TR: A menudo ha señalado que incluso en el mundo de la investigación, hay una gran confusión acerca del significado del término “envejecer”. ¿A qué se debe esta confusión?
LH: Estos son los hechos. Hay cuatro aspectos dentro de la finitud de la vida: el envejecimiento, la determinación de la longevidad, las enfermedades relacionadas con la edad, y la muerte. El envejecimiento es lo que llamamos un proceso catabólico—la descomposición de las moléculas. La determinación de la longevidad es lo contrario—la reparación o mantenimiento de las moléculas. El envejecimiento se confunde con la determinación de la longevidad. El proceso de envejecimiento incrementa la vulnerabilidad hacia las enfermedades asociadas con la edad. Estos conceptos se pueden distinguir unos de otros y son fundamentalmente diferentes.
TR: ¿Por qué es tan importante que distingamos entre el envejecimiento y las enfermedades que envejecimiento provoca?
LH: No es posible que entendamos la biología fundamental del envejecimiento si estudiamos los procesos de las enfermedades. Al resolver las enfermedades relacionadas con el envejecimiento no descubrimos nada relativo a la biología fundamental del envejecimiento en sí, de igual modo que la curación de las enfermedades de la niñez, tales como la polio y la anemia infantil, no nos dicen nada de nada acerca del desarrollo de los niños.
TR: Entonces, ¿por qué es tan importante investigar los procesos fundamentales del envejecimiento?
LH: Porque los procesos fundamentales del envejecimiento incrementan la vulnerabilidad hacia todas las enfermedades relacionadas con la edad. Es por eso que el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, y los derrames, las tres principales causas de muerte en los países desarrollados, se dan en edades avanzadas. El motivo principal de las enfermedades asociadas con la edad implica—casi obliga—a que antes de que podamos entender las causas de las enfermedades asociadas con la edad, sepamos algo acerca de los procesos fundamentales del envejecimiento. Llegar a conocer por qué las células más viejas son más vulnerables a las patologías es una de las cuestiones principales sobre las que hemos llevado a cabo muy pocas investigaciones.
TR: ¿De verdad? ¿Se investiga poco dentro de esta área?
LH: En esencia, menos del 3 por ciento del presupuesto del Instituto Nacional del Envejecimiento, la fuente principal de la financiación principal en este país para las investigaciones relacionadas con el envejecimiento, se dedica al estudio de la biología fundamental del envejecimiento—y estoy siendo generoso con esta estimación que hago. Más del 50 por ciento del presupuesto se dedica a la investigación del Alzheimer. No quiero decir que debamos dejar de investigar el Alzheimer. Simplemente digo que hay una enorme diferencia entre la investigación del envejecimiento en sí y la investigación de las enfermedades relacionadas con la edad. Si de aquí a mañana pudiéramos curar el Alzheimer, añadiríamos tres semanas a la esperanza de vida media de este país.
TR: ¿Si se dedicaran más fondos a la investigación de los procesos fundamentales del envejecimiento, se obtendrían más resultados de la inversión?
LH: Por supuesto que sí.
