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Músculo cardíaco bajo el microscopio.

Biomedicina

La insuficiencia cardíaca busca una cura definitiva en la terapia génica

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Un nuevo tratamiento ha reducido la dolencia un 25% en el ventrículo izquierdo y un 20% en la aurícula izquierda de seis cerdos. El equipo planea empezar las pruebas en humanos el año que viene. La clave de su éxito podría estar en la mejora del mecanismo de entrega de un gen en el corazón

  • por Emily Mullin | traducido por Teresa Woods
  • 06 Noviembre, 2017

Los científicos llevan más de una década intentando revertir la insuficiencia cardíaca mediante la adición de un nuevo gen al corazón que mejora su capacidad de bombear sangre y suministrar oxígeno al cuerpo.

Un importante ensayo clínico para analizar esta terapia génica fracasó en 2015. Pero ahora que la terapia génica se ha hecho realidad para otras enfermedades después de años en desarrollo, el interés por utilizarla para tratar la insuficiencia cardíaca se ha visto de renovado. Un equipo de la Escuela de Medicina de Icahn del Hospital Monte Sinaí (EEUU), dirigido por Roger Hajjar, acaba de obtener resultados prometedores al aplicar una terapia de este tipo en cerdos. Hajjar fue cofundador de la empresa de biotecnología Celladon, que patrocinó el ensayo clínico fallido.

En un estudio realizado en 13 cerdos con insuficiencia cardíaca grave. Hajjar y su equipo  administraron una terapia génica a seis de los sujetos, mientras que otros siete recibieron una solución salina de placebo. La terapia génica resultó ser segura y redujo la insuficiencia cardíaca un 25% en el ventrículo izquierdo y un 20% en la aurícula izquierda. El tratamiento también disminuyó el tamaño de los corazones agrandados de los animales en un 10%.

Hajjar explica que los cerdos son buenos sujetos de prueba para este tipo de terapias porque sus corazones son aproximadamente del mismo tamaño que los humanos. Y planea empezar a inscribir a personas con insuficiencia cardíaca congestiva avanzada en un ensayo clínico el próximo año.

Alrededor de 5,7 millones de adultos en Estados Unidos padecen de insuficiencia cardíaca, y aproximadamente la mitad de los diagnosticados muere en un plazo de cinco años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del país. La insuficiencia cardíaca actualmente no tiene cura; solo se puede gestionar a través de medicamentos y cambios de comportamiento, como dejar de fumar, cuidar la dieta y realizar actividad física regularmente.

Con esta dolencia, el corazón no se detiene, pero le cuesta bombear el volumen de sangre que necesita el cuerpo. Para compensarlo, aumenta su tamaño y bombea más rápido, pero no consigue mantener el ritmo, lo que causa fatiga y dificultades respiratorias.

La última terapia de Hajjar añade un gen que regula una proteína llamada fosfatasa-1, cuyos niveles se elevan en pacientes con insuficiencia cardíaca. El exceso de esta proteína interfiere con la capacidad del corazón de contraerse. Hajjar cree que atacar esta proteína podría mejorar la acción de bombeo de un corazón dañado.

Este enfoque difiere del de las terapias génicas anteriores contra enfermedades hereditarias, cuyo objetivo es reparar una única mutación genética. A diferencia de esto, el enfoque de Hajjar consiste en buscar una característica común de la enfermedad. El responsable detalla: "Al identificar objetivos moleculares conocidos en todos los pacientes con insuficiencia cardíaca, podríamos tratarlos a todos en lugar de solo a los que tienen ciertas mutaciones genéticas".

El gen está encapsulado en un virus modificado dirigido a las células del corazón, y la terapia se inyectaría en la arteria femoral, la segunda arteria más grande del cuerpo.

Hajjar afirma que su equipo ya ha aprendido del fracaso del ensayo de terapia genética de Celladon. En aquel caso, intentaron mejorar la contracción muscular en el corazón al restaurar una proteína ausente en los corazones comprometidos. Pero la terapia no mostró ningún beneficio significativo en 250 pacientes de más de 50 centros en Estados Unidos y Europa.

El responsable cree aquella terapia fracasó porque no llegaba a suficientes células del músculo cardíaco. Así que su equipo ha rediseñado el vector viral para aumentar su eficacia en la entrega del nuevo gen al corazón.

El presidente de medicina cardiovascular y director del Centro de Medicina Trasnacional de la Universidad de Temple (EEUU), Walter Koch, llevar el virus al corazón no es el único desafío. En su opinión, hay que "llevarlo a suficientes células para que marque la diferencia" en los síntomas de un paciente. Koch lleva trabajando en una terapia genética para la insuficiencia cardíaca más de una década.

El objetivo consiste en revertir la insuficiencia cardíaca con una sola inyección. Koch confirma: "Creemos que una sola vez sería suficiente".

Para el experto, estamos más cerca que nunca de una solución genética para la insuficiencia cardíaca, especialmente ahora que Big Pharma está invirtiendo en la idea, algo que no pasaba hace 10 años. El año pasado, Pfizer firmó un acuerdo con 4D Molecular Therapeutics para desarrollar vectores virales para la enfermedad cardíaca.

La compañía holandesa UniQure, el fabricante de la primera terapia genética del mundo occidental, también está trabajando en una terapia genética para la insuficiencia cardíaca. Bristol-Myers Squibb se asoció con la compañía en 2015 para llevar la terapia al mercado. En un comunicado, UniQure explica que su terapia génica se ha probado principalmente en cerdos enanos. La compañía no especificó cuándo podrían comenzar los ensayos clínicos.

Una gran pregunta es cuánto costará una terapia génica como esta. A juzgar por el precio de cuatro terapias genéticas aprobadas, dos en Europa y otras dos en Estados Unidos, Koch cree que podría resultar muy cara, al menos al principio (ver Terapias génicas: cuánto más rara es la enfermedad más alto es el precio).

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