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La metanfetamina, una droga ilegal y altamente adictiva.

Biomedicina

La adicción a la metanfetamina podría curarse con esta terapia génica que impide los colocones

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Un nuevo tratamiento impide que las moléculas de la droga lleguen al cerebro para frenar la producción de sensaciones placenteras asociadas a su consumo. Los ensayos en ratones han tenido éxito y podrían convertirse en un arma más en los programas contra la drogadicción

  • por Emily Mullin | traducido por Teresa Woods
  • 21 Noviembre, 2017

Hace ya tiempo que se sabe que la terapia génica, que consiste en modificar el ADN de una persona, puede ser una herramienta eficaz para tratar enfermedades genéticas e incluso el cáncer. Pero un equipo de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas (EEUU) cree que la tecnología también puede ser útil para tratar la adicción al contrarrestar los efectos que produce la metanfetamina.

El profesor adjunto de farmacología y toxicología de la Universidad Eric Peterson y varios compañeros suyos han insertado un gen que codifica un anticuerpo "antimeta" en un virus de diseño. Cuando se inyecta en el cuerpo, la terapia genera anticuerpos contra la metanfetamina. Los anticuerpos se adhieren a las moléculas de metanfetamina que circulan por el riego sanguíneo y las atrapan, lo que impide su llegada cerebro y la consecuente generación de sensaciones placenteras. En ratones, los investigadores han demostrado que la terapia duró más de ocho meses, reduciendo la cantidad de metanfetamina en el cerebro y los efectos estimulantes causados ​​por la droga.

La esperanza de Peterson es que un medicamento basado en este enfoque se empareje con las terapias conductuales habituales para tratar a los adictos a la metanfetamina. Aunque alguien consumiera metanfetamina después de haber recibido la terapia génica, no experimentaría el colocón que esperado.

Se calcula que 897.000 personas de 12 años o más consumieron metanfetamina en 2015 sólo en EEUU, según la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud más reciente. La mayoría de ellos padece un trastorno por abuso de sustancias, una condición en la que el uso repetido de la droga interfiere con la salud, el trabajo, la escuela o la vida familiar de una persona.

La secretaria de la Sociedad Estadounidense de Medicina de Adición y directora médica de los Institutos de Recursos Conductuales, Yngvild Olsen, afirma sentirse entusiasmada con esta investigación porque se necesitan tratamientos para la adicción a la metanfetamina. Pero añade que es demasiado pronto para saber cuán efectivo resultaría en humanos.

A lo largo de los años, se han producido varios intentos fallidos de utilizar enfoques terapéuticos similares para otras sustancias estimulantes, como una vacuna contra la cocaína. Olsen explica que estos esfuerzos han tenido dificultades para pasar de las pruebas en animales a humanos, y que los pocos medicamentos que llegaron a ser probados en ensayos clínicos no resultaron tan efectivos como lo habían sido en ratones.

También existe la posibilidad de que las personas que han recibido la terapia genética intenten consumir más metanfetamina para intentar sentir el mismo colocón que lograban experimentar antes. Eso es algo que los investigadores que organicen un futuro ensayo clínico deberían tener en cuenta, dice Olsen.

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