también está adoptando tecnología. A finales de 2020, toda la documentación e interacciones gubernamentales estará disponible en blockchain, una tecnología de registro descentralizada que verifica y registra las transacciones de forma segura. Para 2019, como parte de una estrategia para mejorar la eficiencia y la seguridad de la construcción, al tiempo que se reducen costes, el 2% de todas las nuevas edificaciones tendrán que usar componentes impresos en 3-D para recibir los permisos de construcción, una cifra que está programado que aumente cada año hasta alcanzar el 25% en 2030. Los Emiratos Árabes Unidos incluso tienen su propio programa espacial: planean ampliar los esfuerzos en satélites y lanzar la primera sonda a Marte del mundo árabe.

Ala' Alsallal, de 31 años, es uno de los miles de emprendedores que combinan las operaciones con sede en su país de origen, en su caso Jordania, con una oficina en Dubái. Su start-up, la librería en línea Jamalon ("cima de la pirámide" en árabe), comenzó hace siete años y ya ofrece más de 12 millones de títulos, incluyendo más de 150.000 en árabe. Amazon, en comparación, tiene solo unos pocos cientos.

Alsallal viene de una familia humilde. Es uno de los siete hijos de padres maestros palestinos cuyos abuelos habían llegado a Jordania tras de la formación de Israel en 1948. Los refugiados palestinos representan casi un tercio de la población de Jordania y muchos viven en "campamentos" de refugiados que en realidad son asentamientos con edificios, electricidad y agua corriente. Estas comunidades están abarrotadas, son pobres y autónomas. Las escuelas están destartaladas y hay pocos lugares seguros para que los niños jueguen, así que no es ninguna sorpresa que tanto las tasas de abandono escolar como el desempleo sean asombrosamente altos.

Los cofundadores de Careem Mudassir Sheikha (izquierda), Abdulla Elyas (centro) y Magnus Olsson (derecha).

Foto: Los cofundadores de Careem Mudassir Sheikha (izquierda), Abdulla Elyas (centro), y Magnus Olsson (derecha). 

Alsallal, dotado para las matemáticas y las ciencias, se dio cuenta de que todos los caminos tradicionales para el éxito en la sociedad jordana (medicina, derecho e ingeniería) serían inasequibles e inalcanzables para él. Pero convenció a su familia de reunir el dinero necesario para contratar el pobre y limitado servicio a internet disponible para los refugiados. Quería aprender sobre el vasto mundo de la tecnología. Estudió ingeniería con una beca en Athens Information Technology (afiliado a la Universidad Carnegie Mellon) y, después de trabajar dos años en Grecia, regresó a Amman, la capital de Jordania, para fundar su propia empresa.

Amazon le impresionaba desde hacía tiempo, y aunque la empresa tenía una pequeña presencia en la región, se sentía molesto por lo difícil que era encontrar libros en árabe en línea. Alsallal perfiló un sencillo plan de negocios y persuadió a inversores ángel y mentores como el fundador de la empresa de entrega rápida Aramex, Fadi Ghandour, para que le dieran unas cuantas decenas de miles de euros para comenzar. (Ghandour es también presidente de la firma de inversión Wamda Capital, que se centra en esta región, y en cuyo consejo de asesores sirvo). El año pasado, Alsallal recaudó casi 3,5 millones de euros más para expandir las operaciones de Jamalon.

En Dubái, abrió la primera imprenta a demanda de la región, lo que permitió que los libros se imprimieran a menor coste para facilitar el envío a los Emiratos Árabes Unidos, a toda la región y a todo el mundo. La primavera pasada, cuando el editor alemán OmniScriptum estuvo interesado en entrar en el mercado, sus ejecutivos descubrieron que era más barato trabajar con Jamalon que hacer envíos vía DHL desde Frankfurt (Alemania) a Oriente Medio. Al trabajar con Jamalon en la impresión en árabe, OmniScriptum se ahorra el 80% de los costes de envío que habría pagado y se beneficia de la experiencia de mercado de un socio local, afirma el COO Marc Wegmann.

Más de 2.000 kilómetros al noroeste de la instalación de Jamalon en Dubái, en un edificio con la sencilla fachada blanca típica de Ammán, está lo que Alsallal llama "nuestra cocina en el trasfondo". Sacando partido del talento local para el software y aprovechando los bajos salarios de la zona, Alsallal ha mantenido sus operaciones de back-end (centro de llamadas, gestión de la cadena de suministro, abastecimiento y contabilidad) en su ciudad natal. Un buen ingeniero de software u operador de compras puede prosperar en Amman por unos 30.000 euros al año, una cantidad que apenas cubriría los gastos de vivir durante dos meses en Dubái.

