Móvil

TR10: Magic Leap redefine la realidad

La 'start-up' se apuesta 440 millones de euros a que te va a deslumbrar con su forma de crear imágenes en 3D

  • Viernes, 20 de febrero de 2015
  • Por Rachel Metz
  • Traducido por Francisco Reyes


Avance

Un dispositivo capaz de hacer que aparezcan objetos virtuales en la vida real.

Por qué es importante

La tecnología podría crear nuevas oportunidades para las industrias del cine, juegos, viajes y telecomunicaciones.

Disponibilidad

De uno a tres años.

Organizaciones clave

  • Magic Leap
  • Microsoft

Lógicamente, sé que no tengo delante de mí a un descomunal monstruo azul de cuatro brazos y cuernos retorcidos dando vueltas en círculos, pero desde luego esa es la impresión que me da.

Estoy sentada en un escritorio en una habitación de paredes blancas en Dania Beach, Florida (EEUU), en la oficina de una start-up llamada Magic Leap, a la que le gusta trabajar en secreto. Miro con los ojos bien abiertos a través de un par de gafas conectadas a lo que parecen andamios metálicos que se elevan por encima de mi cabeza y contienen varios componentes electrónicos y lentes. Es un prototipo inicial de la tecnología de realidad cinemática de la compañía, que hace posible que me crea que la musculosa bestia con expresión de pocos amigos y dos juegos de brazos oscilantes esté en realidad en la habitación conmigo, flotando a unos siete pies (2,1 metros) de mi cara.

No es sólo visible a una distancia determinada. Sostengo un controlador de videojuegos que está conectado a la estación de demostración. Con sólo pulsar un botón puedo hacer que el monstruo se haga más pequeño o más grande, moverlo a la derecha o a la izquierda y acercarlo o llevarlo más lejos.

Por supuesto, lo acerco lo máximo posible: quiero ver cómo es de real al tenerlo cerca. Ahora lo tengo a unos 18 centímetros de los ojos y, aunque lo he reducido a tamaño bolsillo, parece todo lo auténtico que podría ser un monstruo: muestra una la piel áspera, miembros musculosos y profundos ojos pequeños y brillantes. Extiendo la mano para darle una base sobre la que caminar, y juro que siento un cosquilleo en la mano a la espera de que sus pequeños pies me toquen. Cuando, una fracción de segundo más tarde, mi cerebro recuerda que esto es sólo una imagen en 3D impresionantemente convincente, mostrada en el espacio real frente a mí, se me escapa una ligera sonrisa.


Foto: Un vídeo musical de St. Vincent flota en una pantalla virtual en un área de descanso en la sede de Magic Leap.

Las tecnologías de realidad virtual y aumentada utilizadas en películas, aplicaciones de teléfonos inteligentes y aparatos tienden a ofrecer menos de lo mucho que prometen, mostrando imágenes de mala calidad. Normalmente eso se debe a que el 3D estereoscópico, el método más utilizado, esencialmente consiste en engañar a los ojos en lugar de trabajar con la forma en que normalmente ves las cosas. Produce una sensación de profundidad, mostrando una imagen distinta del mismo objeto a cada ojo en un ángulo diferente. Pero puesto que esto te obliga a mirar simultáneamente una pantalla plana a cierta distancia y a imágenes que parecen estar en movimiento delante de ti, puedes acabar sufriendo mareos, dolores de cabeza y náuseas.

El 3D estereoscópico ha empezado a mejorar recientemente. El mejor sistema que puedes comprar en la actualidad es de Oculus VR, que Facebook compró la pasada primavera por 2.000 millones de dólares (1.760 millones de euros). El casco Gear VR de 199 dólares (175 euros), producido en colaboración con Samsung y dirigido a los desarrolladores de software, te permite conectar un smartphone Samsung al casco para jugar a juegos y ver vídeos.

Abovitz asegura que sus empleados y él tratan de "impresionar" al niño de 11 años que llevan dentro.

