Shami estudia los detalles en que nos basamos para decidir contactar a un experto u otro. Su estudio demuestra que normalmente buscamos expertos que se involucren en actividades sociales relacionadas con sus áreas de especialización—por ejemplo, aquellos que contribuyan en foros de discusión o mantengan un blog con temas relacionados. Shami cree que actividades como estas son un signo de que el experto está predispuesto a participar en comunidades más amplias, puesto que formar parte de este tipo de actividades de gran nivel supone un esfuerzo.
Shami opina que en la búsqueda de expertos debne incluirse datos de carácter social, dando un mayor valor a aquellos resultados de búsqueda que ofrezcan un perfil de alguien no sólo especializado sino también accesible. Finalmente, también sería posible obtener información acerca del tipo de interacción de los usuarios con otros expertos para así mejorar aún más los resultados de nuestra búsqueda.
Peter Pirolli, dedicado al estudio del comportamiento de las búsquedas en la web en Centro de Investigación de Palo Alto, afirma que el análisis de las redes sociales también revela otro tipo de experto: aquel al que se le da bien llevar información especializada de un grupo a otro. Esta habilidad para compartir información entre grupos especializados puede ser crucial de cara a la innovación, y es algo que quizá las compañías deban tener en cuenta a la hora de contratar personal, señala Pirolli. Es más, sugiere que este tipo de experto podría ser encontrado con sólo analizar las redes sociales y buscar a aquellas personas que hayan creado lazos sólidos con miembros de dos grupos de expertos distintos.
Wulf pone especial énfasis en que cualquier método diseñado para identificar áreas de especialización debe tener en cuenta qué cantidad de minería de datos están dispuestos a tolerar los usuarios, en especial si el objetivo final es construir un sistema comercial con estos datos (tal y como están llevando a cabo Wulf y sus colegas con una startup llamada C3 Networking). A la hora de poner a prueba sus sistema, Wulf comenta que a los usuarios les preocupaban las consecuencias que conlleva el exponer la información acerca de su propio área de especialización. Algunos jefes temían que sus competidores pudieran utilizar esta información para contratar y llevarse a los expertos de sus compañías; algunos trabajadores temían que sus compañeros de trabajo acabarían sobrecargándolos con peticiones de ayuda.
Las compañías que utilicen sistemas de recomendación deben considerar cómo van a resolver las situaciones que se deriven del uso de este tipo de sistema, señala Wulf: “Hacemos visibles cosas que antes no lo eran, para bien y para mal.”
