Otra forma de ahorrar dinero sería mediante la fabricación de las baterías en Estados Unidos. Posawatz comentó que, por cada batería, GM gasta cientos de dólares sólo en enviar a los proveedores fuera del país las células que forman dichas baterías. Parte de los fondos contenidos en la reciente ley Federal de estímulo económico aprobada en febrero podrían ayudar a que la producción de baterías se llevara a cabo en Estados Unidos.
Posawatz señaló que GM ha estado manteniendo conversaciones con las compañías de suministro eléctrico para discutir la posibilidad de que estas compañías compren las baterías después de que su vida útil en el coche se agote. Las baterías están diseñadas para durar 10 años en un coche, y una vez pasado ese tiempo sólo son capaces de usar tres cuartos de su capacidad de almacenaje, con lo que los 65 kilómetros de autonomía del vehículo se ven limitados. Posawatz afirmó que las baterías aún podrían usarse otros 10 años más. Por ejemplo, se podrían usar para almacenar la electricidad proveniente de las turbinas de viento. Esta electricidad se almacenaría por la noche y se usaría durante el día en las horas de máxima demanda eléctrica. Si las compañías eléctricas se comprometiesen a comprar las baterías en el futuro, se podrían firmar acuerdos financieros que ayudasen a bajar el precio actual de dichas baterías, señala Felix Kramer, fundador de CalCars, una organización sin ánimo de lucro que promueve la utilización de coches híbridos conectables a la red.
GM también desea formar acuerdos con los gobie os locales y así generar incentivos para la compra de sus vehículos. Entre ellos se incluiría la asignación de zonas de aparcamiento preferenciales, el acceso a carriles de transporte colectivo y la disponibilidad de estaciones de recarga públicas. En algunos casos, las compañías eléctricas podrían ofrecer de forma gratuita la instalación de puntos de abastecimiento especiales—como los que usan las secadoras de ropa o los ho os—y así permitir recargas mucho más rápidas. La ciudad de San Francisco tiene previsto que los nuevos edificios que se construyan tengan en cuenta la posible instalación de circuitos de ese tipo. A día de hoy, GM ya puede beneficiarse de un gran incentivo contemplado en el paquete de estímulo económico federal, que asigna deducciones de impuestos de 7.500 dólares para la compra de coches como el Volt.
Todos los esfuerzos destinados a crear incentivos son importantes ya que, finalmente, lo que hace que los vehículos tengan un precio más asequible es el incremento del volumen de producción, según palabras de Posawitz. Esto atraería a más proveedores, y con ello la competencia aumentaría y bajarían los costes. Por ejemplo, Posawitz estima que los cargadores de baterías, que no requieren de tecnología muy compleja, podrían bajar su coste en dos tercios si hubiera una mayor cantidad de proveedores cualificados.
