Houben, que quedó gravemente paralizado, parecenestar completamente despierto a nivel cognitivo, y ahora es capaz dencomunicarse con su familia y con periodistas a través de un teclado, con lanayuda de un terapeuta para mover la mano.
Lanmayor parte de la atención de los medios, iniciada por un artículo en lanrevista alemana Der Spiegel, se ha centrado en los conmovedores mensajes denHouben describiendo sus décadas de encerramiento. Sin embargo el neurólogo StevennLaureys, que fue el primero en darse cuenta de los signos de consciencia ennHouben hace tres años, espera que el caso centre la atención en un tema másnamplio--la falta de investigación y cuidado con las personas diagnosticadas comonde estado vegetativo o mínimamente consciente. TR subrayó partes de laninvestigación de Laureys en un artículo de 2007, llamado 'RaisingnConsciousness'.
(Estasnenfermedades, llamadas desórdenes de la consciencia, son referidas a menudo ynpor error como si fueran un coma. Sin embargo, los comas normalmente duran sólonunos días o semanas--después de los cuales, los pacientes o bien se despiertan onbien entran en un estado vegetativo, perdiendo totalmente el contacto con sunento o, o en un estado de mínima consciencia, en el que los pacientesnocasionalmente se ríen o lloran, alcanzan a tomar objetos o incluso responden ancuestiones simples.)
Lanrevelación del estado mental de Houben fue determinada a partir de una serie dentests médicos, pero uno de los más impactantes fue un tipo de toma de imágenesncerebral llamado escaneado de emisión de positrones (PET, en inglés). Segúnneste test, que mide el metabolismo del cerebro, el cerebro de Houben parecíanestar completamente normal. "Hoy día podemos medir la actividad cerebral con másny más detalle," afirma Laureys. "Y vemos un gran contraste entre lo quenobservamos junto a la cama y lo que vemos en la neuroimagen funcional."
Aunquenla tecnología de escaneado PET lleva disponible durante décadas, se acaba denempezar a aplicar a pacientes como Houben. Eso es en parte gracias a la faltande fondos de investigación en este campo, así como a los enormes obstáculosntécnicos para llevar a cabo la toma de imágenes cerebrales en pacientes que anmenudo no pueden moverse o no pueden seguir órdenes. Laureys y un grupo dencientíficos a lo largo del mundo están estudiando en la actualidad si losnescáneres PET y otros métodos de toma de imágenes cerebrales, tales como lasnIRM funcionales, y la medición indirecta de la actividad cerebral, podrían ayuda a diagnosticar a este tipo de pacientes con más precisión.
A pesar de que el caso de Rom Houben es un caso extremo--hay pocas probabilidades de quenexistan pacientes tan intactos a nivel cognitivo--Laureys afirma que, de algúnnmodo, no es tan poco usual. Según un estudio que publicó con anterioridad estenaño, hasta un 40 por ciento de los pacientes diagnosticados como de estadonvegetativo tienen, en realidad, un mínimo grado de consciencia. "Él es muynexcepcional en el sentido de que mostró signos claros de estar al tanto de sunento o," como por ejemplo al seguir el movimiento de un espejo con los ojos.nLaureys afirma que este caso y otros demuestran la necesidad de utiliza métodos estandarizados para evaluar a los pacientes, y para evaluarlos de formanrepetida en el tiempo, puesto que la función cognitiva puede variar ampliamentendía a día.
