Tierras baldías: Un sitio en Victoria, Texas, donde Exelon ha propuesto la construcción de una nueva central nuclear.
Fuente: Exelon

Energía

Continúa la desaceleración nuclear en todo el mundo

Las réplicas de Fukushima sacuden la confianza política en las nucleares y dan impulso a las renovables.

  • Miércoles, 18 de mayo de 2011
  • Por Peter Fairley
  • Traducido por Francisco Reyes (Opinno)

Las malas noticias de la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi en Japón siguen reverberando en todo el mundo, oscureciendo el futuro de la energía nuclear e impulsando las fortunas de las fuentes de energía bajas en carbono. La decisión tomada por el primer ministro de Japón la semana pasada de abandonar sus planes para crear 14 nuevos reactores es sólo la última señal de una desaceleración nuclear mundial, y la tecnología se enfrenta a un examen renovado incluso en países con gobiernos pronucleares, incluidos los EE.UU., China y Francia.

"Debido tanto al tiempo necesario para integrar las lecciones aprendidas de Fukushima en nuevos diseños de reactores como a las vacilaciones probables del público y los responsables de la toma de decisiones, el despliegue de la energía nuclear se retrasará", señala Jan Horst Keppler, economista principal de la Agencia para la Energía Nuclear, un brazo con sede en París de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo.

Lo que no ha cambiado, señala Keppler, son los factores que estaban impulsando la construcción de nuevos reactores: la preocupación por la seguridad energética y el cambio climático. En el pasado, la tecnología nuclear ha sido percibida como la opción más barata. Sin embargo, al detener las nucleares, los gobiernos están buscando la forma de acelerar el desarrollo de energías renovables, y las últimas estimaciones de costes de la Agencia de Información de Energía de los EE.UU. proporcionará apoyo a esa posición.

El documento Anual Energy Outlook de la agencia, publicado este mes, calcula que la puesta en marcha de nuevos reactores en el año 2016 producirá energía a un coste de 114 dólares por megavatio-hora. Las centrales eléctricas de turbinas eólicas en tierra, geotérmicas y de biomasa mejoran ese precio, según cifras de la agencia (al igual que lo hacen las plantas eléctricas de gas que capturan y secuestran sus emisiones de carbono bajo tierra).

Mientras tanto, el potencial para que las tecnologías de energía renovable crezcan fue confirmado este mes por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, que emitió un informe especial prediciendo que las fuentes renovables podrían satisfacer hasta un 80 por ciento de las necesidades energéticas globales para el año 2050.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, destacó también la semana pasada la posición comparativamente problemática de la energía nuclear y pidió un debate de alto nivel sobre los costes de dicho tipo de energía, los riesgos y beneficios. "Veinticinco años después de Chernobyl, y ahora que sufrimos las consecuencias de Fukushima, creo que es hora de echar una mirada a... el fortalecimiento de la seguridad nuclear", señaló a los reporteros en una conferencia de prensa en Ginebra el pasado miércoles. La discusión por los líderes mundiales está prevista para la reunión de la Asamblea General de septiembre en Nueva York.

Japón es el país que con más dureza está valorando las nucleares, a medida que Tokyo Electric Power—el operador de Fukushima Daiichi—continúa luchando contra niveles de radiación peligrosa en su intento por enfriar los reactores y las piscinas de combustible gastado en su planta afectada. La semana pasada se reveló que el combustible nuclear en un reactor se había derretido y hundido al fondo del reactor, y que Tokyo Electric Power había retenido lecturas de radiactividad en los primeros días de la crisis, no informando al gobierno ni al público, y poniendo en riesgo a los trabajadores de la planta.

El primer ministro de Japón, Naoto Kan, está tratando que la energía renovable y la eficiencia energética sustituyan parte de la energía nuclear. Sin embargo, a corto plazo, se enfrenta a una crisis de alimentación que se agravó la semana pasada cuando dos reactores de la planta nuclear costera Hamaoka, al suroeste de Tokio, fueron cerrados a petición de Kan hasta que se llevaran a cabo las actualizaciones de protección ante tsunamis.

Chubu Electric Power, la compañía que posee Hamaoka, podría tener dificultades para satisfacer los picos de demanda este verano sin los reactores, que generan más de 3.600 megavatios de energía. Tokyo Electric cuenta con 1.000 megavatios de Chubu para cumplir con su propio pico de verano, y aun con esa ayuda, se enfrenta por lo menos a una escasez de suministro de 5.000 megavatios este verano, según el Instituto de Economía Energética de Japón.

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