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MIT Technology Review elige a los
innovadores menores de 35

Brayan Salazar, 21

Ha creado un dispositivo eólico para cargar teléfonos móviles en zonas sin electrificación

Instituto Blanca Adriana Ponce

Brayan Salazar

En 2012 la familia del joven Brayan Salazar tuvo que viajar a la localidad de Perspire, en el Departamento hondureño de Choluteca, para asistir al funeral de sus abuela. Al llegar, sus familiares necesitaban cargar sus teléfonos móviles, pero en esta aldea rural no hay acceso a la electricidad. La única forma de enchufar sus terminales era andar dos horas hasta el municipio con conexión a la red más cercano. Fue entonces cuando Salazar, siempre cargado con una mochila llena de herramientas y piezas de aparatos electrónicos en desuso, decidió inventar un cargador de móviles eólico.

La idea que este joven materializó en pocas horas consiste en un sencillo dispositivo compuesto por una hélice hecha con el plástico de una botella que es propulsada por el viento y está conectada a un pequeño generador. "La energía mecánica del aspa mueve el embobinado del generador creando un campo magnético que produce corriente alterna", explica el inventor de 21 años. Esta corriente es rectificada por un circuito electrónico que la convierte en corriente continua - la que necesitan la mayoría de los dispositivos electrónicos y las bombillas LED- y ésta llega hasta el móvil por medio de un adaptador USB.

Una vez creado su sistema, los familiares de Salazar se montaron en un autobús, en turnos de 20 minutos. Con el vehículo en movimiento, el joven colocó la hélice al final de un palo de escoba y la sacó por la ventana. Muy pronto todos los móviles estaban cargados gracias al uso creativo de componentes reciclados. Salazar estima que si el material fuera nuevo, el coste de cada uno de estos cargadores no superaría los 10 dólares (7 euros). En su caso, solo tuvo que comprar un transistor por 100 lempiras (unos 3 euros).

Salazar explica que creó su dispositivo para contribuir a que las personas de bajos recursos puedan acceder a la tecnología móvil, ya que ésta genera "impactos muy positivos y diversos en la economía de los países y el bienestar de las personas". Aunque actualmente ya hay cobertura de móvil en casi toda Honduras, la tasa de electrificación es apenas de apenas el 70%, lo que limita el uso de los móviles por la dificultad de cargar las baterías.

Un cargador barato y versátil

Aunque en Pespire Salazar necesitó el combustible del autobús para generar la energía cinética que su sistema requería, el joven explica que su proyecto "busca alternativas de energía renovable" y puede usarse, por ejemplo, en bicicletas en movimiento, además de con la fuerza del viento. Según Salazar, la vida útil de la batería no se ve reducida por el uso de este cargador casero gracias a que ha agregado un transistor que "regula y mantiene estable la intensidad, sin importar las fluctuaciones derivadas de si sopla más o menos el viento".

Otra opción que permite su invento es sustituir el aporte de energía eólica por la energía mecánica generada por una manivela y una dinamo. Salazar calcula que haría falta estar alrededor de una hora dando vueltas a la manivela para carga un móvil, pero añade que podría adaptarse a una bicicleta estacionaria con engranajes y pedalear para obtener carga más rápida y cómodamente.

Además de cargar teléfonos móviles, el dispositivo de Salazar también puede alimentar pequeños aparatos electrónicos, por ejemplo, bombillas LED y linternas, en lugares sin acceso a la red eléctrica. Actualmente solo existen tres unidades del cargador: uno en posesión del propio Salazar, otro que le regaló a una de sus tías -"un prototipo antiguo que no funciona muy bien, pero que aún así siguen usando", explica-, y un tercero que ha entregado a la doctora Mercedes Roca, su mentora, que fue profesora de la Universidad de Zamorano (Honduras), centro donde Salazar trabajó hasta hace un mes como conserje (actualmente trabaja en el departamento técnico de la empresa de software INTER-CON).

Este joven innovador creció en una familia de escasos recursos económicos. Su padre es albañil y su madre ha emigrado a EEUU. A los 15 años, ella le regaló un ordenador viejo que un amigo les había revendido, y Salazar pasaba horas desmontándolo y observando sus piezas y circuitos. Arreglaba todos los aparatos que se estropeaban en casa y le fascinaban los motores.

Tras completar la educación básica, estudió la carrera de Perito Mercantil y Contador Público (segundo ciclo de educación media) en el Instituto Blanca Adriana Ponce (Honduras). Después comenzó la Ingeniería en Electrónica en la Universidad Tecnológica de Honduras, pero no pudo continuarla por falta de recursos económicos. También ingresó en el ejército para cursar la Licenciatura en Ciencias Navales, con la intención de especializarse en motores fuera borda, pero tuvo que abandonarla para ayudar a mantener a sus hermanos.

Toda la formación en electrónica de este joven ha sido autodidacta pero espera seguir estudiando en el futuro, ya que reconoce que una de sus mayores dificultades para avanzar es la falta de conocimientos. Salazar afirma: "Siempre trato de mirar alrededor y ver la problemática en mi país y de qué forma puedo ayudar o generar empleos. Ideas me sobran pero muchas veces no puedo llevarlas a la práctica por falta de conocimientos y recursos económicos".

Uno de sus sueños es patentar su dispositivo y encontrar alguna forma de comercializarlo pero, por encima de todo esto, quiere que su invención "le sea de mucha ayuda a personas de áreas rurales sin acceso a electricidad".

En opinión de la especialista en Desarrollo y Comunicación Estratégica del Banco Interamericano del Desarrollo, Isabel Álvarez, que es miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Centroamérica, Salazar es "un emprendedor e innovador que a pesar de sus limitaciones en términos de acceso a oportunidades, no ha detenido su creatividad e ingenio". La jueza añade además que su producto, el cargador eólico, "puede tener mucho potencial para las personas en la base de la pirámide", alaba su versatilidad y avanza que "podría aumentarse su capacidad para generar aún más energía". - Elena Zafra

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