Chris Somerville, director del Instituto de Biociencias de la Energía de la Universidad de Califo ia, Berkeley, afirma que no le sorprenden los resultados del estudio. “La jatrofa es una especie salvaje y probablemente tiene un índice de cosecha terrible [cantidad finalmente producida de la cosecha entera] porque hasta ahora no se ha llevado a cabo ningún tipo de cultivo,” afirma.
Somerville señala que el interés en la jatrofa fue decreciendo principalmente por los mandatos de la Unión Europea (UE) que impusieron que la producción de biocombustibles se redujese en diciembre de 2008, debido a la creencia de que los biocombustibles—especialmente el biodiesel del aceite de palma—estaban causando la destrucción de los bosques tropicales y los pantanos. “No sé si presenciaremos la muerte de la jatrofa, pero desde luego la demanda en Europa bajará en comparación con cómo era hace dos años, cuando realmente el interés era altísimo,” señala Somerville.
Otro estudio reciente, llevado a cabo por los Amigos de la Tierra, hallaron que las plantaciones de jatrofa en Swazilandia, administradas por BP y D1 Oils, estaban llevándose tierras dedicadas al cultivo de alimentos dentro de un país que ya de por sí sufre escasez de comida crónica.
Somerville afirma que la jatrofa y otras cosechas de biocombustibles serán probablemente reemplazadas por una mayor cantidad de producción de etanol celulósico en los países en desarrollo durante la próxima década, aunque estas plantas puede que todavía sigan teniendo un hueco en el mercado. “El mundo en desarrollo puede que siga experimentando una gran demanda de jatrofa y otros combustibles vegetales puesto que el capital de inversión es menor para el etanol, y especialmente para los procesos tan altamente técnicos que requieren los combustibles de celulosa,” afirma.
Henk Joos, director de ciencia de las plantas en D1 Oils, afirma que los mandatos de la UE aún así permiten grandes cantidades de biocombustible y que las nuevas cepas de jatrofa, con un rendimiento productivo mejorado, puede que solucionen muchos de los problemas de la planta relativos al consumo de agua. Joos y su equipo están cruzando varias cepas de la jatrofa para incrementar la producción de semillas y para maximizar el contenido aceitoso de las mismas. Además están desarrollando unos procesos que permitirían que la biomasa de las semillas se pudiese utilizar para alimentar animales.
En 2006, el Instituto para la Energía y los Recursos (TERI), un grupo de investigación indio, comenzó un proyecto de 10 años y 9,4 millones de dólares para el desarrollo de la jatrofa mediante el que se prevé modificar genéticamente las semillas para que aumenten su contenido aceitoso. Nibhi Chanana, miembro de TERI, señala que al grupo aún le quedan de tres a cuatro años para poder aislar los genes que controlan la producción de aceite.
