Diez años después, el aeropuerto inauguró una nueva terminal de 1700 millones de dólares —cuyo desarrollo creó más de 14 000 puestos de trabajo e inyectó miles de millones en la economía local—. «Hemos marcado una diferencia significativa en la capacidad de Pittsburgh para competir como región», asegura.
Hija de un piloto de Pan Am, Cassotis trabajó para la consultora aeronáutica global SH&E antes de matricularse en el programa Executive MBA de MIT Sloan con el fin de prepararse para la transición hacia el liderazgo en el sector de la aviación. «Necesitaba legitimidad. Soy una mujer en una industria en la que no había muchas mujeres», afirma.
Su hijo, que por aquel entonces tenía 10 años, dio el visto bueno a la idea de que volviera a estudiar en el alma máter de Iron Man, y su decisión dio sus frutos. «El 'networking' y la visibilidad [que me proporcionó el MIT] marcaron un antes y un después para mí», afirma.
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