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Biomedicina

Gametos sintéticos: la reproducción que permitiría tener hijos sin tener en cuenta la edad ni el sexo

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Los espermatozoides y óvulos creados en laboratorio a partir de células madre inducidas procedentes de la piel permitirían reproducirse a mujeres de cualquier edad, a parejas del mismo sexo y a personas infértiles

  • por Antonio Regalado | traducido por Maximiliano Corredor
  • 25 Agosto, 2017

Vamos a llamarle BD, porque así le llama su esposa en su blog de infertilidad, raíz del término inglés Shooting Blanks (balas de fogueo). Hace varios años, el joven de 36 años se enteró de que era azoospérmico, lo que significa que su cuerpo no produce ningún espermatozoide en absoluto.

Durante una entrevista telefónica reciente, pude escuchar a su esposa por detrás. Tiene 35 años y se enfrenta a lo que describe como una aterradora cuenta atrás hacia una vida sin hijos. La mujer narra en su blog: "No tener hijos no puede ser mi destino, simplemente no puede ser".

Hasta ahora, el caso de infertilidad de BD ha sido intratable, a pesar de años de píldoras, vitaminas y una cirugía mayor. Pero todavía puede tener una remota posibilidad de ser padre. En 2012 BD viajó a la Universidad de Stanford (EEUU), donde un técnico le realizó una biopsia de piel, quitando un pequeño fragmento de tejido de su hombro. Con una técnica llamada "reprogramación", sus células epiteliales se convirtieron en células madre con el potencial de convertirse en varios tipos distintos de células humanas. Estas fueron trasplantadas en los testículos de un ratón. La pregunta era si estas células madre acabarían formando espermatozoides a causa de las señales de su nuevo entorno. Dos años más tarde, cuando los científicos anunciaron que habían descubierto pruebas de células reproductivas humanas primitivas, el provocador hallazgo se convirtió en noticia internacional.

BD recuerda: "Lo escuché en NPR (la red de radio pública de EEUU). Pensé: 'Hijoputa, que soy yo del que están hablando'".

El experimento intentaba transformar células ordinarias obtenidas de humanos adultos en gametos totalmente funcionales, es decir, espermatozoides u óvulos. Nadie lo ha conseguido todavía, pero los científicos dicen que están a punto de demostrar que es posible. Si pueden desarrollar una tecnología para fabricar óvulos y espermatozoides en el laboratorio, podría poner fin al problema de la infertilidad para muchas personas. También representaría un avance fundamental, aunque a algunos les preocupa que el proceso de crear vida quede reducido a una mera rutina de laboratorio.

"No veo algo como la gametogénesis 'in vitro' como algo aterrador. Veo a un grupo de personas que está sufriendo".

El estudio reproductivo forma parte de la explosión de investigaciones sobre cómo las células toman decisiones sobre su destino. ¿Convertirse en una neurona o en una célula cardíaca que late? Desde el momento en que un óvulo es fertilizado, una oleada de señales bioquímicas orquesta su división, crecimiento y especialización a medida que se forma una nueva vida completa. La ambición de los biólogos que estudian el desarrollo es entender cada paso y, si pueden, copiarlo en sus laboratorios.

Y ningún tipo de célula fabricada en el laboratorio tendría un mayor impacto científico y social que un espermatozoide o un óvulo. Recrearlos permitiría que los científicos accedan a la cámara secreta donde se forjan los vínculos entre las generaciones. "¿Hay algo más interesante que eso? Es increíble", afirma la científica que llevó a cabo el experimento con las células de BD, Renee Reijo Pera. La investigadora detalla: "Conozco a personas que estudian cómo comenzó la vida en la Tierra, o trabajan para encontrar los límites del universo. Yo creo que nada de eso supera el hecho de que cuando un espermatozoide y un óvulo se unen se obtiene un ser humano. Y casi siempre tenemos dos brazos y dos piernas. Es increíblemente preciso".

El progreso para fabricar "gametos artificiales" se ha acelerado. En Japón han nacido ratones a partir de los óvulos que los científicos fabricaron en una placa a partir de una célula de la cola. Más tarde, otro equipo chino afirmó que había determinado la secuencia exacta de las señales moleculares necesarias para hacer espermatozoides de ratón. Hasta ahora la fórmula bioquímica exacta para incitar a una célula madre a madurar en óvulos o espermatozoides humanos funcionales sigue fuera de alcance. Ninguna célula de piel humana se ha convertido en una célula reproductora humana propiamente dicha. Pero muchos científicos creen que dar con la receta correcta es sólo cuestión de tiempo, quizá sólo un año o dos. Los recientes avances han sido "absolutamente claros, e impresionantes", afirma el biólogo especializado en células madre que recientemente se convirtió en decano de la Escuela de Medicina de Harvard (EEUU), George Daley.

