Si no hay luz, los grupos se disuelven. La velocidad de disolución, que consecuentemente borra todo lo escrito, depende de la cantidad de partículas parecidas al pegamento que haya sobre la superficie.
Se puede escribir con distintos colores dependiendo de cuanta luz se ponga—una mayor cantidad de luz UV hace que las partículas formen grupos más unidos, que tienen un color distinto a los grupos más sueltos. Los investigadores también pudieron escribir dos imágenes, una encima de la otra, en la misma película. Para escribir la primera imagen no se usan todas las nanopartículas, con lo que se puede escribir una segunda imagen con las nanopartículas sobrantes.
“El concepto de utilización de la agregación reversible y fotoestimulada de partículas de oro o plata para crear imágenes auto-borrables es bastante interesante y nuevo,” afirma Masahiro Irie, profesor de química en la Universidad Rikkyo de Tokyo, y dedicado al estudio de las moléculas fotocrómicas. Sin embargo, opina que las moléculas fotocrómicas puede que resulten mejor para su uso en sistemas de auto-borrado prácticos. Las imágenes o los textos escritos con las nuevas tintas puede que no alcancen una alta resolución debido a que requieren grupos de nanopartículas. Además, la película no escrita está coloreada debido a dichas nanopartículas, y sería más deseable tener una película que originalmente fuese blanca o sin color, afirma.
No obstante, la flexibilidad y el control que ofrece el nuevo material lo hacen muy atractivo. Es fácil controlar la velocidad de escritura y borrado, así como el color, señala Grzybowski. Añade que esta tecnología ha despertado el interés de una compañía de seguridad con sede en el Reino Unido.