De los 70 empleados de Jamalon, 65 están en Amman, y el número está creciendo. Las paredes de la oficina están pintadas del morado claro corporativo. Los escritorios son simples pero equipados con la última tecnología. Alsallal explica: "Operativamente, tuvimos que mudarnos a Dubái para crecer", y cita leyes que fomentan los envíos y las entregas, así como la ventaja de la ciudad en logística. El emprendedor añade: "Pero no fue fácil culturalmente. La fundación, la historia, las conexiones del equipo estaban todas en Amman; contraté a casi todo el mundo". Cuando la publicación de libros de texto empezó a tomar vuelo en Dubái, se desarrolló una mentalidad de "nosotros contra ellos". Alsallal llevó al pequeño equipo de Dubái a Amman para abordar el asunto. El joven recuerda: "Trabajaban juntos, salían juntos, se comunicaban cara a cara. Muchos de los enfrentamientos desaparecieron gracias a eso. La combinación de un fuerte centro neurálgico en Dubái y las operaciones en el terreno de cada país es poderosa y nos da una ventaja significativa. No hay nada como [Dubái] en Oriente Medio, nada ni siquiera parecido en ninguna parte".

Esa dinámica es la razón por la cual el cofundador de Unifonic, Hassan Hamdan, con sede en Arabia Saudita, está trasladando su empresa y su propia residencia a Dubái. La compañía de comunicaciones en la nube, con ingresos que se calculan en decenas de millones euros, es una especie de ventanilla única para el marketing móvil, incluyendo un servicio particularmente popular que envía millones de mensajes al instante. Hamdan es un espigado, elocuente e inquieto nerd de los ordenadores que comenzó a jugar con computadoras en 1997 a los 10 años de edad en Jeddah, Arabia Saudita. En 1998, su familia tenía acceso de banda ancha a internet, y rápidamente encontró comunidades y foros de jóvenes con ideas afines que le ayudaron a aprender inglés, contestar preguntas sobre cómo programar y le enseñaron a diseñar.

La carrera de negocios de Hamdan comenzó en 2006, cuando su hermano Ahmed, estudiante de la Universidad King Fahd de Petróleo y Minerales, le llamó con un problema. Quería enviar un mensaje a todo el alumnado sobre un evento, pero sólo podía hacerlo de uno en uno, tarea que requería horas. Hamdan diseñó un sitio web básico donde se podía poner todos los datos de los estudiantes, y los mensajes se enviarían de golpe. Gente de fuera de la universidad comenzó a encontrar el sitio web por medio del boca en boca y a utilizarlo para invitaciones de boda, reuniones familiares y eventos en sus lugares de trabajo. Su creador recuerda: "No era un negocio todavía, porque no había pensado que podría cobrar por ello. Pero miles de personas lo usaban. Ninguno de nosotros tenía ni idea acerca de Evite o servicios pioneros en occidente, porque pocos de nosotros hablábamos inglés. Realmente despegó".

"No hay nada como Dubái en Oriente Medio, nada ni siquiera parecido en ninguna parte".
Ala’ Alsallal, fundador, Jamalon

Poco después, ya con el mismo Hamdan en la Universidad en Egipto, los hermanos decidieron lanzar un negocio, y reclutaron a los compañeros de clase de Hamdan para construir la tecnología. En 2010, los hermanos tuvieron su gran éxito: un contrato con Toyota Arabia Saudita, que se había enterado de su negocio a través de un empleado que utilizó la herramienta para invitaciones de boda. Hoy en día venden a fabricantes de automóviles, empresas financieras y muchos otros en varios países, incluyendo Egipto, Sudán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Bahréin.

Hamdam recuerda: "Para llegar a cualquier parte del mundo árabe, Pakistán, África, el sudeste asiático, sólo había una opción clara para nosotros. En un vuelo se puede llegar fácilmente a la India, Kenia, Sudáfrica, Nepal, Pakistán, Singapur, Malasia e Indonesia". Hace una pausa. "Pero lo que la gente subestima es la accesibilidad del talento que hay de una amplia gama de nacionalidades. Este talento global ofrece un conjunto de habilidades inaudito en este lado del mundo, pero también un talento que está conectado a sus hogares, habla sus idiomas. Hay una diversidad y un acervo de donde se puede escoger a la medida de las necesidades de expansión para cualquier mercado emergente. "

Emprendedoras

A muchos en Occidente les sorprende que, según reporta The Economistmás del 25% de las start-ups en el mundo árabe son fundadas o dirigidas por mujeres. Por comparar, el investigador de tecnología Crunchbase estima que ese número está cerca del 17% en los Estados Unidos. Hala Fadel, cofundadora de Leap Ventures, una empresa de capital de riesgo con sede en Beirut (Líbano), dice que al ser un campo relativamente nuevo en la región, la tecnología no tiene la herencia de ser dominio de los hombres y abraza una cultura de libertad donde todo se ve posible, incluso romper las barreras de género. "Es casi el único espacio donde esto es posible en la región", dice Fadel. "Por eso atrae tanto a las mujeres". Las mujeres árabes de clase media que quieren trabajar aquí suelen tener pocas oportunidades, especialmente porque la tasa de desempleo es alta, por lo que muchas inician negocios tecnológicos, o facilitados por la tecnología, en sus propios hogares.