A medida que avanza el control sobre las unidades fundamentales de la reproducción, el trabajo está atrayendo la atención de emprendedores, expertos legales en bioética y especialistas en fertilización in vitro (FIV). Algunos creen que los gametos artificiales podrían ser el mayor paso adelante desde que la FIV en sí misma fue probada por primera vez, en 1977. Hay millones de personas incapaces de reproducirse, ya sea a causa de cáncer, accidentes, edad o genética. BD opina: "Es como decir que si tienes piel, que la tienes si aún estás vivo, entonces puedes tener esperma".

La tecnología podría tener consecuencias socialmente revolucionarias. Las mujeres podrían tener hijos sin importar la edad. Sólo habría que coger un poco de piel y ¡puf!, óvulos jóvenes. Y si los óvulos y los espermatozoides se pueden producir en el laboratorio, ¿por qué no también hacer embriones por docenas y testarlos para elegir aquellos con el menor riesgo de enfermedad o la mejor oportunidad de un alto cociente intelectual? El miembro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Stanford Henry Greely, uno de los pensadores bioéticos más influyentes en los EEUU, considera que ese escenario es probable. El año pasado, en un libro titulado The End of Sex, predijo que la mitad de las parejas dejarían de reproducirse de forma natural en 2040, en su lugar, dependerán de la reproducción sintética basada en la piel o la sangre.

Otros dicen que es posible, incluso probable, que los gametos de laboratorio puedan modificarse genéticamente para eliminar los riesgos de enfermedades. Y hay posibilidades aún más especulativas en el horizonte. Por ejemplo, los científicos creen que será posible crear óvulos a partir de células de la piel de un hombre y espermatozoides de células de la piel de la mujer, aunque esto último sería más difícil porque las mujeres carecen del cromosoma Y. Este proceso, denominado "inversión del sexo", en teoría podría permitir la reproducción entre dos personas del mismo sexo. Y luego está lo que Greely denomina el "'unipadre': su propio esperma, su propio óvulo, su propio 'unibebé'". Tales posibilidades extrañas han dominado la cobertura noticiera de los avances recientes. En el episodio de All Things Considered que BD escuchó en la radio se preguntaba si sería posible robar un pelo de la cabeza de George Clooney y crear un banco de esperma clandestino de Hollywood.

Reijo Pera, actualmente vicepresidenta de investigación de la Universidad Estatal de Montana (EEUU), cree que esa especulación es engañosa y dañina. La experta defiende: "No veo algo como la gametogénesis in vitro como algo aterrador. Veo a un grupo de personas que está sufriendo". También duda de que la gente haga grandes esfuerzos para obtener un bebé de laboratorio si no lo necesita. La experta continúa: "Creo que escuchar estos comentarios apenaría a las personas infértiles. Porque las personas que pueden reproducirse de forma natural, bueno, eso es lo que hacen. Puedo ser ingenua, pero creo que la forma de tener un niño sano aún requiere que dos personas se unan y tomen vino y cenen".

Reprogramar células

Como becaria postdoctoral en la década de 1990, Reijo Pera ayudó a identificar los genes que causan la pérdida total de espermatozoides en los hombres. Un gen de no-espermatozoides, llamado DAZ, era particularmente interesante porque existe solamente en primates. Significa que además de nuestros pulgares y nuestro intelecto, hay detalles de la reproducción humana que también son únicos.

El problema para los científicos es que muchos de estos detalles están ocultos a la vista. A los investigadores sólo se les permite mantener vivos los embriones en el laboratorio durante 14 días con fines de investigación. Después viene un período crucial en el que unas pocas células del embrión en desarrollo (alrededor de 40) comienzan una senda misteriosa hacia lo que se llama la cresta gonadal o genital, los futuros ovarios o testículos. Durante ese viaje, de un modo todavía no se entiende del todo, los gametos adquieren la capacidad de formar un nuevo ser.

