Su plataforma de servicios a demanda, llamada Singu, permite a los clientes convocar a un masajista, manicurista u otro profesional de belleza a su hogar u oficina. La programación de citas la gestiona un algoritmo que tiene en cuenta los datos de Singu y de terceros, como la ubicación y clima. Los profesionales atienden a menos clientes que en un salón de belleza, pero ganan más dinero porque no tienen que cubrir los gastos generales. Gomes dice que el algoritmo puede dirigir hasta 110 clientes a un manicurista en un mes, y generarle unos 1.725 euros en ingresos, una remuneración similar a lo de un abogado o ingeniero jóven.
Innovadores Menores de 35
Tallis Gomes, 30
PorEditores de MIT Technology Review en español
1 min
14 de diciembre de 2017