Pero mientras que Oculus te quiere transportar a un mundo virtual de diversión y juegos, Magic Leap quiere llevar la diversión y los juegos al mundo en que ya vives. Y para que sus monstruos de fantasía aparezcan en tu escritorio junto a tus lápices reales, Magic Leap ha tenido que crear una alternativa al 3D estereoscópico, algo que no interrumpa la forma en que normalmente ves las cosas. En esencia, ha desarrollado un diminuto proyector que envía luz a tus ojos, una luz que se mezcla muy bien con la luz que ya recibes del mundo real.

Al ver las nítidas imágenes renderizadas de monstruos, robots y cabezas de cadáveres en las oficinas de Magic Leap, me imagino poder hablar por videochat algún día con familiares lejanos y que parezca que están en realidad sentados en mi sala de estar, mientras que yo parezco estar sentado en la suya. O pasear por Nueva York (EEUU) con un guía turístico virtual, y ver en los laterales de los edificios imágenes superpuestas que revelen cómo eran las estructuras en el pasado. O ver películas donde los personajes parezcan estar justo frente a mí, dejando que les siga mientras se desarrolla la trama. Pero nadie sabe realmente cuál será la mejor aplicación de Magic Leap. Si la empresa logra hacer que su tecnología no sólo sea atractiva sino cómoda y fácil de usar, seguramente se diseñarán aplicaciones increíbles.


Arriba: En una demostración de una aplicación médica o educativa, una cabeza de cadáver puede ser diseccionada en distintas capas.  

Abajo: Un robot falso parece estar sobre una mano real.

Sin duda, esta es la razón por la que Google tomó la delantera con una ronda de inversión asombrosamente grande de 542 millones de dólares (475 millones de euros) en Magic Leap el pasado octubre. Lo que se esté cocinando tiene una buena probabilidad de ser uno de los nuevos grandes hitos de la informática, y Google estaría loco si se arriesgara a quedarse fuera. La inversión dio la impresión de ser especialmente profética en enero, cuando Microsoft reveló sus planes para lanzar un casco de aspecto elegante este año. HoloLens, que te permite interactuar con hologramas, parece ser muy similar a lo que está haciendo Magic Leap.

Cómo funciona la magia

Magic Leap no dice cuándo va a lanzar su producto o cuánto va a costar, sólo que el precio estará dentro de la gama de dispositivos móviles de consumo actuales. Cuando presiono al fundador y director general, Rony Abovitz, para que me hable sobre esos detalles, simplemente sonríe y dice: "No queda mucho".

Está sentado tras el escritorio de su oficina, justo bajando la carretera desde el aeropuerto de Fort Lauderdale-Hollywood (EEUU). Las estanterías están llenas de juguetes y View-Masters, unos aparatos de plástico que te permiten mirar imágenes en 3D. Abovitz, de 44 años, es un hombre de apariencia osuna y sonrisa amable. Cuando quedo con él lleva puestas una Nike negras, una camisa de manga larga y pantalones, y sobre su pelo canoso rizado lleva una kipá. Es atento y sereno, lo que me parece un tanto sorprendente puesto que la única vez que lo había visto antes fue en un vídeo de su charla en un evento TEDx en 2012 en Sarasota, Florida (EEUU). Había dos personas disfrazadas de criaturas peludas llamadas "Shaggles", Abovitz caminaba por el escenario vestido de astronauta y sonaba una música rock ininteligible. Aunque la charla, llamada La síntesis de la imaginación, dio más la impresión de ser una performance de arte (tal vez incluso una burla de una charla TED), él jura que contiene un mensaje coherente: si lo averiguas, dice, te dará un yo-yó.

