La startup Boston Metal ha cerrado una ronda de financiación de 75 millones de dólares para producir metales críticos, según ha podido adelantar en exclusiva MIT Technology Review.
La empresa ha sido conocida principalmente por sus esfuerzos por descarbonizar la producción de acero, una industria responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones globales de gases de efecto inve adero en la actualidad. Con la financiación adicional, este nuevo enfoque podría ayudarla a sobrevivir en un momento en que el apoyo a la descarbonización industrial ha estado menguando en EE. UU.
Además del acero, Boston Metal también ha trabajado para aplicar su tecnología a otros metales, y una filial (Boston Metal do Brasil) está estableciendo una instalación comercial en Brasil para producir niobio, tantalio y estaño. La financiación ayudará a apoyar el funcionamiento de esa instalación, así como futuros esfuerzos para producir metales críticos como el vanadio, el níquel y el cromo, según el CEO Tadeu Ca eiro. La financiación llega después de que la empresa se enfrentara a problemas de liquidez tras un accidente industrial en la instalación brasileña a principios de este año.
La tecnología principal de Boston Metal se denomina electrólisis de óxido fundido (MOE). Consiste en hacer pasar corriente eléctrica a través de un reactor lleno de mineral disuelto en un electrolito fundido. La corriente eléctrica calienta el conjunto hasta aproximadamente 1.600 °C (3.000 °F) e impulsa reacciones químicas que separan el metal deseado (o metales) del mineral. El metal se acumula en el fondo del reactor, desde donde puede ser sifonado.
A principios de 2025, Boston Metal completó la mayor operación de su celda industrial piloto en Wobu , Massachusetts, produciendo aproximadamente una tonelada de acero.
Pero actualmente el foco está puesto en la producción de otros metales, que son más valiosos y pueden alcanzar un precio más alto. La filial brasileña de la empresa está trabajando para probar y poner en marcha una planta a escala industrial que procesa un material de baja ley y produce una mezcla de metales críticos. El niobio, por ejemplo, se utiliza en algunas aleaciones de acero, así como en aleaciones empleadas para fabricar motores a reacción y los imanes superconductores de los escáneres de RM. El tantalio se utiliza en aplicaciones aeroespaciales, como las toberas de cohetes y las palas de turbina, así como en dispositivos médicos y electrónica.
La construcción de la planta de Brasil se inició en 2024 y duró aproximadamente 18 meses, pero la empresa se encontró con algunos desafíos que retrasaron su puesta en marcha oficial.
En enero se produjo un incidente con el sistema refractario de la planta, el equipo que aísla el reactor y previene la corrosión. Esto provocó una fuga de electrolito. Los operadores detuvieron el sistema y retiraron el metal, y no hubo heridos ni problemas medioambientales, afirma Ca eiro.
Pero la fuga sí interfirió con el calendario de apertura de la planta, lo que significó que la empresa no cumplió un hito y perdió financiación que se había comprometido. Reestructuró y despidió a 71 empleados en abril.
Esta nueva financiación ayudará a la planta a seguir adelante. "Debido a este retraso, tuvimos una gran tensión en nuestro flujo de caja, por lo que los inversores nos apoyaron con mucha fuerza", dice Ca eiro. Boston Metal está reparando ahora la instalación en Brasil, y debería estar lista para entrar en funcionamiento en septiembre de 2026, añade.
La financiación también ayudará a apoyar otros proyectos de metales críticos, dice Ca eiro. La empresa tiene previsto, a la larga, instalar una planta en EE. UU. para producir cromo, un metal cuyo suministro el país importa hoy en día casi en su totalidad.
Boston Metal ha recaudado ya más de 500 millones de dólares en total. La última ronda de financiación incluye el apoyo de inversores existentes y de la gigantesca empresa siderúrgica india Tata Steel Unlimited.
Fabricar un metal crítico de mayor valor ahora podría ayudar a Boston Metal a demostrar su tecnología y allanar el camino para futuros proyectos siderúrgicos, afirma Seaver Wang, director de clima y energía en el Breakthrough Institute. «Nadie quiere pagar un sobreprecio 'verde' por el acero; de ahí el niobio», añade.

