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La lucha contra ISIS será a través de las redes sociales o no será

El Estado Islámico se ha convertido en un fenómeno de internet que requiere la misma estrategia para evitar la captación de jóvenes que han crecido en la red

  • Viernes, 2 de octubre de 2015
  • Por David Talbot
  • Traducido por Teresa Woods

Dos hombres se escribían mensajes desde lados opuestos de Estados Unidos. "Sí, el Estado Islámico [EI] era una fantasía en 2004, ahora míralo. Estados Unidos era una fantasía en 1776, ahora míralo", escribió el hombre de Virginia en un mensaje directo de Twitter a un amigo online de Oregón. El de Virginia, que se daba a conocer con varios nombres de usuario en Twitter, incluido uno que contenía el término 'yihadista' había estado viendo obsesivamente vídeos online muy trabajados y producidos por el EI, también conocido como ISIS. Los vídeos contenían mayoritariamente brutalidad y propaganda yihadista, y casi todos estaban traducidos al inglés y otros idiomas. Ahora hablaba de viajar hasta Siria y de formar una milicia en Virginia. "Washington [EEUU] venció a un imperio con el 3% de la población. Yo lo puedo conseguir con el 1%".

Su interlocutor en Oregón era Paul Dietrich, un programador y activista digital que se unía a conversaciones de Twitter relacionadas con la yihad por curiosidad. Alarmado, hizo algo que hacen relativamente pocas personas: intentó debatir con alguien que mostraba señales de estar siendo radicalizado por la campaña social de ISIS. Dietrich esuchó con simpatía las quejas, intentó razonar con él y le sugirió que buscara tratamiento psicológico. Entonces, una noche le llamó "estúpido".

- "¿De qué modo soy un estúpido?", contestó.

- "Déjame contar los motivos. Eres un yihadista, en Estados Unidos, que quiere formar una milicia, y crees que ganarás", escribió Dietrich. "Deten. Esta. Locura. Mientras. Puedas".

Al menos, el hombre de Virginia seguía hablando: "Lo consideraré".

Hace ya tiempo desde que los grupos extremistas utilizan internet, y los ciudadanos abandonan sus casas para luchar para los enemigos de su país. Pero ISIS destaca por la manera en que ha dominado la propaganda y el reclutamiento online. Utiliza una tecnología del siglo XXI para promocionar una ideología medieval que incluye los asesinatos masivos, la tortura, las violaciones, la esclavitud y la destrucción de antigüedades, ISIS ha sido el principal promotor entre los grupos islámicos que han reclutado a 25.000 extranjeros para combatir en Siria e Iraq, incluidos 4.000 de Europa y Norte América, según un informe del Gobierno estadounidense publicado esta semana.

"Las campañas de redes sociales cambian el terreno de juego de una forma fundamental en cuanto a la movilización de gente por una causa extremista", dice Amarnath ­Amarasingam, un investigador de la Universidad de Washington, que colidera un estudio de combatientes occidentales en Siria. "Vemos combatientes extranjeros procedentes de 80 ó 90 países. En términos de cifras y diversidad, ha sido bastante espectacular". Como la directora de Políticas de Google, Victoria Grand dijo en una conferencia celebrada en Europa en junio: "ISIS está disfrutando de un momento viral en redes sociales, y los puntos de vista compensatorios ni se acercan a la fuerza necesaria para oponerse a ellos".

Necesitamos disponer de mejores métodos para identificar a las personas con un riesgo mayor de ser persuadidos por mensajes extremistas y maneras más fiables de comunicarse con ellos. 

La respuesta tecnológica para cercenar el reclutamiento no está surtiendo gran efecto. Las empresas de internet bloquean cuentas y eliminan vídeos sangrientos; comparten informaciones con las fuerzas de seguridad. Las agencias gubernamentales twittean contramensajes y financian esfuerzos generales de divulgación y acercamiento en comunidades musulmanes. Varias ONG forman a líderes religiosos y de comunidades para que sepan rebatir los mensajes de ISIS, y crean páginas web con interpretaciones pacíficas del Corán. Pero lo que falta es un esfuerzo generalizado para establecer un contacto personalizado por web con las personas que están absorbiendo los contenidos difundidos por ISIS y otros grupos islámicos y que se están radicalizando.