Reijo Pera tiene un interés personal en deconstruir ese proceso. Al principio de su carrera le diagnosticaron cáncer de ovario, una versión poco común llamada tumor de células de la granulosa. La enfermedad la dejó estéril. La investigadora recuerda: "La gente decía: 'Oh, es fácil adoptar, es fácil hacer esto, eso o lo otro'. Y me empecé a concienciar de una cierta tosquedad en el cuidado de la salud sobre la infertilidad". Su esposo y ella decidieron adoptar a un niño de Guatemala. En 2006 empezó a aprender español y afirmó a Newsweek que iba a ser madre en un artículo que ese año la incluía entre las 20 mujeres más influyentes de Estados Unidos. Pero entonces Guatemala dejó de permitir las adopciones extranjeras. Por aquel entonces tenía 49 años.

La investigadora recuerda: "Dijimos: 'Vamos a hacer vida, tú y yo y un perro llamado Boo'. Y eso es lo que hicimos". Pero a pesar de renunciar a la maternidad, Reijo Pera no abandonó el asunto científico. En vez de eso, se aferró a lo que podría ser la respuesta definitiva a la infertilidad.

En 2006, un científico japonés llamado Shinya Yamanaka informó de que había alcanzado una fórmula para convertir cualquier célula adulta, incluyendo la piel y las células sanguíneas, en lo que se llama una célula madre pluripotencial inducida. Estas células, abreviadas iPS por sus siglas en inglés, habían sufrido una especie de amnesia molecular. Al igual que las células que se encuentran en los embriones humanos recién formados, no tenían una identidad fija, pero eran capaces de convertirse en hueso, grasa o cualquier otra parte del cuerpo. La técnica demostró ser extraordinariamente sencilla de usar. Algunos lo compararon con la caída de un muro de Berlín biológico.

Yamanaka recibió rápidamente un Premio Nobel, sólo seis años después. Con el desarrollo de las células iPS, había resuelto una controversia ética. Había encontrado una manera de explorar las primeras etapas del desarrollo humano sin usar embriones descartados en FIV. Es más, las células IPS provienen de personas específicas. Eso significaba que las células resultantes coincidirían exactamente con el paciente. Los científicos comenzaron a hablar de hacer suministros "personalizados" de neuronas o células del corazón para procedimientos de trasplante.

Reijo Pera fue una de las que entendieron que las células madre genéticamente idénticas podrían ser especialmente importantes en la reproducción. ¿De qué otra manera conseguir un hijo biológicamente emparentado a partir de una célula de la piel? Sin embargo, mientras que "rebobinar" las células con la receta de Yamanaka se convirtió en algo sencillo rápidamente, hacerlas seguir un destino concreto ha resultado ser bastante más complicado. Los científicos aún no conocen la combinación exacta de sustancias químicas que hacen que una célula se convierta en, digamos, una neurona en lugar de formar parte de una uña de los pies. Averiguar esa receta, el conjunto preciso de ingredientes y pasos necesarios para dirigir el desarrollo de una célula, se ha convertido en uno de los enigmas más intimidantes de la biología.

En junio, 3.900 biólogos del desarrollo, ejecutivos de biotecnología y médicos se reunieron en el cavernoso centro de convenciones de Boston (EEUU) para la 15ª reunión anual de la Sociedad Internacional para la Investigación de Células Madre. Yamanaka estuvo allí, seguido por equipos de televisión japoneses. Muchos de los científicos que asistieron trabajan en la creación de tipos específicos de células. Uno de ellos, el investigador de la Universidad de Harvard (EEUU) Douglas Melton dice que pasó más de una década intentando averiguar cómo convertir las células madre en células del páncreas, del tipo que responde a la insulina, y finalmente lo logró en 2014. Tiene dos niños con diabetes y espera que puedan ser curados con un trasplante de células. En la convención, Melton afirmó: "Queremos tener un dominio completo y autoridad sobre el destino celular".

La receta para crear vida

Durante el congreso, perseguí a dos científicos japoneses, Mitinori Saitou y Katsuhiko Hayashi, que el pasado noviembre informaron que habían convertido células de la cola de ratón en células IPS y luego en óvulos. Era una primera vez notable: la primera vez en la historia de la vida que se habían creado óvulos artificiales fuera de un animal. A partir de los óvulos sintéticos lograron producir ocho cachorros de ratón. Los ratones no solo habían nacido sanos sino que habían llegaron a reproducirse. El descubrimiento tardó más de cinco años en ser perfeccionado y necesitó 17 páginas para ser descrito en la revista Nature. Yamanaka califica a Saitou de "genio".

