Howard Herzog, ingeniero investigador del laboratorio ambiental y de energía en MIT, advierte de que la vuelta de FutureGen traerá una serie de retos asociados. “La barrera más importante a superar está relacionada con el dinero,” afirma. “La cantidad que el gobie o y los miembros del consorcio se han comprometido a aportar en la actualidad no es la adecuada para financiar la versión original.”
A pesar del compromiso renovado del gobie o, la Alianza FutureGen todavía necesita encontrar entre 700 y 900 millones de dólares para seguir con un proyecto que en la actualidad se estima en 2.400 millones de dólares, un coste superior al original de 1.500 millones.
La alianza tiene de plazo hasta enero para elaborar una estimación de costes más detallada y presentar un plan de financiación completo al Departamento de Energía, quienes tendrán que darle su aprobación final para que el proyecto siga adelante. “Todo será revisado,” señala Lawrence Pacheco, portavoz de la alianza, que se compone principalmente de grandes compañías de suministro eléctrico y carbón. “Se estudiarán muchas opciones distintas para lograr reducir costes y riesgos técnicos. Una vez que el Departamento de Energía y la alianza tomen la decisión de seguir adelante a toda velocidad, podremos empezar a trabajar en 2010, y las operaciones podrán comenzar en 2014.”
Otra diferencia entre el FutureGen original y este reside en el objetivo de la captura del carbono. Los planes iniciales preveían una cuota de captura de CO2 del 90 por ciento—un objetivo que consiguió el apoyo de los grupos medioambientales que, a su pesar, aceptaron el rol del carbón limpio en la reducción global de los gases de efecto inve adero. El nuevo plan, para empezar, es menos ambicioso, y prevé un objetivo del 60 por ciento. Sin embargo Pacheco afirma que aún se tiene en mente el objetivo inicial: “La planta se construirá para, finalmente, conseguir un 90 por ciento de cuota de captura.”
Mead señala que lo importante es que la planta se construya y demuestre su validez, permitiendo que las compañías eléctricas descubran muchos de los aspectos aún desconocidos que rodean a este tipo de tecnología y se unan a las experiencias futuras de la Alianza FutureGen. “Puede que cada paso a lo largo del proceso no suponga una revolución o un avance radical, sin embargo, al unir todos los pasos nos daremos cuenta de todo lo bueno que podemos llevar a cabo hoy día,” afirma.
La tecnología de FutureGen, no obstante, está destinada a las plantas de nueva creación y tiene poco efecto sobre las más de 600 plantas de carbón existentes a lo largo de Estados Unidos. Un informe del MIT emitido la semana pasada pedía al gobie o de los EE.UU. que reforzase la investigación de métodos de post-combustión para reducir las emisiones de CO2 de estas plantas de carbón.