Humera Khan, la directora ejecutiva de Muflehun (que significa 'los que tendrán éxito' en árabe), un think tank de Washington, D.C., que se dedica a combatir el extremismo islámico, dice que las personas como ella y Dietrich que realizan tales intervenciones online se enfrentan a cifras desalentadoras. "Los que tratamos de establecer contacto personalizado nos contamos por decenas. No es suficiente. Sólo hay que mirar las cuentas de redes sociales que apoyan a ISIS – esas cifras son mayores por varios órdenes de magnitud", dice Khan. "En términos del reclutamiento, ISIS es una de las voces más dominantes. Su mensaje es sexy, y existen muy pocas respuestas efectivas. En su mayor parte, las respuestas gubernamentales no son interactivas. Es una emisión en un sólo sentido, no un diálogo".

Fotos: Los combatientes y colaboradores de ISIS están instruidos en el vernáculo de la cultura secular 'online'. Al igual que otras personas de su misma edad, twittean fotos de gatos y de sus comidas.

Revertir la marea requerirá, entre otras cosas, mucho más de lo que han hecho Khan y Dietrich. Necesitamos disponer de mejores métodos para identificar a las personas con un riesgo mayor de ser persuadidos por mensajes extremistas y maneras más fiables de comunicarse con ellos. Como ejemplo, un think tank londinense (Reino Unido) llamado el Instituto para el Diálogo Estratégico realizó recientemente unas pruebas piloto en las que identificaba personas en riesgo de ser radicalizadas en Facebook e intentó reencauzar a 160 de ellas. Era una pequeña prueba, pero demuestra el aspecto que podría adoptar una estrategia comprensiva de uno contra uno (peer-to-peer, en inglés).

Mecanismos de difusión

ISIS se diferencia de otros movimientos radicales e islámicos anteriores. En primer lugar, formó importantes alianzas para aumentar su alcance. Después de integrar facciones de Al-Qaeda con elementos de las agencias militares y de inteligencia de Saddam Hussein, ocupó dos importantes ciudades: Raqqa (Siria) y Mosul (Irak) – una región con más de seis millones de habitantes (al menos antes de las últimas migraciones masivas), importantes reservas de petróleo, agua y trigo, e instituciones como universidades. Al-Qaeda, en cambio, nunca controló más que unos pocos recovecos de un territorio en lugares como Somalia y Yemen. "Nunca antes un movimiento yihadista había ganado un nivel de territorio y riqueza que le permitiese operar como un estado independiente y realizar campañas de relaciones públicas", afirma Nico Prucha, un investigador de la Universidad de Viena (Austria) y becado del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización del King´s College de Londres (Reino Unido).

En segundo lugar, ISIS difiere ideológicamente de otros grupos yihadistas. Pocos días después de la ocupación de Mosul en 2014, un hombre con expresión seria y túnica negra subió por la escalera de piedra de una mezquita y se asignó el mayor título de todos: Califa, el líder de todos los musulmanes, sucesor del profeta Mohamed, con el propósito de unir las tierras musulmanas para formar un califato como los que se alzaron y cayeron durante el primer milenio. El hombre era Abu Bakr al-Baghdadi, el líder de ISIS. De forma ingeniosa, había relacionado su causa extremista con un concepto más grande que resuena con muchos musulmanes: la restauración del califato.

