Lo más llamativo de esta serie de esfuerzos es que ninguno ha estado destinado a contrarrestar la amenaza más grave de nuestros tiempos: el cambio climático. Aunque algunas tecnologías de energía limpia, como la energía eólica y solar, han alcanzado la competitividad de costes frente los combustibles fósiles, muchas otras necesitan avances urgentes si queremos lograr que las emisiones netas de carbono lleguen a cero, una difícil hazaña conocida como la "descarbonización profunda".
nAhora es el momento de que Estados Unidos lance una Misión Nacional de Innovación Energética para acelerar esas transiciones energéticas en todo el mundo y construir industrias competitivas capaces de generar empleos. Para lograrlo, nuestra hoja de ruta Energizing America propone que el Gobie o triplique la financiación de la investigación, el desarrollo y la demostración de las energías limpias (I+D+D) por sus siglas en inglés).
nAunque las políticas del cambio climático están sujetas a una opinión pública muy polarizada, existe un amplio acuerdo a ambos lados sobre la urgencia de darle un fuerte impulso a la innovación energética. El candidato presidencial demócrata de Estados Unidos, Joe Biden, ha prometido llevar a cabo "la mayor inversión jamás realizada en la investigación e innovación en las energías limpias" si es elegido presidente. Y aunque la administración del actual presidente, Donald Trump, ha pedido repetidamente recortar los fondos para la innovación energética, los legisladores republicanos lo han rechazado y los han aumentado en cada uno de los últimos cuatro años.
nEsta oleada de apoyo ha abierto una ventana de oportunidad, algo que sucede muy pocas veces. La creación de una Misión Nacional de Innovación Energética representa una política climática bastante ambiciosa pero políticamente alcanzable.
nUna cantidad modesta
nMejorar el rendimiento y reducir el coste de las tecnologías de energía limpia son las contribuciones más importantes que Estados Unidos podría llevar a cabo para fomentar la lucha mundial contra el cambio climático.
nLas tecnologías actuales no están a la altura de la tarea de la descarbonización profunda. La Agencia Inte acional de Energía advierte que, de las 46 tecnologías necesarias para abordar la crisis climática, solo seis están avanzando hacia el despliegue masivo para conseguir cero emisiones netas para 2070 y mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C; las 40 restantes no bajarán de coste ni alcanzarán una escala comercial sin alguna innovación adicional.
nEstas tecnologías son críticas para una transición global hacia la energía limpia e incluyen aquellas que nos ayudarán a capturar y almacenar las emisiones de carbono de la atmósfera y de las plantas de combustibles fósiles; a producir y utilizar combustibles limpios como el hidrógeno; a almacenar la energía solar y eólica intermitente por períodos prolongados; a gestionar los sistemas complejos como las redes eléctricas inteligentes; y más. Aproximadamente la mitad de las reducciones necesarias para alcanzar rápidamente cero emisiones netas globales deben provenir de tecnologías que aún no están disponibles comercialmente.
nLa financiación del Gobie o puede acelerar la comercialización apoyando la investigación de universidades, laboratorios federales y empresas privadas. La inversión privada actual en estas tecnologías es mínima. En 2019, los inversores de riesgo invirtieron solo 1.000 millones de dólares (850 millones de euros) en compañías de energía de EE. UU., en comparación con 20.000 millones de dólares (17.000 millones de euros) para acuerdos de biotecnología y 70.000 millones de dólares (59.500 millones de euros) para empresas de tecnología de la información. El Consejo de EE. UU. de Innovación en Energía, dirigido por Bill Gates y otros líderes de la industria, pide (pdf) triplicar urgentemente el presupuesto federal para I+D+D de energía, lo que a su vez provocaría niveles mucho más altos de inversión privada.
nSegún nuestro plan, el presupuesto federal anual para innovación en energía limpia alcanzaría los 25.000 millones de dólares (21.250 millones de euros) hasta el 2025. No se trata de una cantidad loca: es una fracción de los fondos que EE. UU. gasta en innovación en sanidad y defensa y un poco más del 1 % de los fondos del presupuesto federal discrecional. Esta modesta cantidad tendría un impacto enorme, tanto en el crecimiento de nuestra economía como en la reducción de nuestras emisiones de gases de efecto inve adero.
nNuestra hoja de ruta presenta recomendaciones detalladas para que el Congreso de EE. UU. financie 10 "pilares tecnológicos", cada uno de los cuales representa una necesidad crítica para la descarbonización. Nuestras sugerencias se centran en los pilares que actualmente no cuentan con los fondos suficientes y que podrían sustentar las industrias estadounidenses competitivas a nivel mundial.
nLas tecnologías de captura de carbono son un buen ejemplo. Incluso si la energía solar y eólica continúan creciendo rápidamente, simplemente no pueden sustituir las grandes cantidades de combustibles fósiles que se utilizan para llevar a cabo procesos industriales y generar electricidad. Para reducir las emisiones de manera asequible, los países de todo el mundo, en particular las economías emergentes con una demanda de energía de rápido crecimiento, como la India, deberán actuar para que el uso de los combustibles fósiles sea más limpio además de expandir las energías renovables. Estados Unidos ya tiene más instalaciones de captura de carbono que ningún otro país del mundo y podría asumir el liderazgo del mercado global con un impulso de innovación por parte del Gobie o.
nLas empresas estadounidenses ya están desarrollando algunas tecnologías avanzadas complementarias, incluidas las baterías de próxima generación, los vehículos eléctricos y los productos y servicios de redes inteligentes. La financiación del Gobie o podría expandir esas industrias. También puede impulsar la investigación en curso para abordar las fuentes de emisiones que a menudo se pasan por alto. Por ejemplo, la agricultura de precisión es capaz de reducir el uso de fertilizantes y, a su vez, evitar las emisiones de óxido nitroso, un gas de efecto inve adero.
nEs tiempo de liderar
nLos mercados mundiales de nuevas tecnologías de energía limpia valdrán billones de euros en las próximas décadas. Otros países, incluidos China, Alemania, Corea del Sur y Japón, han creado estrategias nacionales para capturar acciones de esos mercados en crecimiento y están invirtiendo bastante mayores fracciones de su PIB que Estados Unidos. Estados Unidos también debería invertir en su propia competitividad.
nPoco después de empezar 2021, quien sea elegido presidente de EE. UU. debería anunciar la Misión Nacional de Innovación Energética y convocar un Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para acelerar su implementación. Para ayudarle, nuestra hoja de ruta ofrece un conjunto detallado de recomendaciones de financiación para las agencias de todo el Gobie o federal, incluidos los Departamentos de Energía, Defensa y Agricultura, así como la Fundación Nacional de Ciencias, la NASA, etcétera.
nFinalmente, Estados Unidos también debería reafirmar su liderazgo inte acional en innovación energética. En 2015, la administración Obama-Biden elaboró el pacto Mission Innovation con otros 20 países para duplicar la financiación pública para I+D+D energética durante cinco años. Pero Estados Unidos abandonó rápidamente su compromiso, incluso cuando China duplicó su propia financiación. La próxima administración estadounidense debería volver a comprometerse con Mission Innovation y encabezar los esfuerzos inte acionales para llevar nuevas tecnologías al mercado.
nAl duplicar sus inversiones en innovación de energías limpias en el país y comprometiéndose de nuevo con sus promesas en el extranjero, Estados Unidos lograría acelerar el desarrollo de las tecnologías críticas para la descarbonización profunda. Ahora es el momento de lanzar una Misión Nacional de Innovación Energética para hacer frente a la crisis climática y liderar la transición hacia las energías limpias.
n