McGrail y su equipo de investigación dieron con la forma de aumentar la cuota de conversión de energía al tiempo que los dos circuitos pasan a través del intercambiador de calor. En un principio, desarrollaron unos materiales propios para otro proyecto distinto con el que se pretendía mejorar la captura del dióxido de carbono emitido por las plantas de combustibles fósiles. Se dieron cuenta de que al añadir estos materiales a un fluido orgánico, se lograban unas cualidades termodinámicas excepcionales. El nuevo fluido tiene potencial como para capturar hasta un 30 por ciento más de calor a partir de un circuito cerrado de agua, y gracias a su rápida habilidad para expandirse y contraerse, se logran presiones más altas para hacer girar la turbina.
“Es uno de esos momentos en el laboratorio en el que miras los datos y dices, ‘¡wow!’” afirma McGrail. Su grupo ha recibido 1,2 millones de dólares en subvenciones por parte del programa de tecnologías geotermales del Departamento de Energía para poder construir un prototipo que demuestre las propiedades del fluido en acción.
“Con suerte lograremos montar un sistema con un circuito de prueba a finales de año. Fabricaremos una unidad totalmente funcional con un intercambiador de calor, un compresor, bombas y un sistema de turbina, para así poder ver cómo funciona todo el proceso,” afirma.
La mayor parte de los costes de la energía geotermal se dan a la hora de taladrar y preparar los pozos de producción, afirma Susan Petty, directora tecnológica de AltaRock Energy, en Seattle, una compañía desarrolladora de sistemas geotermales mejorados. “Si se consigue un 20 por ciento o más de eficiencia, es un 20 por ciento que te ahorras en los pozos,” afirma. “Es algo muy, muy significativo.”
No obstante, existen una serie de complicaciones potenciales. Ron DiPippo, profesor emérito de ingeniería mecánica en la Universidad de Massachussets Dartmouth y coautor del estudio del MIT, advierte de que el fluido vaporizado debe atravesar la turbina sin afectar al rendimiento. “Realmente hay que poner una mirada escéptica en este tipo de cosas y hacer un análisis cuidadoso de las propiedades de estos fluidos,” afirma. “Puede que por un lado logremos una ganancia, pero que tengamos que hacer un sacrificio a cambio.”
Una vez que el prototipo haya sido desarrollado, afirma McGrail, una de las prioridades será probar la forma en que los nanomateriales pasan a través de la turbina. “Aún no sabemos si esto acabará siendo un problema o no.”
