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Julio Alemán, 28

Sus diminutas estructuras que replican el funcionamiento de los órganos humanos podrían encontrar mejores tratamientos contra el cáncer

  • Por José Carlos Sánchez

Cuando Julio Alemán habla de "humanizar los ensayos farmacológicos", se refiere a crear plataformas (o chips) que reproduzcan con fidelidad el funcionamiento de los órganos humanos. Gracias a pequeños tejidos desarrollados a partir de células humanas sobre estas plataformas, las pruebas in vitro podrían ser casi iguales que las in vivo. Con este tipo de avance, el joven guatemalteco asegura: "Dejaríamos de disparar con escopeta, para hacerlo con un rifle", en alusión a la efectividad de los ensayos. Sus esfuerzos para conseguirlo en el laboratorio del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa (EEUU) le han convertido en uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 Centroamérica 2016 de MIT Technology Review en español.

Crear chips que repliquen el funcionamiento de los órganos humanos es una tendencia en auge cuya clave reside en la microfluídica. Esta técnica analiza el comportamiento de los fluidos en escalas microscópicas. Cuando su estudio se combina con estos chips, es posible ver, por ejemplo, cómo un fármaco diluido en el torrente sanguíneo interactúa con cada órgano del cuerpo. El equipo de Alemán está centrado en el tratamiento de la metástasis del cáncer de colon y su efecto en diferentes órganos como el corazón y el riñón.

Para perfeccionar la simulación que el chip hace del funcionamiento del órgano, las investigaciones del equipo del joven han logrado simular la matriz extracelular de cada órgano con hidrogeles. También combinan varios chips en una misma plataforma más grande y con sensores. Esto, según el joven innovador que trabaja allí desde 2015 y tras pasar por el programa de ciencias de la salud y tecnología Harvard-MIT (EEUU), les permite saber si por ejemplo un medicamento para el riñón afecta al corazón.


Pie de foto: Un ejemplo de los chips de metástasis en los que trabaja Julio Alemán. Crédito: Cortesía del entrevistado.

Mejorar la precisión de los ensayos farmacológicos podría reducir la duración de los tratamientos actuales y potenciar el desarrollo de nuevos fármacos que ahora se atascan en las pruebas con animales, explica el joven innovador. Para él, la fisiología de un humano y un animal, por mucho que puedan parecerse, nunca será igual. Contar con modelos humanos solucionaría ese problema, además de reducir los experimentos con animales.

La tecnología de órgano en un chip (organ-on-a-chip, como se le conoce) ya ha llamado la atención del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que financia el proyecto de Alemán. No obstante, todavía se encuentra en sus primeras fases. "El gran hito ahora es mantener vivos los órganos", explica el joven. Sin embargo, no duda en calificar el avance de "revolución", sobre todo para enfermedades como el cáncer y la diabetes. "El gel y los chips están, el factor limitante son las células", indica sobre la dificultad de obtener las células humanas necesarias para desarrollar los órganos simulados.

Para la directora en Innovación e Investigación y desarrollo de Laboratorios Biolinks y miembro del jurado de Innovadores menores de 35 Centroamérica 2016, Ysabel Montoya, este proyecto "podría ser una alternativa para evaluar drogas anticancerígenas y entender la metástasis" frente a la situación actual, en la que se les inyectan a los paciente para "ver qué es lo que sucede".

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