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Katarzyna Nawrotek, 30

Sus implantes biocompatibles y personalizables pueden regenerar y reconectar los nervios dañados

  • Por Maximiliano Corredor

Más de 600.000 personas sufren cada año lesiones en sus nervios, producidas por cortes o aplastamientos. Estas lesiones obstaculizan el camino que debe seguir el impulso nervioso lo que puede desembocar en la pérdida de la sensibilidad e incluso de movilidad de las extremidades. La joven innovadora polaca Katarzyna Nawrotek quiere remitir estas secuelas, para lo cual ha creado una tecnología que produce conductos biocompatibles personalizados que ayudan a regenerar el tejido nervioso y se disuelven en el cuerpo una vez terminada su función.

Esta joven ingeniera biomédica, doctora por la Universidad Politécnica de Lodz (Polonia), recuerda cómo la imagen que cambió su vida y recondujo su carrera y sus esfuerzos hacia la regeneración del tejido nervioso. “Era una persona discapacitada, sentada en una silla de ruedas, que sujetaba un móvil con una foto retocada de sí misma en la que veía cuál sería su aspecto si pudiera mantenerse de pie”, explica Nawrotek.

Una intervención quirúrgica a tiempo para reconectar el nervio puede evitar las consecuencias de las lesiones de esta gravedad sean tan extremas. El proyecto de Nawrotek de generar implantes neurorregenerativos puede mejorar la tasa de éxito de este tipo de operaciones gracias a su nivel de personalización y a su biocompatibilidad.

La tecnología de esta investigadora produce conductos de quitosano, un polímero que se obtiene a partir de la quitina, presente por ejemplo en los caparazones de los crustáceos, tan solo 10 minutos antes de la cirugía. Los implantes de polímeros que se utilizan actualmente se preparan con mucha mayor antelación, permaneciendo almacenados hasta que se necesitan. De esta forma la tecnología de Nawrotek permite personalizar el diseño del conducto a las necesidades del paciente ya en la mesa de operaciones.

La fabricación de los implantes se realiza por electrodeposición del quitosano, con las medidas de longitud, anchura y grosor del conducto determinados por las necesidades de cada paciente. Además, "el coste de producción es de tan solo un euro por implante, frente a los 800 que cuesta la alternativa", según afirma la creadora de esta tecnología.

"El quitosano tiene propiedades similares a la matriz extracelular", explica Nawrotek . Esto lo convierte en una sustancia ideal para la preparación de conductos que ejerzan de andamio protector para el nervio dañado, ya que no produce rechazo y es bioabsorbible. "La tasa de degradación del quitosano se puede controlar según ciertas modificaciones químicas”, prosigue Nawrotek, "de modo que, en función del plazo necesario para que el nervio se regenere, se fijará el tiempo que el implante debe permanecer estable antes de empezar a disolverse".

Los conductos de Nawortek no solo sirven de soporte y unión entre los dos extremos del nervio dañado sino que también estimulan la regeneración de las neuronas dañadas. La joven investigadora consigue esta capacidad al integrar en el implante una serie de compuestos estimulantes durante el proceso de fabricación.

Según Stanislaw Rogozinski, socio director de Brante Partners y miembro del jurado de MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Polonia 2015, "los implantes inventados por Katarzyna Nawrotek tienen el potencial de tener un impacto positivo en la medicina regenerativa personalizada y ayudar a mucha gente a recuperarse". De momento su eficacia solo está comprobada en ratones, pero la joven polaca no duda de que los ensayos en humanos serán todo un éxito.

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