David Victor, miembro del Programa para la Energía y el Desarrollo Sostenible, en la Universidad de Stanford, fue más seco a la hora de describir la situación. “A pesar años de especulaciones y rumores, la cantidad de trabajos de investigación sobre la geo-ingeniería que han podido ser revisados por la comunidad científica es significativamente baja,” señaló por escrito. “Prácticamente, la comunidad entera de científicos geo-ingenieros podría caber sin problemas en una sola sala de seminarios de universidad, y todas las publicaciones editadas acerca del tema se podrían leer en el curso de un vuelo transatlántico.”
Se han aplicado pequeñas cantidades de fondos federales para la investigación en geo-ingeniería, pero estas cifras palidecen en comparación con los miles de millones que se invierten en otros tipos de investigación y desarrollo como parte del paquete de estímulo federal de este año (3.400 millones serán invertidos en iniciativas para capturar el dióxido de carbono de las plantas y enterrarlo bajo tierra). Desde 1998 hasta 2005, el Departamento de Energía ha patrocinado investigaciones sobre la fertilización con hierro, habiendo gastado unos 25 millones de dólares a lo largo de ese periodo. Finalmente, este método demostró no ser tan prometedor. Según el DOE, solo “una muy pequeña porción” del dióxido de carbono absorbido por el fitoplácton fertilizado se acabó asentando en el fondo del océano, lugar donde el carbono se habría quedado almacenado de forma más o menos permanente, así que el proceso de investigación fue abandonado.
Se han invertido unos cuantos millones de dólares más en investigar otros esquemas, tales como el incremento del dióxido de carbono que el pasto varilla y los álamos almacenan en el suelo, un método que podría incrementar la captura natural del carbono en varios miles de millones de gigatones al año—una gran parte de las emisiones de carbono de la quema de combustibles fósiles. Han aparecido otros proyectos, incluyendo aquellos que estudian cómo mejorar la absorción de dióxido de carbono por parte de las rocas. Sin embargo, no se han dado ningún tipo de esfuerzos combinados para revisar los distintos métodos o para financiar pruebas a gran escala.
En 2006, Holden dejó por escrito que “los métodos de ‘geo-ingeniería’ tenidos en cuenta hasta ahora parecen estar afectados por una combinación de costes elevados, poco apoyo y grandes probabilidades de que se produzcan efectos secundarios de gravedad.” Recientemente, Holden volvió a reafirmarse en estos puntos.
Sin embargo, es evidente que cree que estos proyectos tienen que ser estudiados con seriedad, en caso de que el calentamiento global obligue a los gobie os a colocar medidas drásticas sobre la mesa. “El cambio climático está ocurriendo más rápidamente de lo que nadie había previsto,” afirmó Holden en un foro reciente en el MIT. “Si el nivel de desesperación es lo suficientemente alto, es posible que demos una oportunidad a la geo-ingeniería para que ayude a enfriar el planeta, y es posible que inventemos una tecnología para limpiar los gases de efecto inve adero directamente de la atmósfera.” En un reciente correo electrónico que envió al New York Times, señaló que si eso ocurre, necesitaremos comprendermejor cómo funcionan todos esos esquemas.
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¿Hay alguien que entienda qué es la geo-ingeniería?
PorKevin Bullis
6 min
24 de abril de 2009
