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Yves van Ingelgem, 34

Ha desarrollado una tecnología que permite monitorizar el avance de la corrosión de las turbinas eólicas marinas

  • Por Maximiliano Corredor

El viento que sopla sobre los mares europeos genera, de media, el 1% de la electricidad consumida en el continente gracias a los 8 Gigawatios (GW) de potencia instalada en sus parques eólicos marinos, según datos de finales de 2014 de la Asociación Europea de Energía Eólica. Puede parecer poco, y lo es si se compara con los planes de la patronal del sector: alcanzar en 2015 los 10 GW instalados y en un futuro cercano multiplicar por 10 estas cifras. La tecnología desarrollada por Yves van Ingelgem puede resultar crucial para lograr este ambicioso objetivo.

Las turbinas de los parques eólicos marinos son unos gigantes de hierro con los pies de barro. Al estar sus cimientos sumergidos, el acero que sustenta la estructura es particularmente débil frente al poder corrosivo del oleaje. La mezcla de agua, sal y oxígeno es letal para el material, de modo que conocer en todo momento la salud del metal es fundamental para evitar daños irreparables.

Justo esto es lo que ofrece Zensor, la empresa fundada por este innovador belga, cuyos sensores permiten detectar alteraciones en los materiales mucho antes de que lleguen a comprometer su integridad. La compañía instala el dispositivo, que toma datos de forma continua del estado del material. Sobre estos datos, Zensor aplica un software de análisis desarrollado por el propio Van Ingelgem que ofrece el diagnóstico final.

Todo empezó casi por casualidad mientras Van Ingelgem realizaba su trabajo de doctorado en Ingeniería en la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), donde desarrolló algoritmos para el análisis de la reacción de corrosión de los metales. Cuando los científicos de materiales empezaron a usar su programa, en ocasiones obtenían resultados no esperados. Van Ingelgem recuerda que al principio le decían que había algo mal en su código, pero resultó ser todo lo contrario. El análisis producido por su software a partir de las medidas proporcionadas por los técnicos resultó ser capaz de identificar la reacción de oxidación en etapas más iniciales que los métodos empleados hasta el momento.

Así explica el CEO de Zensor el funcionamiento de sus sensores: “En lugar de medir la pérdida de material, que es el resultado de la corrosión, medimos la actividad de la reacción de oxidación en sí misma al estudiar la variación de las propiedades eléctricas de la superficie metálica”. De esta manera es posible medir el estado del material en la propia estructura y de forma continua, lo que permite detectar de forma precoz la pérdida de integridad antes de lo que sería posible mediante procesos de inspección.

Los beneficios económicos para las empresas que adoptan la tecnología de Van Ingelgem son múltiples. La detección temprana reduce los costes de mantenimiento pues las reparaciones oportunas son más baratas y sencillas que de realizarse con el problema más avanzado. Además, un mejor mantenimiento prolonga la vida útil de las estructuras, lo que permite amortizarlas mejor. Por último, la mejora en control reduce el riesgo de accidentes, lo que abarata  las pólizas de seguros.

En el caso de los parques eólicos marinos, todo ello contribuye a reducir el precio de la electricidad generada, lo que los hace más viables. A día de hoy ya son dos los parques en activo que incorporan la tecnología de Zensor, otro en proceso de instalación y varios más en trámites para hacerlo.

Para el Director del Instituto Nacional de Investigación Científica de Quebec (Canadá) y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Bélgica, Federico Rosei, “la tecnología desarrollada por Yves van Ingelgem es muy prometedora, muestra un alto nivel de ingenio así como potencial relevancia”.


Aquí puedes ver el listado completo de ganadores de MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Bélgica 2015