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Negocios

El 'sheriff' que vigila los grandes acuerdos tecnológicos en EE. UU.

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El Comité de Inversión Extranjera de Estados Unidos decide si las adquisiciones de empresas estadounidenses por parte de otras extranjeras son una amenaza para la seguridad nacional. Ahora ha vetado la oferta de la compañía singapurense Broadcom sobre Qualcomm

  • por Martin Giles | traducido por Mariana Díaz
  • 28 Marzo, 2018

Como si de un wéstern actualizado se tratara, en EE. UU. hay un sheriff que ronda las mesas de negociación sobre tecnología y las vigila de cerca. Se trata del Comité de Inversión Extranjera de Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés), que ha sido calificado como "la bazuca reguladora definitiva" por un analista financiero y que este mes ha apuntando a la mayor adquisición propuesta en la historia de la tecnología de los Estados Unidos

CFIUS ha estado revisando la oferta de 117 billones de dólares (unos 94.000 millones de euros) que ha lanzado la compañía Broadcom, con sede en Singapur, al fabricante estadounidense de chips Qualcomm. Finalmente, el comité ha considerado que la combinación resultante es indeseable y el trato ha sido bloqueado.

CFIUS se encarga de decidir si las adquisiciones de empresas estadounidenses por parte de empresas extranjeras representan una amenaza para la seguridad nacional, y puede controlar los acuerdos de cualquier industria. Pero en los últimos años, ha estado analizando cada vez más las ofertas de tecnología, especialmente las relacionadas con China.

Echamos un vistazo a cómo funciona CFIUS y por qué Broadcom no ha conseguido ganar la batalla para que se aprobara su acuerdo.

¿Quién se sienta en la mesa del comité?

Un montón de peces gordos de Washington (EE. UU.). CFIUS está presidido por el secretario del Tesoro e incluye a los jefes de varias agencias gubernamentales, incluidos los Departamentos de Defensa, Seguridad Nacional, Comercio y Energía, así como el representante de Comercio de Estados Unidos y el jefe de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca. El comité también recibe contribuciones de agencias de inteligencia y otros organismos.

¿Cómo de ocupado ha estado CFIUS?

¿Últimamente? Mucho. El comité revisó 172 casos en 2016, frente a los 97 que estudió en 2013. Las cifras oficiales de 2017 aún no están disponibles, pero una estimación aproxima la cifra a 250. "CFIUS está interesándose mucho más por los tipos de acuerdos relacionados con la seguridad", indica el abogado de Latham & Watkins Edward Shapiro. Por ejemplo, en enero el gigante chino del sector tecnofinanciero Ant Financial canceló su oferta con la compañía estadounidense MoneyGram después de que el comité rechazara sus planes: manejar datos personales confidenciales de los clientes de la compañía financiera estadounidense.

¿Cuál es su proceso de revisión?

Una revisión inicial puede durar hasta 30 días, a los que se pueden sumar otros 45 para una investigación más profunda. Si al comité no le gusta lo que se encuentra, puede recomendar que el presidente vete un trato.

¿Con qué frecuencia CFIUS recomienda un veto?

Casi nunca. Las empresas suelen tratar de calmar las preocupaciones de CFIUS y de deshacerse de las ofertas si no pueden llevarse a cabo. De los cuatro vetos presidenciales emitidos entre 1990 y 2017, la mitad tuvieron lugar en los últimos dos años. Ambos involucraron a negocios de semiconductores estadounidenses y postores chinos: en 2016, el expresidente estadounidense Barack Obama canceló la oferta de un consorcio chino a Aixtron, un fabricante de chips alemán con una subsidiaria estadounidense, y el año pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vetó una oferta de un inversor respaldado por China para Lattice Semiconductor. Ahora, en 2018 se suma el bloqueo de Trump a la fusión entre Broadcom y Qualcomm debido a motivos de seguridad nacional.

¿Podía Broadcom influir en CFIUS para que fuera a su favor?

Era difícil y no lo ha conseguido. Al comité le preocupaba que, si la oferta de Broadcom seguía adelante, Estados Unidos pudieraquedarse atrás en las redes inalámbricas 5G súper rápidas, ya que estaría cediendo el liderazgo en el campo a las empresas chinas. Qualcomm ha invertido mucho en la tecnología 5G, pero la reputación de Broadcom indica que exprime mucho el gasto en I+D.

Broadcom se había comprometido a invertir 1,5 billones de dólares (unos 1.200 millones de euros) para capacitar a ingenieros de EE. UU. y a realizar una inversión anual de 3 billones de dólares (cerca de 2.400 millones de euros) en I+D y de 6 billones de dólares (alrededor de 4.800 millones de euros) en manufactura. También aseguraba que no vendería ninguno de los activos de seguridad nacional críticos de Qualcomm a compradores extranjeros. Pero estas promesas no han sido suficientes para convencer a CFIUS, quien también tenía en mente que Qualcomm es un proveedor clave de chips para la industria de defensa de Estados Unidos.

¿Podría la bazuca reguladora definitiva ser aún más poderosa?

Sí. CFIUS actualmente se limita a revisar ofertas que conducen al control total o mayoritario de una empresa estadounidense. El Congreso de Estados Unidos está considerando un proyecto de ley que también le permita revisar algunas participaciones minoritarias de empresas estadounidenses que trabajen en sectores tecnológicos estratégicos. Eso le daría al comité una influencia aún mayor sobre el futuro del panorama tecnológico de Estados Unidos.

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