Por ese motivo, no está claro aún si la vacuna podría suplantar a las colonoscopias completamente en aquellos pacientes con alto riesgo, afirma Mark Ruffin IV, profesor de medicina familiar y científico investigador de epidemiología en la Universidad de Michigan, que no estuvo involucrado en las pruebas. “Si aún siguen necesitando las colonoscopias, lo único que habremos hecho es añadir costes y efectos secundarios a los pacientes con pólipos.”
Los investigadores de Pitt han estado reclutando pacientes para las pruebas desde octubre de 2008, y esperan haber terminado de obtener datos en el otoño de 2011. Los pacientes reciben una dosis inicial de la vacuna con refuerzos 2 y 10 semanas después, y su respuesta inmunitaria se vigila durante un año. Dado que sus historiales de adenomas avanzados los pone en alto riesgo de contraer cáncer, los pacientes son supervisados durante todo el periodo de pruebas con colonoscopias—el estándar actualmente más extendido para este tipo de supervisión médica—lo que otorga a los investigadores una idea preliminar de si la vacuna es capaz de limitar la reincidencia o la progresión.
Hasta ahora, en más de 20 sujetos reclutados hasta ahora, afirma Schoen, “la vacuna se tolera extremadamente bien.” Más allá de algunos enrojecimientos y dolores musculares en el lugar de la inyección, y algunos casos de fiebre de corta duración, no se han dado efectos secundarios adversos. El siguiente paso, afirma Schoen, consistirá en otras pruebas para determinar con mayor precisión la relación entre la administración de la vacuna y la reincidencia del adenoma. Estima que estos experimentos podrían empezar de aquí a dos años.
Las MUC1 anormales no se limitan al cáncer colorectal. También están presentes en otros cánceres, incluyendo la mayoría de los tumores de mama, lo que significa que la nueva vacuna se podría adaptar para otros usos. A escala más amplia, esta estrategia por la que se estimula el sistema inmunitario para que ataque a una proteína relacionada con un tumor, también podría tener relevancia en otros tipos de cáncer. Se sabe que existen muchas proteínas que se expresan de forma aberrante en los tejidos malignos, señala Schoen, y “las vacunas utilizadas contra otras proteínas se podrían utilizar para otros tipos de cáncer.”
