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Negocios

La relación entre el amor y el odio de Corea del Sur con las criptomonedas

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El país asiático se ha convertido en un importante centro para el comercio de monedas virtuales como Bitcoin y Ether a pesar de la oposición del Gobierno y los ciberataques desde Corea del Norte

  • por Yoochul Kim | traducido por Teresa Woods
  • 12 Diciembre, 2017

No es ningún secreto que Corea del Sur es una de las sociedades más conectadas del mundo: el acceso a la banda ancha es prácticamente omnipresente e internet alcanza velocidades de vértigo. Ahora, el país también se está convirtiendo en un hervidero para el comercio de criptomonedas. En la actualidad, Corea del Sur, por detrás de Japón y Estados Unidos, representa el tercer mercado del mundo para la compraventa de Bitcoin; el país también es el mayor mercado cambiario de Ether, la criptomoneda de Ethereum y de la cual representa más del 33% de su mercado total. Asimismo, el país asiático también es el hogar de dos de las 15 principales casas de cambio de divisas digitales del mundo (Bithumb y Coinone), las cuales han construido centros de atención sin cita previa donde se pueden realizar transacciones en persona. Se cree que Corea del Sur tiene alrededor de un millón de personas registradas que operan a diario con divisas digitales, lo que equivale a uno de cada 50 ciudadanos.

Sin embargo, mientras que el nuevo y floreciente mercado de divisas digitales deleita a los empresarios locales, también preocupa al Gobierno surcoreano. Las autoridades están particularmente preocupadas por un nuevo método para recaudar fondos denominado oferta inicial de monedas (ICO, por sus siglas en inglés). En las ICO, las empresas crean tokens digitales basados ​​en cadenas de bloques, los cuales se pueden usar para comprar productos y servicios específicos en un futuro, que después venden públicamente (ver Las criptomonedas están sustituyendo a las acciones y parece que todos ganan). En septiembre, la Comisión de Servicios Financieros (FSC, por sus siglas en inglés) de Corea del Sur ordenó la prohibición de las ICO. "Las criptomonedas no son ni dinero, ni moneda, ni un producto financiero", afirmó entonces la agencia reguladora en un comunicado escrito. "El Gobierno de Corea del Sur reafirma así una posición anterior según la cual el Estado no garantiza el valor económico de las monedas virtuales".

La medida podría limitar a las start-ups locales que operan con divisas digitales trabajan con la tecnología de la cadena de bloques. En Corea del Sur, al igual que en otros países, estas empresas emergentes han recurrido a las ICO para recaudar fondos porque requieren poco papeleo, permiten solicitar dinero directamente a los inversores sin depender de bancos y empresas de capital riesgo, y permiten a los fundadores mantener el control de la propiedad de sus compañías. Solo en septiembre, las start-ups surcoreanas recaudaron cerca de 89 millones de dólares (unos 76 millones de euros) en ventas de tokens digitales, según datos del Gobierno. Cuando la FSC anunció su prohibición a fines de septiembre, veinte start-ups surcoreanas aseguraron que, al no poder obtener su capital semilla por ICO, recaudarían fondos en otros países.

La restricción de Corea del Sur se produjo varias semanas después de que China emitiera su propia prohibición de las ICO, definidas como una forma no autorizada de recaudación de fondos "perjudicial para la estabilidad económica y financiera". Las autoridades chinas obligaron a las empresas reembolsar lo obtenido a los inversores además de ordenar el cierre de las plataformas de compraventa de criptomonedas de varias casas de cambio digitales, las cuales se vieron obligadas a trasladarse al extranjero.

Muchas personas comparan las decisiones de los dos países, pero la posición de Corea del Sur frente a las criptomonedas es distinta. A diferencia de China, Corea del Sur no ha implementado aún su propia normativa contra las ICO. Corea del Sur tampoco obligó a las compañías a devolver los fondos obtenidos a través de alguna ICO. El país también permite a los inversores con base en Corea del Sur participar en ICO extranjeras y la compraventa de divisas digitales para operar dentro de sus fronteras. El director del Servicio de Supervisión Financiera de Corea del sur, Choe Heung-sik, aseguró que la agencia supervisa el comercio de criptomonedas dentro del país, pero que no tiene ningún plan inmediato para "supervisar directamente" los intercambios transfronterizos.