"En verdad, estás tratando con un movimiento social en el sentido más estricto – ya no es sólo un grupo al que se une la gente", dice Mubin Shaikh, un antiguo extremista en Toronto (Canadá). Ha trabajado de incógnito para los servicios de inteligencia canadienses en varias investigaciones, una de las cuales incluía su infiltración en Toronto 18, un grupo de jóvenes musulmanes acusado de planear ataques terroristas en 2006. Hoy también aconseja a varias agencias estadounidenses de contraterrorismo e intenta intervenir online para evitar que los jóvenes de la comunidad musulmana de Toronto – la más grande de Norte América - se radicalicen.

"La gente hará comparaciones con los combatientes que se unieron a la Guerra Civil española", dice Shaikh. "Mientras que entiendo la comparación, no creo que sirva. Esto es muy específico al contexto musulmán. El mundo musulmán – especialmente el mundo musulmán joven – está siendo preparado psicológicamente desde hace mucho tiempo para la idea de reestablecer el califato. Es esta idea de que los musulmanes viven bajo la humillación, y el único momento cuando no ha sido así fue bajo el califato. Realmente es un concepto de recobrar una gloria perdida".

En tercer lugar, ISIS surgió después de unos importantes cambios tecnológicos. Recordemos el momento cuando los terroristas grabaron su primer vídeo de una decapitación, en 2004. Según la CIA, este contenido de medios granulado y sangriento probablemente muestre a Abu Musab al-Zarqawi (el líder de la rama iraquí de al-Qaeda, que luego se transformó en el predecesor de ISIS) asesinando a Nick Berg, un emprendedor de radio de Pennsylvania (EEUU). Fue una tarea laboriosa subir el archivo a un foro web yihadista. No existía ni YouTube ni Twitter que permitiesen compartir vídeos de forma instantánea o proporcionar enlaces al contenido. Facebook seguía siendo un juguete de universitarios. Pocas personas tenían smartphones. Al-Qaeda utilizaba las organizaciones de noticias como Al Jazeera para difundir sus vídeos y declaraciones. Hoy, sin embargo, los dispositivos asequibles, las rápidas redes y las abundantes cuentas de redes sociales alimentan de forma directa a un público potencial espectacularmente grande de jóvenes. Un estudio reciente concluyó que los 1.600 millones de musulmanes tienen una edad media de 23 años.

La cabeza funcional de las operaciones de medios de ISIS es un sirio de 36 años de edad y de nombre Abu Amr al-Shami, que fue el líder de ISIS en Aleppo (Siria), según el Grupo Soufan, una consultoría cuyos líderes incluyen antiguos oficiales de contraterrorismo de Estados Unidos y Reino Unido. Los esfuerzos propagandísticos incluyen una sofisticada revista digital llamada Dabiq. Y hay una división llamada Al Hayat Media que se dirige a públicos occidentales. Está dirigida por un rapero alemán anteriormente conocido como Deso Dogg que ahora se hace llamar Abu Talha al-Almani, según el Instituto de Investigaciones de Medios de Oriente Medio. Su obra incluye vídeos de reclutamiento, llamados Muhatweets, en los que podrías ver a combatientes que reparten helados a niños.

Pero la campaña principal de redes sociales está apoyada por simpatizantes de Oriente Medio, el norte de África y otros lugares que producen sus propios contenidos en múltiples idiomas. Este enfoque descentralizado dificulta que se persiga a sus líderes. "Pueden hacerlo de forma anónima desde donde vivan", dice J.M. Berger, un becado no residente del Proyecto para las Relaciones de Estados Unidos con el mundo Islámico del Instituto Brookings y el coautor de un trabajo titulado El censo de Twitter de ISIS.

Fotos: La propaganda de ISIS se dirige a un público objetivo joven con referencias a populares videojuegos como Call of Duty; el uso de jergas web como YOLO (acrónimo de la expresión en inglés "you only live once", en español "sólo se vive una vez"); e imitando los estilos de producción de Hollywood.

