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Los noctámbulos usan más las redes sociales y sociabilizan más que los madrugadores

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Si usted es de los que se queda despierto hasta tarde, probablemente su red social sea más grande que la de las personas a las que les gusta levantarse pronto y participe en más eventos. Pero claro, por la mañana pasan menos cosas interesantes, ¿no? 

  • por Emerging Technology From The Arxiv | traducido por Patricia R. Guevara
  • 04 Octubre, 2017

La vida humana está profundamente influida por la rotación de la Tierra y el ciclo resultante que marca el día y la noche. Este ritmo circadiano influye en nuestros estados bioquímicos y fisiológicos, así como en nuestro comportamiento psicológico y social.

La relación de cada persona con el ciclo día-noche puede variar mucho. Algunas personas, los noctámbulos (búhos), prefieren levantarse y permanecer despiertos hasta tarde. Los madrugadores (alondras) son más activos por la mañana temprano. Y también hay personas que no encajan en ninguno de estos "cronotipos".

Claramente, el cronotipo de un individuo tiene un gran impacto en las personas con las que mantiene relaciones: es difícil interactuar con alguien que duerme cuando usted está despierto. Así que es sencillo deducir que los noctámbulos son más propensos a interactuar entre sí en vez de con alondras, y viceversa. Pero hasta ahora no se había encontrado una evidencia a gran escala para este tipo de comportamiento social.

Pero eso cambia gracias al trabajo del investigador de la Universidad de Aalto (Finlandia) Talayeh Aledavood y unos compañeros. El equipo ha estudiado el comportamiento en redes sociales y los patrones de sueño de más de 1.000 personas durante un año. Su trabajo ha encontrado algunas conclusiones contrarias a lo que se podría esperar.

El método es sencillo. El equipo proporcionó a 1.000 estudiantes voluntarios unos smarthphones equipados con una aplicación que mide la actividad del teléfono (por ejemplo, el tiempo que se utiliza) y el número de personas a los que el usuario llama y escribe.

Esto da a los investigadores información en bruto para estudiar el patrón de comportamiento diario de cada persona. La investigación detalla: "Utilizamos datos con fecha y hora, obtenidos de las aplicaciones de recolección de datos del smartphone, para asignar un cronotipo de comportamiento a cada participante".

El equipo clasificó a las personas como "alondras" si tenían actividad más temprano de lo esperado, es decir, entre las 5 a. m. y las 7 a. m. Y definieron a los "búhos" como aquellos que mostraban más movimiento en las redes entre la medianoche y las 2 de la madrugada. Al resto (más de la mitad de todos los participantes) los clasificó como intermedios.

A continuación, el equipo construyó una red social mostrando los vínculos entre todos los participantes. Cada individuo es un nodo en esta red y está vinculado a otro si se han comunicado entre sí a través de una llamada telefónica o un mensaje texto.

Por último, analizaron las redes sociales asociadas a búhos y alondras para estudiar cómo difieren. En particular, analizaron la popularidad de cada nodo, la probabilidad de que un miembro de un grupo se conecte con otros del mismo grupo y si juegan roles centrales en la red, entre otros aspectos.

Los resultados son interesantes. "Los búhos nocturnos tienen redes personales más grandes que las alondras matutinas, aunque con un contacto menos frecuente con cada miembro de la red", escriben Aledavood y el resto del equipo. También sostienen que los búhos son los más centrales de la red.

La forma en que los miembros de estos grupos se conectan a otros como ellos (su homofilia) es el hallazgo más inesperado. Aledavood y sus compañeros explican que los búhos se conectan con otros búhos más a menudo de lo que sugiere el azar. Por lo tanto, son altamente homófilos.

En cambio, las alondras no muestran tal tendencia. "Sorprendentemente, este homofilismo no aparece en el caso de las alondras", dice el equipo, claramente confundido por este hallazgo.

Una posible explicación es que las conexiones sociales suelen ocurrir en horas más tardías. Por eso, las personas que se quedan hasta tarde son más propensas a participar y organizar los eventos. "Quizás no sea sorprendente que haya un sesgo a favor del cronotipo activo por la noche", dicen los investigadores. También sugieren que las alondras pasan más tiempo solas y que interactúan con menos personas debido a que los eventos sociales no suelen tener lugar temprano.

Este interesante trabajo tiene implicaciones más allá de las redes sociales. Los investigadores saben desde hace mucho tiempo que el cronotipo de una persona está íntimamente ligado a todo tipo de resultados, como el rendimiento académico, el índice de masa corporal, y la salud física y mental.

También hay investigaciones que han mostrado cómo otros comportamientos parecen estar vinculados a través de las redes sociales. Por ejemplo, las personas con un mayor índice de masa corporal tienen más probabilidades de estar vinculadas a otras que tienen el mismo sobrepeso.

Es posible que una mejor comprensión de los cronotipos pueda revelar ideas importantes. Es más, para los científicos y antropólogos de la red, es un fruto al alcance de todos, ya que existen numerosos conjuntos de datos a gran escala de las compañías de telefonía móvil, por ejemplo, que podrían ayudar a arrojar luz sobre estos efectos. Estaremos pendientes de próximos descubrimientos.

Ref: http://arxiv.org/abs/1709.06690Social Network Differences of Chronotypes Identified from Mobile Phone Data.

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