Impuestos para las criptomonedas

Sin embargo, Corea del Sur ha señalado que podría empezar a aplicar impuestos a las transacciones de criptomonedas. Actualmente, el comercio de monedas virtuales en el país solo implica comisiones. Pero el 13 de octubre, el jefe de la Agencia Tributaria Nacional del país, Han Seung-hee, dijo a los legisladores que el grupo está reflexionando sobre la imposición de un impuesto al valor agregado, un impuesto a las ganancias de capital o ambos a estas transacciones, con la ayuda de las autoridades financieras.

Se espera conocer la decisión oficial dentro del primer trimestre de 2018. Si se implementa el plan, Corea del Sur se convertirá en uno de los pocos países en gravar la conversión de criptomonedas en efectivo. Alemania y Singapur imponen impuestos al comercio de divisas virtuales en consonancia con factores como la ganancia obtenida y la duración del período de tenencia. Otros países, como Japón y Australia, han eliminado recientemente sus tasas.

Los inversores minoristas no son los únicos surcoreanos entusiasmados con las criptomonedas; algunas de las mayores corporaciones del país también están invirtiendo su dinero en negocios y tecnologías relacionadas con las monedas virtuales. Nexon, uno de los mayores desarrolladores de videojuegos de Corea del Sur, es el principal accionista de Korbit, el tercer centro de cambio de criptomonedas del país. Dunamu, una filial de Kakao, una importante empresa de servicios de internet surcoreana, lanzó recientemente un servicio de cambio con criptomonedas llamado Upbit. El Grupo DB, otro conglomerado surcoreano, se asoció en agosto con la firma local Sentbe para ofrecer remesas en Bitcoin.

Incluso Samsung, el mayor conglomerado empresarial de Corea del Sur, está involucrado en la tecnología de la cadena de bloques que hace posible la emisión de criptomonedas. En mayo, la unidad de soluciones de TI de la empresa, Samsung SDS, anunció un proyecto piloto que utilizará este sistema de libros distribuidos encriptados y actualizados constantemente para monitorizar las importaciones, exportaciones y la localización de los envíos de mercancías en tiempo real. Ese mes, la filial de Samsung también se asoció con Enterprise Ethereum Alliance, un grupo de la industria que trabaja en el desarrollo de software de uso empresarial basado en cadenas de bloques. "Samsung SDS no tiene planes de poner en marcha un negocio de monedas digitales, pero la compañía busca de desarrollar [nuevos] modelos comerciales a partir de la cadena de bloques", explicó el portavoz de SDS, Jo Jo-hong, a MIT Technology Review.

El gran fervor de Corea del Sur por las criptomonedas llama la atención porque el país también tiene motivos de peso para actuar con escepticismo: los ciberataques de Corea del Norte. Según la Agencia de Policía Nacional de Corea del Sur, ​unos piratas informáticos, probablemente de Corea del Norte, atacaron a los funcionarios surcoreanos en cuatro intercambios de Bitcoin en julio y agosto. El ataque de "spear-phishing" incluía el envío de mensajes desde direcciones de correo electrónico robadas y la incorporación de código malicioso idéntico a unos virus que se había comprobado eran de origen norcoreano. Organizaciones y analistas como la empresa de ciberseguridad estadounidense FireEye plantean que el ataque informático se trataba en realidad de una respuesta al endurecimiento de las sanciones económicos contra Corea del Norte, razón por la que les interesaba conseguir Bitcoin, una moneda relativamente anómina y que permite operar con ella sin revelar la verdadera identidad.

"El uso descontrolado de las monedas digitales ofrece oportunidades y riesgos", según el director del centro de investigación Ethereum en Corea del Sur, Kim Kyung-soo. "Los más atrevidos intentan obtener grandes beneficios al operar con activos volátiles, pero las monedas digitales también podrían usarse como capital inicial para impulsar la próxima ola de desarrollos tecnológicos".

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