Los dos científicos ahora aspiran a hacer células reproductoras humanas de la misma manera. Saitou me dijo que el propio Yamanaka le había ordenado que tratara de dominar la producción de gametos humanos. El investigador recuerda: "Me lo pidió en persona. Pensaba que debíamos hacerlo porque es científicamente muy, muy interesante. Estamos realmente interesados ​​en por qué estas células pueden hacer un nuevo individuo. Es la máxima manera de controlar el destino celular".

Los equipos liderados por Yamanaka han sudado tinta para demostrar que las células IPS tendrán aplicaciones práctica. Crear tratamientos a partir del descubrimiento del Premio Nobel de Japón se ha convertido en una prioridad nacional. En 2014, investigadores japoneses llevaron a cabo el primer ensayo con células generadas por IPS para el tratamiento de la ceguera. Pero Saitou explica que los gametos artificiales todavía no están en la agenda. El investigador detalla: "No es que esté abajo de la lista, es que está fuera de la lista. Ni siquiera se puede comparar con [la terapia de] reemplazo celular. Creo que es muy difícil usar células germinales in vitro para hacer humanos. Pero no imposible".

No sólo es técnicamente difícil: Saitou está nervioso por las implicaciones éticas. Se ha visto inundado por cartas de parejas infértiles. Sin embargo, en Japón, las directrices de investigación actualmente prohíben a los científicos tratar de usar esas células para construir un embrión. El Gabinete del país está evaluando si se deben aflojar las reglas.

Los obstáculos técnicos probablemente serán superados antes que los legales. Eso es porque, a pesar de los recelos de Saitou, en la actualidad hay una carrera por perfeccionar un método de laboratorio para hacer óvulos humanos. Saitou admitió estar ahora en una "no muy agradable" competencia por ser el primero en elaborar la receta con su antiguo mentor, el investigador de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) Azim Surani. Hayashi, su antiguo estudiante, ahora en la Universidad de Kyushu (Japón), también está en la carrera. Si alguno de ellos la perfecciona, otros investigadores podrían no ser tan reacios a usarla en una clínica de FIV.

Cuando le pregunté a Hayashi, el más joven de los dos científicos japoneses, cuánto tiempo sería necesario para dominar la producción de gametos humanos, dijo que 10 ó 20 años. El investigador afirma: "Cuán pronto es la pregunta más difícil, porque estoy haciendo los experimentos y no son fáciles. No quiero ser un mentiroso y decir que cinco años. Cinco años después alguien me podría culpar".

Los científicos ya pueden persuadir a células IPS para formar células reproductoras primigenias, como las hechas a partir del tejido de BD dentro de un ratón. Lo que todavía no se ha resuelto es cómo dar el paso final de convertir esas células en espermatozoides u óvulos funcionales. En los seres humanos, ese proceso no se completa hasta la pubertad. Con sus ratones, Saitou y Hayashi engañaron a las células IPS colocándolas dentro de un ovario simulado que construyeron a partir de tejido recolectado de fetos de ratones. Crear una incubadora similar a partir de células fetales humanas no es práctico porque son difíciles de obtener. En su lugar, Saitou cree que también tendrá que fabricar el tejido de apoyo a partir de células iPS. Ese desafío adicional podría retrasar el éxito del experimento.

Si logran hacer óvulos o espermatozoides humanos, los científicos se enfrentarán a otro obstáculo. La única manera de probar que estas células son auténticas sería crear un descendiente humano. En estos momentos ese es un paso que los científicos japoneses no están listos o dispuestos a considerar.

En cambio, para demostrar este paso final, Hayashi y Saitou también están trabajando con monos. Estrechamente emparentados con los seres humanos, los animales serán un buen modelo para demostrar si su tecnología "es segura en primates", afirma Hayashi. El investigador matiza: "Lo que necesitamos demostrar es que podemos hacer óvulos bonitos y de buena calidad. Para eso necesitamos demostrar descendencia".

Cultivar embriones

El interés comercial está empezando a arremolinarse alrededor de los científicos. Durante mi conversación con Hayashi, se nos unió Hardy Kagimoto, CEO de una empresa de biotecnología japonesa llamada Healios que está tratando de convertir las células IPS en un tratamiento para la ceguera. Kagimoto también espera formar un equipo con Hayashi para explorar los gametos humanos de laboratorio. Dijo que un grupo de médicos de FIV de una red mundial de clínicas también estaba interesado. Kagimoto afirma: "Está pasando algo grande y la sociedad no es consciente de ello. No me malinterpreten; si hacemos algo, lo haremos con el consenso de la sociedad".