La tecnología abarca una cultura de la libertad atractiva para las empresarias en la región, dice Hala Fadel, cofundador de Beirut-basado empresa de capital riesgo Leap Ventures.

Foto: La tecnología abraza una cultura de libertad atractiva para las emprendedoras de la región, dice Hala Fadel, cofundadora de la firma de capital riesgo Leap Ventures, con sede en Beirut. 

Ola Doudin fundó su empresa, BitOasis, cuando vio una laguna en la infraestructura financiera de la región e identificó una nueva tecnología para llenarla. Originaria de Amman, Doudin estudió ingeniería electrónica en la Universidad de Birmingham en el Reino Unido, para más tarde enseñarse a sí misma a programar. Se rebeló contra el énfasis educativo del Medio Oriente en el aprendizaje de rutinas y la memorización, y trató de ir más allá de las carreras profesionales tradicionales en el gobierno, la ingeniería o las grandes empresas que la mayoría de los padres querían que sus hijos siguieran. En 2015, comenzó a explorar el potencial en la región para la tecnología del blockchain y las criptomonedas como Bitcoin.

En 2015, en un momento en que más de la mitad de la población de Oriente Medio tenía acceso a internet, pero menos del 20% tenía cuentas bancarias, a Doudin le parecía que algo estaba profundamente roto. Los bancos eran ineficientes y costosos y mostraban poco interés en ponerse al día de la transformación digital que ocurría globalmente. La creciente base de usuarios de internet buscaba ansiosamente alternativas a la banca tradicional. Canales, especialmente en línea, que fueran accesibles, instantáneos, globales y eficientes. "Bitcoin cumple todas esas características y más", dice. BitOasis, fundada por ella en 2015, fue una de las primeras carteras e intercambios Bitcoin en Oriente Medio y Norte de África. A fecha de junio de 2017, procesaba más de 50 millones de euros mensuales, y el volumen se ha duplicado cada mes.

Para Doudin, las ventajas de Dubái son evidentes: su mercado diverso, alcance al mercado global, el crisol de talento y la joven comunidad de emprendedores hacen que sea un lugar más fácil para lanzar un nuevo producto o probar una nueva tecnología. "También es una ciudad joven con el carácter de un emprendedor. No tiene miedo de correr riesgos y siempre intenta superar los límites", dice.

Emprendedores como estos, el tamaño de las oportunidades en las que están trabajando y la dinámica del mercado de una creciente clase media de consumo, me han intrigado desde hace mucho tiempo como inversor. Pero sus historias también son un recordatorio de que en las regiones en ascenso las cosas son a menudo muy diferentes en el terreno de lo que leemos en las noticias, que enfrentar nuestros prejuicios puede ayudarnos a entender los problemas y ver el potencial.

Echo la vista atrás a mi último trayecto en un coche de Careem el año pasado. Incluso con todas mis visitas a Dubái, el ritmo del cambio aún asombra: el rápido crecimiento de la infraestructura, el ritmo de los acuerdos de negocios, el número aparentemente infinito de lugares para comer y beber, la acumulación de riqueza. La flota de Careem, todos Lexus limpios y eficientes, es el medio más fiable para los ejecutivos globales (para cualquiera) de llegar del punto A al punto B. Ese día, nos dirigíamos al centro de negocios más nuevo de la ciudad, pasando rascacielos, palmeras y el ajetreo de los jóvenes ejecutivos de negocios apresurándose por las calles. Mi conductor me pidió que mirara al salpicadero, donde la pantalla de su GPS mostraba el camino por el que íbamos. En lugar de rascacielos y desarrollo, todo alrededor de la carretera aparecía como desierto marrón.

Él sonrió y dijo: "Este software no tiene ni dos años; la última vez que lo cargué no había nada aquí. Es solo el principio."

Christopher M. Schroeder es un emprendedor estadounidense y un inversor global. Su libro 'Startup Rising: The Entrepreneurial Revolution Remaking the Middle East' fue el primero en documentar el surgimiento de las empresas de tecnología y la innovación en el mundo árabe.

Tecnología y Sociedad

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