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Pixel Buds de Google puede ayudar a traducir conversaciones, pero podrían no encajar bien en los oídos de todos.

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Los Pixel Buds de Google no sustituyen a los traductores simultáneos, pero casi

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A pesar de algunos fallos de diseño y de la poca duración de su batería, la traducción rápida (que no instantánea) de estos auriculares resulta fascinante y podría llegar a ser muy útil, siempre que esté dispuesto a gastarse el dinero y disponga de un 'smartphone' compatible, claro

  • por Rachel Metz | traducido por Teresa Woods
  • 22 Noviembre, 2017

Cuando estudiaba un segundo idioma en el instituto a finales de la década de 1990, disponía de una herramienta altamente tecnológica para la época: un diccionario electrónico de bolsillo con un pequeño teclado para escribir palabras y una pixelada pantalla de una línea que mostraba las traducciones. Resultaba útil para buscar palabras puntuales, pero mi pequeño diccionario sólo podía traducir una palabra a la vez; de ninguna manera me habría ayudado a mantener una conversación fluida con una persona con un idioma distinto al mío.

Así que cuando oí hablar de los nuevos auriculares inalámbricos Pixel Buds de Google, que prometen ofrecer traducciones en tiempo real a través de Google Translate y uno de los smartphones Pixel de la misma compañía, me entusiasmé.

La idea es que una persona lleve unos Pixel Buds mientras otra sostiene el smartphone. El usuario de Pixel Buds habla inglés (el valor predeterminado) u otro idioma que escoja, y todo lo que diga esa persona será traducido y pronunciado en voz alta por Google Translate desde el móvil; luego, la respuesta de la persona que sujeta el smartphone será traducida y escuchada a través de los auriculares. Aunque el servicio Google Translate admite más de 100 idiomas, Pixel Buds solo funciona con 40 por ahora.

A pesar de su ridículo aspecto, por los 135 euros que cuestan podrían resultar increíblemente útiles si funcionan bien, y la demostración que vi en octubre, que tradujo del sueco al inglés y viceversa, pareció prometedora. Ansiaba poder probarlos yo misma.

Un mes después, tenía unos Pixel Buds y pasé varios días jugando con ellos, usándolos como intermediario en conversaciones con varias personas que hablan hindi, vietnamita e indonesio. De momento, lo que tengo claro es lo que ofrece de verdad: una traducción rápida pero no en tiempo real y con algunos contratiempos.

En varias conversaciones mantenidas en diferentes entornos, como una ruidosa guardería, un silencioso salón y una tienda con música alta, la función de traducción de Pixel Buds funciona tal cual se anuncia. Resulta fácil comenzar: se sostiene un dedo sobre el panel táctil del auricular derecho y se dice, por ejemplo: "Ayúdame a hablar en hindi", antes de entregar el móvil a otra persona. Mis interlocutores quedaron impresionados con la precisión de las traducciones. Aunque no era como si hubiera un traductor humano ahí, Pixel Buds y el móvil funcionaron en conjunto de manera rápida y sin problemas, en general.

Aunque sistema también metió la pata algunas veces. Google Translate cortó algunas frases antes de tiempo mientras uno de nosotros todavía hablaba, y en dos intercambios confusos tradujo lo que yo decía al idioma que no era, a pesar de que ya estábamos en medio de una conversación. Aun así, unas pocas irregularidades puntuales no parecen representar un gran problema, y ​​la calidad del sonido fue excelente.

Sin embargo, hay un gran problema que desalentará a muchos compradores en potencia: el diseño de Pixel Buds. Nunca pensé que fuera a preferir el aspecto y el ajuste de los AirPods de aspecto tonto de Apple a otros intrauriculares inalámbricos, pero así es. Los Pixel Buds son aparatosos de una manera que hace que pesen sobre los oídos, y tienen un molesto cable que traslada la potencia y las señales de audio entre ellos. Ese mismo cable también ofrece un método interesante pero torpemente ejecutado de modificar el ajuste (se tira de un lazo para hacerlo más grande o pequeño y lograr un mejor encaje de los auriculares dentro del oído).

Cierto es que los Pixel Buds pueden resultar incómodos a quienes tengan orejas más pequeñas. Por alguna razón, podía encajar el bien el auricular derecho, pero el izquierdo se caía una y otra vez, incluso cuando ajustaba el lazo del cable. Además, resultan incómodos si se llevan puestos durante largos períodos de tiempo.

Tampoco están diseñados para penetrar profundamente en el canal auditivo, por lo que no bloquean demasiado el ruido externo. Esto resulta útil cuando uno quiere estar al tanto de lo que le rodea, como me sucedió cuando paseaba por Berkeley (EEUU) y pedí a varios amables desconocidos que me hablasen en idiomas distintos al mío. Pero cuando uno quiere desconectarse de todo menos del sonido de los propios auriculares, resulta fastidioso; no tuve problemas para hablar por teléfono mientras conducía, pero de ninguna manera los hubiera probado para una llamada de trabajo.

La batería de los Pixel Buds tampoco dura demasiado: hasta cinco horas, igual que los AirPods de Apple. Esto es perdonable, ya que es probable que el usuario medio no vaya a utilizarlos durante cinco horas seguidas, y, al igual que los AirPods, los Pixel Buds incluyen una pequeña funda que también funciona como cargador (aunque hay que recoger cuidadosamente el cable para que quepan en la funda, algo que algunos pueden encontrar molesto).

Lograr que la traducción móvil y basada en dispositivos funcione bien es complicado,pero es justo lo que Google ha conseguido. Para los viajeros tecnológicos que a menudo necesitan asistencia con el idioma, los Pixel Buds (además de un smartphone compatible, por supuesto) son una herramienta útil a incluir en la maleta. Para el resto de nosotros, lamentablemente, solo son otros caros auriculares con Bluetooth más.

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