Una forma definitiva y menos agresiva de cerrar incisiones
Trabajar en una sala de urgencias de un hospital de referencia, donde a menudo llegan víctimas de accidentes luchando entre la vida y la muerte, no es tarea para personas sensibles. Nada representa tan claramente la motivación de cirujanos como Rosa Mª Jiménez Rodríguez como realizar una operación que salve una vida. Para esta joven especialista española, descubrir todo lo que podía hacer por los demás cambió su vida. Algunas operaciones, como las abdominales —donde se encuentran varios órganos vitales—, pueden ser extremadamente riesgosas, y desde el comienzo de su doctorado, Jiménez Rodríguez se enfocó en cómo los robots podrían asistir a los cirujanos en tareas tan delicadas, terminando por desarrollar una innovadora solución patentada para limitar el impacto y la intrusión de las intervenciones quirúrgicas.
Como explica, no se trata solo de operar haciendo el menor número de incisiones posibles (para eso se utiliza una herramienta clave de la cirugía robótica llamada robot Da Vinci), sino también de garantizar que todas las heridas queden selladas de forma segura y definitiva después de múltiples operaciones. En una ocasión, Jiménez Rodríguez tuvo en sus cuidadosas manos a un joven paciente víctima de un accidente, que necesitaba siete operaciones, una tras otra. ¿Qué se hace en ese caso? ¿Se corta y se cierra el abdomen del paciente siete veces, o se mantiene la herida “activa”, es decir, abierta? La respuesta no es sencilla: los cortes son invasivos, pero necesarios para evitar infecciones y drenar los líquidos que se acumulan en el abdomen.
Para evitar esos problemas, existe un enfoque que consiste en mantener el abdomen abierto mediante un sistema llamado ABThera, que ayuda al cirujano manteniendo las vísceras aisladas del ento o exterior y permitiendo un fácil acceso para reintervenciones, todo ello sin necesidad de suturas. Sin embargo, este tipo de solución tiene sus inconvenientes: “La piel del abdomen ya no es suficiente para sellar correctamente la herida, ya que para entonces el contenido abdominal ha hinchado y los tejidos han perdido elasticidad”, explica. Es como intentar ponerse tu zapato habitual con el pie hinchado. Nuevamente, existen soluciones en el mercado, pero según Jiménez Rodríguez, siguen siendo demasiado invasivas, ya que atraviesan la piel para “tirar” de ella, provocando posibles he ias o fístulas.
En cambio, el sistema que ella ideó no presenta estos inconvenientes, ya que se basa en una malla, un sistema de vacío y un conjunto de bandas elásticas que permiten sellar la herida sin ejercer tensión sobre los músculos del abdomen ni riesgo de he ias. En lugar de aplicar fuerza sobre el área expuesta, la malla y el sistema de vacío facilitan la formación natural de vasos sanguíneos y tejidos estructurales, mientras que las bandas elásticas ejercen una presión delicada y progresiva. Menos intrusivo y traumático, el sistema de Jiménez Rodríguez permite una cicatrización más suave de la herida y evita el aumento de la presión intraabdominal, lo cual podría ser por sí solo una complicación potencialmente mortal.
Si algún día las operaciones abdominales dejan menos huella en los pacientes, será sin duda gracias al sistema de malla y bandas elásticas de Jiménez Rodríguez.