La propaganda no sólo consta de vídeos explícitos; aborda hábilmente las reivindicaciones nacionales, locales y tribales. Por ejemplo, el 3 de febrero emergieron vídeos de soldados de ISIS que obligaban a un piloto de combate jordano apresado, Moaz al-Kasasbeh, a introducirse en una jaula de metal – para luego quemarle hasta provocarle la muerte. Las noticias occidentales se centraron en la barbarie del hecho, pero el fuego comienza ya transcurridos 18 minutos del vídeo. El gran grueso del contenido está compuesto por un detallado argumento a favor del acto, que describe conexiones entre el presidente Obama y líderes jordanos; entre armamento fabricado en Estados Unidos e ISIS; y entre los bombardeos y los muertos ensangrentados de Raqqa. Bajo la lógica del "ojo por ojo", ISIS tenía una justificación para la ejecución del piloto, y el acto tenía un claro objetivo político también, explica Prucha. Fue diseñado para abrir una brecha entre el Rey Abdullah de Jordania, que mantiene una relación estrecha con el tío de al-Kasasbeh, y los muchos refugiados de tales bombardeos que viven en el país. Para completar el cuadro, el texto fue traducido al francés, al inglés y al ruso.

La propaganda difundida por medio de Dabiq, la revista de ISIS, incluye artículos dirigidos a específicos segmentos del público. Campañas de reclutamiento para mujeres, por ejemplo, ponen el énfasis en temas de hermandad y pertenencia – y remarcan el papel del matrimonio y la familia a la hora de reafirmar la "Marca Califato", como lo ha denominado Sasha Havlicek, el fundador del Instituto para el Diálogo Estratégico. Mientras se seduce a los reclutas en potencia, los simpatizantes de ISIS los involucran en conversaciones personales que a menudo se trasladan a canales encriptados.

Para entender por qué ISIS es tan adepto a todas estas acciones, uno vuelve a una sencilla explicación. Las personas que lo hacen crecieron utilizando estas herramientas. "Cuando decimos 'el uso terrorista de las redes sociales', suena siniestro, pero cuando lo expresamos como 'el uso de los jóvenes de redes sociales' se vuelve más fácil de entender", dice Khan. "¡Por supuesto están utilizando redes sociales! Están haciendo lo mismo que hacen los jóvenes de todas partes".

La expansión

Al llegar al aeropuerto de Toronto City en su desordenado Dodge Caravan para recogerme, Shaikh, con sus finas patillas salpimentadas, tiene el aspecto del cuarentón, conductor de monovolumen y padre de cinco hijos que es. Hace dos décadas, sin embargo, era un punk desafecto y fiestero de Toronto que se enganchó al extremismo islámico. Así que entiende bien al público objetivo actual de ISIS. Y, como Dietrich y Khan, a veces intenta abordar la tarea agotadora de establecer contactos online.

En un momento dado, para atraer a seguidores extremistas en potencia creó el usuario de Twitter @CaliphateCop, lo que se traduciría como PolidelCalifato (luego lo borró, pero ahora lo está utilizando otro usuario de Twitter), e incluyó una cita del Corán en su perfil. Se metía en conversaciones de Twitter y pronto había establecido lazos con muchas personas que profesaban su apoyo de las causas extremistas. Uno fue, dice Shaikh, un simpatizante de al-Qaeda en Siria. "¿Cómo puedes dormir por la noche sabiendo que hay musulmanes en prisión por culpa de tus chivatazos?", escribió el sirio. Shaikh contestó, "¿Cómo puedes profesar cualquier tipo de Islam y aceptar el asesinato aleatorio de civiles? ¿Qué narices has aprendido de tu religión?"

"¡¡Allah Al Musta-an!!" (el equivalente aproximado de ¡Dios mío!) fue la respuesta. "Canadá participó en la destrucción del emirato islámico, no existen inocentes de su crimen".

Shaikh contratacó: "¿De veras? Gente aleatoria de camino al trabajo con cero vínculo? ¿Representan objetivos legítimos por las acciones del Gobierno?"