Aunque ha patentado sus inventos, Hayashi no está dispuesto a unirse a una empresa. Cuenta que el pasado noviembre, inversores de capital riesgo japoneses le pidieron que empezara una para hacer óvulos humanos. El investigador recuerda: "Lo rechacé. Me negué porque no puedo hacerlo todavía. Principalmente es porque es técnicamente difícil. Pero también está demasiado inmaduro para contribuir a la sociedad". Encuestas en Japón indican que el 30% de la gente acepta la idea de niños procedentes de gametos de laboratorio. El apoyo más alto es para el uso por parejas que han intentado la FIV y fracasado.

Algunos inversores ven posibilidades mucho más amplias. Si los óvulos pudieran hacerse a partir de células IPS humanas, el suministro sería potencialmente ilimitado, quizás conduciendo a lo que a veces se llama "cultivo de embriones". Kagimoto comentó una de las imágenes de las publicaciones de Hayashi. Se tomó a través de un microscopio y muestra docenas de huevos de ratón hechos en laboratorio flotando en una gota de agua.

En ese caso, podría usarse la secuenciación genética para inspeccionar cada embrión, lo que permitiría elegir los "mejores", aquellos con genes deseables o sin los indeseables, como los asociados con un riesgo de esquizofrenia. Este es el escenario predicho por Greely, el jurista, quien defiende que los padres elegirían la reproducción artificial sobre la reproducción sexual si tuviera los suficientes beneficios. "Si tienes 1.000 huevos, entonces puedes tomar decisiones", dice Kagimoto.

Un mundo feliz

Durante el congreso sobre células madre de Boston, los estudiantes se agolpaban a las puertas para escuchar las presentaciones sobre las cuestiones éticas planteadas por las nuevas tecnologías reproductivas. Desde el podio, Daley citó el libro de Aldous Huxley de 1932 Un mundo feliz, que describe una sociedad que controla la reproducción e incuba a los niños en instalaciones centralizadas. El panorama que Huxley presentó era distópico pero también "presciente", dijo Daley. Predijo la FIV.

"Uno sólo tiene que especular cuánto tiempo va a pasar antes de que seamos capaces de gestar animales completamente ectogenéticamente, completamente ex utero. Así que la pregunta entonces se convierte en: ¿Puedes trazar la frontera?"

Daley cree que los avances científicos permitirán escenarios no muy diferentes a los descritos por Huxley. Además de los esfuerzos japoneses por crear gametos, algunos científicos han creado "gastruloides": grupos de células autoensamblados que parecen, y se comportan, como embriones humanos. Al mismo tiempo, los investigadores están acorralando a la naturaleza desde la dirección opuesta. En febrero, médicos en Filadelfia (EEUU) extirparon fetos de cordero de sus madres y los mantuvieron vivos hasta el nacimiento dentro de un saco transparente lleno de líquido llamado útero artificial. La combinación de estas tecnologías apunta a que, algún día, todo el proceso reproductivo, desde la concepción hasta el nacimiento, podría hacerse en el laboratorio. Danley afirmó: "Uno sólo tiene que especular cuánto tiempo va a pasar antes de que seamos capaces de gestar animales completamente ectogenéticamente, completamente ex utero. Así que la pregunta entonces se convierte en: ¿Podemos trazar la frontera?"

Daley ha prestado especial atención al progreso de convertir las células IPS en óvulos y espermatozoides, que él califica como "una tecnología disruptiva". Una de las razones es que piensa que los gametos artificiales probablemente se combinarán con la tecnología de edición genética CRISPR, que desde que fue desarrollada hace cuatro años ha hecho mucho más fácil alterar el ADN dentro de una célula viva.

Esto vincula los gametos sintéticos con el debate sobre los niños a la carta, lo que se conoce como "modificación genética de la línea germinal". El debate sobre esa cuestión se reavivó en 2015 después de que científicos chinos informaran de que habían usado CRISPR en un embrión en una placa de laboratorio para tratar de eliminar un gen que causa la enfermedad de la sangre beta talasemia. El informe fue recibido con gran preocupación, en parte porque CRISPR no está libre de errores. Los experimentos sugerían que los embriones podrían no estar perfectamente editados, lo que crearía riesgos desconocidos e intolerables para cualquier niño nazca de esta manera.

