En 2013 China se convirtió en el tercer mayor usuario de gas natural por detrás de Estados Unidos y Rusia, con un consumo de 166 miles millones de metros cúbicos (bcm, por sus siglas en inglés). De aquí a 2019, la Agencia Inte acional de la Energía (AIE) prevé un crecimiento del 90% del consumo anual de gas natural en China, hasta llegar a los 315 bcm. Se espera que la mitad de ese aumento provenga de la producción de gas nacional, a partir de varias fuentes que incluyen las reservas de esquisto.
Esta estimación de consumo de gas de la AIE está muy por debajo del objetivo de producción que China se había establecido: 420 bcm de gas natural al año para el 2020, usando la hidrofractura, o fracking, para obtener de 60 a 80 bcm de esquisto.
Se estima que China contiene las mayores reservas técnicamente recuperables de gas de esquisto en el mundo, casi el doble que las de EEUU. Sin embargo, la industria del esquisto en China ha tenido problemas para despegar. La mayoría de los proyectos se encuentran todavía en la fase de exploración. En muchos casos las formaciones que contienen el gas son más profundas que en Norteamérica y es más caro llegar hasta ellas. Además, el esquisto chino tiende a contener más arcilla, lo cual resulta un obstáculo para la extracción (ver "China tiene abundantes reservas de gas de esquisto, pero costará extraerlo"). Estos desafíos llevaron al Gobie o la semana pasada a reducir la meta de gas de esquisto de 2020 a 30 bcm.
Incluso esta cifra representaría un enorme aumento. De los 117 bcm de gas natural que China produjo en 2013, sólo 0,2 bcm provinieron del esquisto.
Para que China cumpla con sus objetivos de uso de gas natural, probablemente tendrá que depender más de las importaciones. Tiene planes para construir rápidamente infraestructura para el transporte y almacenamiento de gas natural importado.
