Todos sabemos que el ejercicio es bueno para la salud. Desarrolla los músculos, fortalece los huesos, reduce la presión arterial y mejora el estado de ánimo. Al descifrar de qué manera beneficia el movimiento al organismo, los investigadores esperan desarrollar fármacos capaces de ofrecer algunas de esas mismas ventajas, sin necesidad de entrenar. La idea no es sustituir el ejercicio, sino acercar sus beneficios a personas que sufren fragilidad, discapacidad o enfermedades crónicas.
Los escollos
Hará falta mucha experimentación para desentrañar las innumerables vías por las que el ejercicio favorece la salud. Pero identificar la cascada de hormonas, enzimas y otras moléculas vinculadas a la actividad física es solo el primer paso. Los científicos deben averiguar cómo convertir ese conocimiento en fármacos seguros y eficaces. Es un desafío mayúsculo: más del 90 % de los tratamientos que llegan a los ensayos en humanos fracasan.
También existen obstáculos regulatorios. La FDA aprueba medicamentos para tratar enfermedades, no para mejorar el bienestar, afirma Thomas Burris, farmacólogo de la Universidad de Florida cuya labor se centra en enfermedades que responden al ejercicio, como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la demencia.
Los avances
Puede que nunca exista una píldora que aporte todos los beneficios del ejercicio físico, pero la investigación podría dar lugar a nuevos medicamentos que imiten algunos aspectos de la actividad física. Los científicos ya han identificado muchas señales importantes relacionadas con el ejercicio e incluso han desarrollado compuestos para regularlas. (Algunos resultados preliminares han sido tan prometedores que las autoridades antidopaje han prohibido los compuestos de forma proactiva).
Burris y sus colegas se centran en un receptor que siempre está activado, incluso sin hacer ejercicio. Hacer ejercicio parece potenciar ese receptor en las células musculares, lo que a su vez ayuda a reforzar la resistencia a lo largo del tiempo. El laboratorio de Burris lleva años diseñando un fármaco que incrementa directamente la actividad de dicho receptor, y los ratones tratados con él corrieron durante más tiempo y llegaron más lejos que los que no lo recibieron. "Se convierten en ratones maratonianos sin tener que hacer ningún tipo de ejercicio", afirma Burris. Incluso hay indicios (también en ratones) de que el compuesto imita algunos de los beneficios cognitivos del ejercicio y podría ayudar a tratar la insuficiencia cardíaca. Burris fundó una empresa llamada Pelagos para hacer avanzar el trabajo hacia un ensayo clínico.
Otros fármacos que imitan el ejercicio ya han entrado en fase de estudios en humanos. En junio, la empresa biotecnológica Cambrian Bio informó de que su fármaco experimental ATX-304 aceleraba el metabolismo y reducía la grasa hepática y abdominal en personas con obesidad y prediabetes. Activa un interruptor metabólico que ayuda a las células a detectar cuándo caen las reservas de energía y coordina la producción de más combustible; el mismo interruptor que nos ayuda a mantener largas sesiones saltando a la comba o nadando largos. Cambrian espera que ayude a perder peso sin perder masa muscular, una preocupación habitual con los medicamentos GLP-1.
Indicador de progreso ............ 5
Nuestra comprensión de cómo el ejercicio beneficia al cuerpo aún se está perfilando, y el desarrollo de fármacos es propenso al fracaso.

