Este dispositivo está equipado con una cámara y un software que detectan la posición de la pupila y, a través del movimiento de sus ojos, permite a los usuarios realizar acciones que de otro modo no habrían podido realizar. Mientras que otros sistemas de este tipo requieren una instalación a mayor escala y cambios en la infraestructura ubicada en la zona de estar del usuario, que pueden costar más de 90 000 dólares, el dispositivo creado por Daniel requiere una instalación muy básica a un coste mucho menor. Basado en software y herramientas de hardware de código abierto, este dispositivo es muy barato (no más de 2000 dólares) y no implica cambios significativos en el sistema eléctrico de la habitación o en los dispositivos que se van a controlar.
Debido a su flexibilidad, este sistema también podría utilizarse para realizar tareas básicas, como manejar maquinaria, lo que puede favorecer la integración de los usuarios en el mercado laboral».

