.

Esteban Bermúdez, 31

Intenta convertir los residuos de la piña en una fuente de energía renovable comparable a la geotermia

  • Por José Carlos Sánchez

Las plantaciones de piña deben renovarse cada dos años para que el agricultor pueda seguir cosechándolas y los rastrojos residuales habitualmente se tratan con herbicidas y pesticidas antes de quemarlos directamente sobre el terreno. Para reducir los impactos ambientales de esta práctica y aumentar los productos rentabilizables del cultivo de esta fruta, el costarricense Esteban Bermúdez quiere darle una segunda vida a esos desechos. El joven ha diseñado un sistema de aprovechamiento de la biomasa residual que recorre todo la cadena de valor, desde el cultivo, hasta la posible comercialización de los productos reciclados. Gracias a su idea, Bemúdez se ha convertido en uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 Centroamérica 2016 de MIT Technology Review en español.

Experto en energías renovables, Bermúdez es cofundador de la empresa de asesoría y consultoría ESCOIA. Desde 2014, este joven innovador ha trabajado junto a su socio Bjørn Utgård, para perfeccionar el aprovechamiento del rastrojo de piña. Juntos recorrieron las plantaciones de Costa Rica para conocer sus procesos y analizaron la composición de los rastrojos para explorar sus diferentes aplicaciones, como biogás, fertilizante o fibra textil. Después, encontraron la maquinaria más apropiada para pretratar la biomasa, capaz de reducir la humedad de los rastrojos de un 86% a un 60%, según Bermúdez.

A partir de ahí, la biomasa podría introducirse en un planta de ciclo combinado o secarse más pero con menor demanda energética. Aunque todavía se encuentra en una prueba de concepto. El objetivo de Bermúdez es lograr un aprovechamiento circular del recurso en el que la energía generada sirva para alimentar el tratamiento de nueva biomasa. Además, junto a la energía, espera obtener en un futuro otros productos derivados.


Pie de foto: Tallo de planta de piña después de trituración en verde, la dureza de planta hace que sea difícil destruirla con las trituradoras empleadas. Crédito: Bjørn Utgård.

Bermúdez planea construir una planta de demostración en 2017 para escalar la tecnología y "saber cuál es la mejor opción para el aprovechamiento de la biomasa". Algo para lo que, indica, ya está en "negociaciones". Si sus previsiones se cumplen, tendrá una oferta comercial para 2018. En su opinión, el potencial de la piña es enorme ya que es un cultivo presente prácticamente todo el año. El joven afirma: "Hablamos de una disponibilidad energética comparable a la de la geotermia".

Pero para conseguir este ambicioso objetivo primero tendrá que convencer a productores y empresas. El innovador asegura que en su país la costumbre es esperar a que otro país lo haga antes. "Lo que no se ha internalizado muy bien es que Costa Rica es uno de los mayores productores de piña del mundo", indica. Por ello,  propone "liderar con el ejemplo en vez de estar buscando soluciones en otras partes del planeta".

Para la jefa de la Unidad de Biocarburantes del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España y miembro del jurado de Innovadores menores de 35 Centroamérica 2016, Mercedes Ballesteros, "el proyecto es innovador puesto que, aunque el proceso propuesto se ha utilizado comercialmente para tratar residuos de madera, su aplicación a los residuos del cultivo de piña es nuevo".

Descubre todos los proyectos de los ganadores de Innovadores menores de 35 Centroamérica 2016