FutureGen propone reducir aún más los costes mediante una mejor integración de la captura del carbono. El proceso que seguirían la mayoría de plantas de IGCC que proponen las compañías eléctricas consistiría en gasificar el carbón para generar hidrógeno y monóxido de carbono, y después quemar esta mezcla de gases. Un ejemplo de esto es el proyecto de dos mil trescientos millones de dólares de Duke Energy en Edwardsport, (Illionis, Estados Unidos), que es la única planta de IGCC actualmente en construcción en Estados Unidos. Los equipos de captura de carbono extraen el CO2 de las chimeneas por donde sale el gas mediante el uso de componentes que absorben el CO2. Este proceso es mucho más sencillo en las plantas de IGCC, ya que poseen gases de combustión más altos en CO2 que las plantas convencionales.
El objetivo de FutureGen es promover el potencial que ofrecen las centrales IGCC con CSS mediante la extracción del carbono a partir de una mezcla más concentrada de hidrógeno y monóxido de carbono, y después quemar el hidrógeno puro que sobre de forma más eficiente (aunque aún no probada) en turbinas de temperaturas ultra altas. “Estamos hablando de no sólo el almacenamiento del carbono sino también de avances en las tecnologías de hidrógeno asociadas con el rendimiento de las turbinas,” señala Akins. La compañía Siemens AG, con sede en Munich y dedicada a la venta de tecnología IGCC, estima que una integración de este tipo podría mejorar la eficiencia en una sexta parte—un incremento enorme para un sector que normalmente experimenta crecimientos de rendimiento de sólo un dígito.
Sin embargo, la crisis financiera amenaza con hacer que todas estas ventajas se queden en la estantería, puesto que a día de hoy las compañías eléctricas actuales favorecen a aquellos proyectos de CCS que simplemente incorporan el CCS en plantas de carbón ya existentes. Esto incluye a la propia compañía de Akins, así como a siete de las compañías involucradas en las demostraciones de CCS propuestas por la UE. Según sugieren datos de la Comisión Europea, las plantas en las que se instale el CCS tendrán costes de operación más altos que las plantas de IGCC, pero requerirán una inversión de capital incial más baja. “Las grandes compañías como la nuestra están experimentando el mismo tipo de agitación económica que el resto del país. El acceso al capital se ha visto muy limitado,” afirma Akins.
Por otro lado, la política inte acional puede favorecer el renacimiento de FutureGen. Hacer que países en vías de desarrollo como China o India se comprometan a limitar sus emisiones de carbono es uno de los objetivos principales de Estados Unidos dentro de las negociaciones globales que los gobie os esperan concluir en Copenhague en diciembre. De estas negociaciones debería salir el sucesor del Protocolo de Kioto acerca de las emisiones de gases de efecto inve adero. Según un informe publicado por FutureGen el pasado mes, elaborado por los demócratas pertenecientes al Comité de Ciencia y Tecnología, la abrupta cancelación de FutureGen por parte de la administración de Bush, sin notificar a China, India, Corea del Sur y Australia—socios del proyecto—hizo que las relaciones con estos países se vieran dañadas. Peor áun, este informe cita un memorándum de 2007 emitido por trabajadores del Departamento de Energía en el que se discute el hecho de que la cancelación de FutureGen afectaría de forma muy desproporcional a los países en desarrollo: “Sin FutureGen, la disponibilidad de plantas de carbón con CCS que resulten rentables se verá retrasada por lo menos 10 años.”
Tony Lodge, analista de energía y miembro del Centro de Estudios Políticos de Londres, describe la cancelación de FutureGen como un acto de poca visión de futuro. También es muy crítico con la decisión del gobie o británico de restringir el uso de CCS para actualizar las plantas de carbón. “Si las economías principales basadas en el carbón, como las del Reino Unido y Estados Unidos, desean influenciar a países como India y China, deseosos de usar el carbón, primero es preciso que lleven sus palabras a la acción,” afirma Lodge. “El apoyo y desarrollo de FutureGen podría suponer un comienzo significativo.”
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Aún hay esperanza para FutureGen y el carbón límpio
PorPeter Fairley
6 min
02 de abril de 2009