Mientras que algunos críticos dicen que modificar el patrimonio genético es una clara línea ética que nunca debe ser cruzada; sin embargo, este no ha sido el punto de vista de la comunidad científica (véase Los bebés genéticamente perfectos serán posibles pero, ¿también legales?). Un informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, publicado este año, concluía que la edición de los embriones humanos sería admisible si la técnica se utilizara para eliminar enfermedades graves como la de Huntington, un trastorno cerebral fatal. Si bien el comité se opuso al uso de la ingeniería genética para meras mejoras (los ojos azules y la inteligencia, por ejemplo), el informe dejó la definición de qué es una enfermedad abierta a la interpretación.

La razón por la que el informe prestó especial atención a los gametos artificiales es que la edición podría llevarse a cabo con gran precisión en las células iPS. Una vez que las células iPS perfectas estuvieran a mano, podrían ser inducidas a crear gametos con la mejora genética deseada.

La idea de usar CRISPR en células madre ya ha sido implementada con éxito en ratones. En China, un científico llamado Jinsong Li editó células madre de ratón y eliminó un gen que causa cataratas. Cuando generó espermatozoides y luego fertilizó óvulos, los animales resultantes parecían haber sido editados con "una eficacia del 100%". Estos informes dan a los científicos razones para pensar que el mejor argumento contra la modificación de la línea germinal (que nunca será confiable o segura) se está evaporando rápidamente. "Ya no se puede decir que no será factible", afirma el profesor del MIT Richard Hynes, que es uno de los dos autores principales del informe de la Academia Nacional.

Demanda enorme

En el Instituto de Células Madre de Harvard, un científico y médico de FIV llamado Werner Neuhausser está entre aquellos que exploran cómo la secuenciación del genoma, las células madre y la edición genómica podrían unirse para cambiar la reproducción. Neuhausser pasa un día a la semana en Boston IVF, un gran centro de fertilidad donde se reúne con pacientes. Los otros cuatro días a la semana los dedica a verificar y tratar de ampliar los descubrimientos que se están haciendo en Japón y en otros lugares.

Como médico de FIV, Neuhausser me dijo que "absolutamente" habrá demanda de esperma de laboratorio y especialmente de óvulos hechos en laboratorio. "Esto es muy importante si resulta viable", afirma.

Al igual que Kagimoto, Neuhausser cree que es probable que los embriones se puedan medir y sus atributos se puedan cuantificar. El investigador afirma: "Vamos a terminar con que para cada embrión se tiene este riesgo de enfermedad cardíaca y este riesgo de enfermedad psiquiátrica en comparación con la población en general, y luego ¿cómo eliges?". Neuhausser cree que los padres no tendrán que hacerlo. En cambio, podrían optar por mejorar genéticamente sus propias células reproductivas. El investigador continúa: "Podrías secuenciar el genoma de los futuros padres y después preguntar: '¿Hay variantes que puedas corregir antes de reproducirte?' Esto es algo que no hemos pensado a fondo. Dependería en gran medida de los riesgos, y hay mucho que no sabemos. Nadie quiere usar esto en un paciente en un futuro cercano".

La edición de genes de gametos ya está siendo explorada en su laboratorio de la Universidad de Harvard. El equipo está obteniendo esperma de hombres portadores de un gen que causa esclerosis lateral amiotrófica, o ELA, una enfermedad neurológica devastadora, y planea tratar de eliminar la mutación usando CRISPR. Después de que su laboratorio corrija el error, secuenciará los espermatozoides para ver los resultados.

Pero Neuhausser dice que el enfoque más preciso sería el de hacer correcciones genéticas en las células iPS. Estas células crecen y se multiplican vigorosamente en el laboratorio. Una vez fueran editadas, se podrían crear los óvulos o los espermatozoidesa partir de ellas . Según sus palabras, "tendrías acceso al genoma; podrías cambiar el genoma a voluntad. Es controvertido, por supuesto, pero definitivamente deberíamos investigar si funciona o no".

La tecnología futurista de los gametos-in vitro puede no llegar lo suficientemente pronto para hombres como BD. Me contó que mantiene la esperanza de ser "el primer candidato o uno de los primeros" si se aprueba un tratamiento que use esperma hecho en laboratorio. Pero no es probable que llegue a tiempo para él. Afirma que su esposa y él han fijado una fecha en la que dejarán de tratar de tener hijos. Es septiembre de 2019.

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