Por el día, Abovitz es un emprendedor de tecnología con experiencia en ingeniería biomédica. Anteriormente fundó Mako Surgical, una empresa de Fort Lauderdale (EEUU) que fabrica un brazo robótico equipado con tecnología háptica, que produce un sentido táctil para que los cirujanos ortopédicos tengan la sensación de trabajar realmente con huesos al tiempo que provocan las acciones del robot. Mako fue vendida a una compañía de tecnología médica, Stryker, por cerca de 1.700 millones de dólares (1.495 millones de euros) en 2013. Por la noche, a Abovitz le gusta bailar. Canta y toca la guitarra y el bajo en una banda de pop-rock llamada Sparkydog & Friends. Según nos cuenta, Magic Leap tiene sus orígenes tanto en la empresa de cirugía robótica como en su vida como músico.

Incluso cuando estaba en Mako, a Abovitz ya le parecía atractivo combinar la realidad virtual con el mundo físico. Aunque la tecnología de brazo robótico podía dar a los cirujanos la sensación de que sus instrumentos estuvieran tocando huesos, Abovitz también quería hacerles ver huesos virtuales mientras llevaban a cabo la tarea. Según cuenta, probó muchos cascos con pantallas fabricados por distintas empresas, pero siempre acababa decepcionado. "Todos eran una auténtica porquería", dice, y añade: "Te los ponías y te daban dolor de cabeza, era horrible y me preguntaba por qué eran tan malos".

Por el mismo tiempo, Abovitz también quería que Sparkydog & Friends se fueran de gira virtual. En el vídeo de U2 Where the Streets Have No Name, de 1987, y como guiño a algo que habían hecho los Beatles, la banda monta un espectáculo improvisado en el tejado de una tienda de alcohol de Los Angeles (EEUU). Abovitz quería que su banda pudiera hacer lo mismo, pero virtualmente, en miles de tejados a la vez.

Hace unos cuatro años empezó a darle vueltas al asunto con un amigo de la escuela secundaria que había abandonado el programa de física teórica de Caltech, John Graham Macnamara.  Les cautivó la idea de mostrar hologramas en movimiento como el de La Guerra de las Galaxias. Los hologramas, imágenes en 3D que se pueden ver desde muchos ángulos, se generan mediante la recreación precisa de campos de luz, los patrones que se crean cuando los rayos de luz rebotan en un objeto. No obstante, Abovitz calculó que costaría mucho y llevaría un montón de tiempo proyectar imágenes incluso de baja resolución holográfica. En un momento dado, recuerda haber dicho "no hay ninguna pantalla que funcione realmente".

Sin embargo, a la mañana siguiente, se despertó con una idea: ¿por qué molestarse en hacer todo el enorme trabajo de proyectar un holograma en una habitación para que lo vean varias personas a la vez? En vez de eso, ¿por qué no hacemos un holograma que sólo puedas ver tú, y hacerlo de modo que los ojos y el cerebro lo perciban de forma natural, a diferencia del 3D estereoscópico? "Estamos gastando más de 500 millones de dólares (440 millones de euros) para que no te suceda nada fisiológicamente", afirma Abovitz.

La solución que él, Macnamara y el resto del equipo de Magic Leap han creado es aún en gran parte un secreto, y evitan hablar de forma oficial sobre cómo funciona la tecnología, excepto en términos vagos, ya que les preocupa la competencia. Pero podemos decir que Magic Leap tiene un pequeño proyector que envía luz a una lente transparente, que la desvía a la retina. Ese patrón de luz se mezcla muy bien con la luz que recibimos del mundo real, de modo que para nuestra corteza visual los objetos artificiales son casi indistinguibles de los objetos reales.

Si la empresa logra que esto funcione en una pantalla montada en un casco, mostrando imágenes cerca de los ojos y reenfocándolas consistentemente para no perder la nitidez, hará que las imágenes en 3D sean mucho más cómodas de ver, afirma el profesor asistente de ingeniería eléctrica en Stanford (EEUU), Gordon Wetzstein, que investiga imagen computacional y pantallas. "Si hacen lo que la gente sospecha que hacen", asegura Wetzstein, "va a ser increíble".

