Con 33 millones de dólares de capital riesgo, Cuil fue fundada por el científico informático de Stanford Tom Costello y un par de ex alumnos de Google: Anna Patterson y Russell Power. Su núcleo afirma que es capaz de buscar en más páginas web que nadie—tres veces más que Google. Sin embargo, esto no se ha traducido aún en un grado de popularidad comparable.
Para poder diferenciarse aún más, Cuil ha empezado recientemente ofrecer otros tipos de categorías especiales de resultados de búsqueda al margen de los principales. En marzo introdujo una “línea del tiempo”—una caja en la parte derecha de la página con resultados de búsqueda expresados en función de la relevancia de la fecha. Una búsqueda de la “Gran Depresión,” por ejemplo, hace que aparezca una caja con un listado de eventos fechados a finales de los años 20 y 30—desde varias leyes del Congreso hasta el ascenso del Nazismo—obtenidos de páginas en las que se incluye la fecha. (Google tiene un prototipo de herramienta de búsqueda con línea del tiempo que se puede ajustar a medida; da como resultado una serie de vínculos a noticias, desde contenidos de Wikipedia a otras fuentes.)
En junio, Cuil también lanzó su “línea de mapa”—resultados de búsqueda colocados en un mapa, y no sólo para búsquedas geográficas obvias como “pizzerías en Palo Alto.” Por ejemplo, si se busca la “Gran Depresión” se obtienen una serie de pins sobre un mapa del mundo; si se pasa el ratón por estos pins (la mayoría de los cuales está en Norteamérica) se pueden ver vínculos a páginas que, por ejemplo, describen los desastres acaecidos con las cosechas en Saskatchewan durante la era de la Depresión, y los proyectos de obras públicas en Oregón durante los años 30.
Sin embargo, la cuestión sigue siendo si alguna de estas características logrará resucitar a Cuil. Según la firma de análisis Compete, poco después de su lanzamiento el 28 de julio de 2008, Cuil tenía 2 millones de visitantes—una cifra que se redujo a 130.000 en febrero y ha permanecido plana desde entonces. No obstante, Ozveren no está de acuerdo para nada con esas cifras. Afirma que el tráfico de Cuil se ha venido duplicando cada seis semanas desde febrero, aunque no quiso ofrecer cifras alte ativas.
Para explicar esta disparidad, Ozveren afirma que Compete no hace un seguimiento preciso de la actividad ‘hover-over’—mediante la que se obtiene una vista previa del resultado sin tener que hacer clic. La actividad ‘hover-over’ representa una porción cada vez mayor del tráfico de Cuil, afirma. Por otro lado, cuando se lanzó Cuil, esta web era el único motor de búsqueda que no hacía un seguimiento y guardaba las direcciones de protocolo de inte et de los ordenadores de los usuarios. Ozveren argumenta que los usuarios de Cuil están más atentos a la privacidad que la mayoría de usuarios, y por tanto tienen menos tendencia a instalar la barra de análisis web de Compete.
Aún así, las cifras son mucho peores de lo que se anunció a bombo publicitario hace sólo un año. La incursión en las búsquedas sociales es algo de lo que Cuil se está intentando recuperar.
