.

Isaac Castro, 28

Creador de una mesa de paciente adaptable para mejorar la eficacia en la administración de radioterapia

En la década de 1980 se popularizaron  los juguetes conocidos como Pin Art: un soporte rectangular con la superficie agujereada de la que emergen cientos de barritas metálicas móviles. Cualquier objeto sólido que se coloque contra su superficie con las barritas retraídas genera una imagen tridimensional del volumen del objeto modelado por el conjunto de barras.

Fue el joven ingeniero de telecomunicaciones Isaac Castro quien vio en este aparato algo más que un juguete de oficina. En él, identificó el concepto inspirador que le iba a permitir canalizar su pasión por la innovación hacia el campo de la medicina. "Siempre tuve claro que buscaría un impacto en el mundo a través de la tecnología biomédica", recuerda este joven innovador de solo 28 años.

Graduado por la Universidad Politécnica de Madrid y máster en Tecnología y Gestión de la Salud por la Universidad de Alcalá de Henares, ambas en España, Castro comenzó a trabajar como consultor tecnológico para la compañía Siemens en 2009. Dos años después, participó en su "Innovation Think Tank", que busca jóvenes de todo el mundo con ideas transformadoras que generen soluciones a problemas de productos de la compañía.

El equipo de Castro presentó tres proyectos, entre ellos, un concepto muy inicial de un dispositivo llamado Adaptable, una mesa de paciente con un mecanismo de funcionamiento basado en el de los juguetes Pin Art que mejora la administración de la radioterapia externa. “Fuimos elegidos entre los 10 finalistas de entre más de 180 participantes de 25 países", cuenta el investigador.

Esta nueva mesa de paciente, que desarrolla desde entonces junto a su socio Ignacio Navarro, es una especie de camilla compuesta por una estructura de barras accionada por un sistema mecánico y apoyada por un módulo de memoria que mejora la eficacia del tratamiento y aporta comodidad al usuario que se tumba en ella y que, además, permite a los centros sanitarios ahorrar espacio y costes.

Un tratamiento con radioterapia externa supone para el paciente someterse a una media de  29 sesiones. En cada una de ellas, los médicos intentarán colocar su cuerpo de la forma más precisa posible bajo el arco del acelerador lineal de electrones que dirige hacia él la radiación ionizante destinada a destruir las células tumorales en el interior de su organismo. La precisión es esencial para minimizar el daño a las zonas sanas cercanas al tumor, que podrían ser alcanzadas por los haces de rayos X si en una de las sesiones su posición no fuera exactamente igual que en las anteriores.

Para colocar e inmovilizar al paciente se emplean, generalmente, cuñas, almohadillas de espuma,  dispositivos de materiales moldeables y colchones de vacío, pero estos accesorios deben ser moldeados y guardados con esa forma para cada paciente, lo que implica tiempo de preparación, espacio de almacenamiento y costes para el hospital.  Además, tal y como señala Castro, con el uso de cuñas y otros dispositivos estándar que se encajan o colocan sobre la mesa es "prácticamente imposible" lograr una adaptación total al paciente ya que "no permiten ningún tipo de ajuste ante sus cambios físicos".

Por otro lado, la precisión que se obtiene en el posicionamiento con estos métodos manuales es muy inferior a la de un sistema mecánico integrado como el de Adaptable. "Respecto a los colchones de vacío o dispositivos moldeables, estos además pierden forma y rigidez con el uso y conforme avanzan las sesiones", añade el joven.

Una solución cómoda y personalizada

En el caso de su mesa de paciente, la persona se tumba y se coloca en la posición requerida sobre la matriz de barras móviles que son transparentes a la radiación. Estas se hunden según los diferentes valores de presión en cada punto de la superficie y, de esta forma, la mesa se adapta a la forma exacta del paciente que queda colocado e inmovilizado sobre ella. Castro explica que "para evitar movimientos involuntarios durante la sesión, las barras son bloqueadas por el sistema una vez conseguida la forma requerida". Dicha posición se almacena en un módulo de memoria asociado al sistema mecánico, lo que permite recordarla el siguiente día que el paciente acude a recibir tratamiento.

Una posible dificultad podría plantearse en caso de que el paciente, por ejemplo, perdiera peso durante el periodo que dure el tratamiento. Estos casos se abordan generalmente mediante el uso de radioterapia adaptativa, a través de controles intermedios, tras los que re replanifica el tratamiento de acuerdo a los cambios observados en el cuerpo del paciente. Esto supone también remodelar, cada vez, los dispositivos de inmovilización e implica un aumento de tiempos y gastos. Sin embargo, explica Castro, gracias a Adaptable podría simplificarse la respuesta ante este tipo de casos ya que "el sistema detectaría el cambio de peso y se adaptaría dinámicamente, al mismo tiempo que por software se sincronizaría con las posibles replanificaciones".

El proyecto de Castro fue galardonado en 2012 por el programa de innovación IDEA2 Madrid creado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en Estados Unidos) y la Comunidad de Madrid. Durante el último medio año, su socio y él han perfeccionado el diseño inicial de la mesa y ahora, "tras los primeros bocetos realizados en colaboración con el Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT", están construyendo un pequeño prototipo funcional que mostrarán en los próximos meses. Su intención, continúa Castro, es mantenerse "lo más cerca posible de la producción": externalizar la fabricación de los componentes pero llevar a cabo ellos mismos el desarrollo de la tecnología y el software, el ensamblado de las mesas y su comercialización, al menos durante los primeros años. "Queremos crear una empresa donde la innovación tecnológica sea parte de nuestro núcleo de negocio y nos permita diversificar en unos años a partir del conocimiento generado", explica el joven.

En opinión del coordinador del Centro de Investigación en Tecnologías Gráficas de la Universidad Politécnica de Valencia (España) y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 España, Guillermo Peris, el trabajo de Castro es "sencillo, útil y aplicable, y sin duda puede suponer una importante mejora en el tratamiento por radioterapia". - Elena Zafra