De lo virtual a lo real

Magic Leap está trabajando sin descanso para llegar a ese punto. Desde la construcción de su primer prototipo en 2011, la compañía no ha dejado de disminuir el tamaño de su tecnología.

Ya está trabajando en algo más pequeño que el complejo andamiaje que yo tuve que utilizar. En otra demostración, usando hardware en un carro, puedo tocar un pequeño robot volador retrofuturista, un personaje de un juego de disparo en primera llamado Dr. Grordbort’s Invaders que Magic Leap está desarrollando con Weta Workshop, que a su vez ha creado muchos de los efectos especiales de la películas sobre el Hobbit. El robot puede seguir el movimiento de mi dedo con sorprendente precisión, justo entre los cubículos de la oficina de Magic Leap.

A juzgar por un vistazo a un diseño de prototipo, una pieza de hardware de aspecto realista y completamente funcional, la empresa parece tener como objetivo encajar su tecnología en un par de gruesas gafas de sol deportivas unidas por un cable a un paquete cuadrado que cabe en el bolsillo. Esto también lo sugiere una imagen algo similar de una solicitud de patente que hizo Magic Leap en enero. Sin embargo, la empresa no asegura nada. Abovitz confirma que el casco será un dispositivo portátil similar a unas gafas, pero tengo que casi obligarle a que se comprometa a utilizar oficialmente incluso esa frase tan difusa.


Foto: Abovitz resultó muy enigmático durante su breve aparición en un escenario TEDx en 2012. "Unos pocos y extraños pasos para mí; un salto mágico para la humanidad", dijo desde el interior de su traje espacial.

Está claro que conseguir que la tecnología quepa en ese pequeño formato no será nada fácil. El hardware de demostración más pequeño que he visto en Magic leap aún no puede igualar la experiencia de las unidades de demostración más grandes. Incluye un proyector, incluido en un cable negro, más pequeño que un grano de arroz y que canaliza la luz hacia una sola lente transparente. Al mirar a través de la lente, veo una versión verde crudo del mismo monstruo de cuatro brazos que antes parecía estar caminando sobre la palma de mi mano. Además de mejorar la resolución de las unidades más pequeñas, Magic Leap tendrá que incluir sensores y software que hagan un seguimiento de los ojos y los dedos, para que puedas controlar e interactuar con sus criaturas virtuales, que a su vez tendrán que incorporar objetos de la vida real en lo que parezca que estén haciendo.

Ahí es donde entra en juego la inversión de 500 millones de dólares (unos 440 millones de euros) del año pasado. En Magic Leap están contratando personal como locos. Buscan ingenieros de software para todo tipo de tareas, desde seguimiento de los ojos y reconocimiento del iris a la rama de la inteligencia artificial conocida como aprendizaje profundo. Necesitan ingenieros ópticos, diseñadores de juegos y otras personas que creen los objetos virtuales que luego se mostrarán. Para hacernos una idea de hasta dónde podrían llegar sus mentes, diré que vi pistolas de rayos y varitas mágicas por la oficina. Como director futurista, Magic Leap ha contratado al autor de ciencia ficción Neal Stephenson, cuya novela Snow Crash, de 1992, presentaba un mundo virtual llamado Metaverso.

La emoción por un crecimiento tan rápido es palpable en la sede de Magic Leap, decorada de forma luminosa, donde los elementos de oficina más serios se mezclan con sofás biplaza rojos de altos respaldos y sillas amarillas. Los empleados describen enérgicamente los juegos, sensores y pistolas de rayos en los que están trabajando.

Tras la enorme inversión del año pasado, el interés en la empresa se ha intensificado. Abovitz dice: "Pasamos de '¿a quién le puede importar esto?' a 'Muy bien, a la gente le importa'". Ahora, sienten todo el peso de estas expectativas. Y dice: "El niño de 11 años que llevamos dentro quiere impresionarles".

- Rachel Metz


Aquí tienes la lista completa de las 10 Tecnologías Emergentes de 2015

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