El sirio tenía preparada su contrargumentación: "¿Quién fue el primer islámico en utilizar la catapulta? Fue el profeta. Y ambos sabemos que la catapulta no sólo impacta contra combatientes enemigos".

Las investigaciones de las redes sociales han demostrado que los mensajes procedentes de amigos y compañeros resultan más persuasivos que la publicidad genérica. Otros trabajos de investigación demuestran que los jóvenes con riesgo de caer en todo tipo de problemas, desde las drogas hasta las bandas, a menudo se benefician de hasta pequeñas intervenciones por parte de sus padres, mentores o compañeros.

Pero hasta ahora, los principales programas anti-ISIS no incluyen ese tipo de alcance. Por ejemplo, este verano el Gobierno británico lanzó una campaña de Twitter para difundir mensajes gubernamentales contra ISIS. Unos 188 millones de dólares (unos 168 millones de euros) procedentes de agencias gubernamentales estadounidenses financian proyectos de antiterrorismo y otros programas de vinculación comunitaria por todo el mundo, incluido uno dirigido a restañar los reclutamientos dentro de las cárceles.

Tambiién existen esfuerzos coordinados para desarrollar nuevas tecnologías sociales. Affinis Labs, con sede en Virginia, se describe como una incubadora del estilo de Y Combinator para apps musulmanas. Una es QuickFiqh en la que los jóvenes hacen preguntas acerca de las leyes islámicas y reciben repuestas de 60 segundos de reconocidos eruditos islámicos, diseñadas para que resulten fáciles de compartir por redes sociales. Pero estos esfuerzos están dirigidos a la población musulmana general, no a las personas que muestren síntomas de estar radicalizándose.

Shaikh y otros que realizan trabajos de uno contra uno dicen que están frustrados porque no pueden saber si las personas con las que hablan online son las que más riesgo corren, o ya están demasiado comprometidas con el extremismo y por tanto suponen una pérdida de tiempo. También reclaman más pruebas acerca de los enfoques y mensajes más eficaces. Así que este año el Instituto para el Diálogo Estratégico decidió desarrollar una estrategia de antiextremismo peer-to-peer.

Primero, el grupo reclutó a 10 antiguos extremistas (cinco de grupos del extrema derecha, cinco de grupos yihadistas) para servir como "interventores". Después, utilizaron una función de Facebook llamada Graph Search para encontrar a personas cuyos intereses, las páginas marcadas con un 'me gusta', su pertenencia a grupos y otros indicadores señalaban que probablemente se estarían desplazando hacia el extremismo. Los interventores redujeron la lista a 160 personas y emplearon otra función de Facebook poco conocida llamada 'mensajes de pago' (por un dólar – unos 90 céntimos de euro – puedes enviar un mensaje a un desconocido) para establecer un diálogo. Los resultados preliminares mostraron que la mayoría de los recipientes respondieron, un primer paso crucial. Un 60% establecieron un "contacto continuado" cuando el primer mensaje había sido empático y libre de juicios de valor.

El estudio señaló, de manera burda, lo que podría ser posible a mayor escala. "Las redes sociales han ayudado a las causas extremistas, pero hay muchas maneras de contratacar con las mismas herramientas", dice Ross Frenett, que lideró el estudio. "Simplemente no lo hemos optimizado. No lo hemos perseguido".

Hoy, ISIS sigue dominando la lucha online. Los jóvenes siguen dejando países occidentales para dirigirse a las zonas de combate. Pero de vez en cuando, hay pequeñas victorias. Khan y Dietrich dicen que el joven de Virginia está en tratamiento psicológico. Aunque es conocido por el FBI, no se le ha acusado de ningún crimen. Habiendo emprendido el camino de la radicalización, puede que se encuentre en el camino de vuelta gracias a unas pocas personas que hablaban con él por internet.

David Talbot es un redactor de 'MIT Technology Review' y colaborador del Centro Berkman para Internet y la Sociedad de la Universidad de Harvard (EEUU).

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