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España fue el segundo país que más visitantes recibió en 2017, solo superado por Francia, y batió su propio récord con la acogida de 82 millones de turistas.

Negocios

Tecnologías para impulsar el turismo sin perjudicar a los ciudadanos

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Los destinos turísticos inteligentes exprimen las innovaciones tecnológicas para mejorar la experiencia del turista, pero también la de los habitantes que les reciben. Planificación y sostenibilidad son los pilares claves del turismo 2.0 para evitar la gentrificación y la turismofobia

  • por Patricia R. Guevara | traducido por
  • 02 Abril, 2018

Vuelos exprés de fin de semana. Escapadas al sur en invierno. Un crucero para el próximo verano. Cada vez viajamos más, y España es uno de los países donde más se nota el aumento del turismo. En 2017, fue el segundo país del mundo en recibir más visitantes internacionales, un número que no ha parado de crecer desde 2009. Pero aunque el turismo es una clara fuente de ingresos, cuando las visitas se disparan empiezan a aparecer los problemas.

Los destinos saturados y el consecuente encarecimiento de los precios han provocado efectos secundarios como los episodios de turismofobia y el fenómeno de la 'turistización', la gentrificación 4.0. "Hasta hace poco, solo nos preocupaba el visitante, pero hoy en día la opinión del residente local es imprescindible para intentar paliar los importantes efectos del turismo masivo", explica el presidente de la Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (SEGITTUR), Fernando de Pablo.

Foto: El aumento de turistas provoca colapsos en los centros neurálgicos de las ciudades más visitadas, con las consecuentes molestias a los habitantes.

¿Cómo se puede lidiar con el aumento de los turistas de una forma responsable y eficiente? Con una planificación turística inteligente. Así nace el concepto de destino turístico inteligente, que SEGITTUR describe como "un espacio turístico innovador, accesible para todos, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia que garantiza el desarrollo sostenible del territorio, facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino y la calidad de vida de los residentes".

Planifique y vencerá

En el caso del destino turístico inteligente, las claves de esa "infraestructura tecnológica de vanguardia" son el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y el big data. Gracias a estas dos tecnologías es posible acceder a una gran cantidad de datos y su posterior análisis permite planificar mejor. "La planificación urbana debe anticiparse al turista y prever cómo va a afectar a la propia vida de las ciudades", apunta el investigador de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Igor Calzada. Esta necesidad de planificación se debe a que "hay destinos con problemas muy serios porque al iniciar el desarrollo turístico no previeron que en 10 años iban a estar desbordados y que en 15 se les iba a ir de las manos", coincide la representante para España del Global Sustainable Tourism Council Consultor Senior, Susana Conde.

"El turismo deja un gran rastro digital: lo que compramos, por dónde pasamos, qué visitamos. Con estos datos se puede avisar a un turista en tiempo real de la cola que hay en un museo, para que decida ir a otro sitio y así aliviar aglomeraciones que pueden molestar al habitante", ejemplifica De Pablo. Eso es lo que busca el Sistema de Inteligencia Turística de SEGITTUR, una plataforma tecnológica que convierte los datos en conocimiento e información con la que los destinos pueden tomar decisiones, anticiparse a las necesidades de los turistas y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Vídeo: El Sistema de Inteligencia Turística ya se ha implantado con éxito en Las Palmas de Gran Canaria y Badajoz (España). Crédito: SEGITTUR.

Los sensores de IoT, implementados en muchas de las ya conocidas como smart cities, ya están empezando a trabajar para evitar que el turismo acabe con el bienestar de las ciudades. Gracias a ellos, los residuos adicionales generados por los turistas se pueden abordar con rutas de recogida inteligentes como las que ha lanzado Santander (España). Esta iniciativa planifica la recogida de basura en función del nivel de llenado del contenedor. La información de estos sensores también permite mejorar la gestión del tráfico para evitar los atascos en los centros urbanos. Además, contribuyen a la labor de medición de ruidos para evitar que se moleste a los vecinos, como ya sucede en Barcelona (España).

Pero los sensores y los datos no son los únicos aliados de las ciudades más turísticas. Otras innovaciones, como el carsharing y las bicicletas eléctricas públicas, pueden ser muy útiles para mejorar la movilidad. Para evitar la concentración desmesurada de turistas en temporada alta, el responsable de Innovación de BlueBay Jimmy Pons lanza otra idea: "Un proceso de gamificación en el que el turista aprenda sobre el país de destino y gane puntos canjeables por experiencias en temporada baja, para fomentar la desestacionalización".

"Todos aquellos proyectos que, en el ámbito urbano, incorporen tecnología y transformación digital, pueden ser susceptibles de entrar en el cajón de los smart destinations", indica Mas. Pero será "la ciudad que sepa combinar en su ecuación turística al visitante y al residente la más sostenible en el sentido social, medioambiental y económico", concluye Calzada.

Sostenibilidad por bandera

"La palabra clave en el futuro del turismo es la sostenibilidad", opina el presidente de SEGITTUR. El problema es que, aunque este término suele asociarse únicamente al medioambiente, la sostenibilidad también tiene que ver con lo socioeconómico y lo sociocultural. "Para que un destino sea inteligente debe ser, antes de nada, sostenible en estos tres aspectos", apunta Conde.

La rama medioambiental se aborda con "grandes proyectos de ingeniería para mejorar la eficiencia energética que tratan de incluirse en el ámbito del turismo, como el de la Central Hidroeléctrica reversible de Gorona del Viento en la isla de El Hierro (España)", ejemplifica el cofundador de City Makers y responsable de Innovación de Negocio en Suez España, Guillermo Mas. La demanda de energía en la isla aumenta con los turistas, así que buscan dar un mejor servicio a los habitantes y visitantes implantando tecnología.

Foto: Un destino turístico inteligente debe facilitar la interacción e integración del visitante con el entorno que visita.

"La eficiencia energética, la mejora de la contaminación lumínica, la optimización de la gestión del agua, y sensores y drones para controlar la afluencia a monumentos y la saturación de playas, son otros de los ejemplos en los que la tecnología puede aportar una gran ayuda", detalla el responsable de Innovación de BlueBay. Por su parte, Conde destaca que, "en el sector de los alojamientos, ya se utilizan sensores para reducir el consumo de agua y de energía, para gestionar los residuos y para optimizar recursos".

Un ejemplo de sostenibilidad social es el proyecto Smart Buddy en Santander (España), "una plataforma de recomendaciones turísticas en la que se implica directamente a los ciudadanos para que propongan a los visitantes actividades y sitios interesantes que se salen del circuito habitual", explica Mas. El objetivo: combatir la turismofobia y acercar a turistas y ciudadanos.

Oportunidades de negocio

Además de mejorar los servicios actuales, la tecnología ofrece nuevas oportunidades de negocio para el sector turístico. Pons detalla algunas: "En los hoteles, el cliente podría elegir su habitación con antelación gracias a la realidad virtual, los sensores del minibar podrían cargarlo automáticamente al detectar que se ha consumido una bebida, y se podría estudiar con inteligencia artificial y tecnologías emocionales su grado de satisfacción. Con la impresión 3D se pueden crear souvenirs personalizados y con el coche autónomo se mejorará la movilidad de los turistas, abriendo además nuevas puertas para gente con dificultares para desplazarse, como las personas ciegas".

Una vez a pie de calle, la empresa Past View utiliza la realidad virtual y la realidad aumentada para ofrecer visitas por el patrimonio antiguo de algunas ciudades. Este viaje en el tiempo se realiza gracias a unas gafas inteligentes y un dispositivo táctil. La Barcelona Gótica, los momentos de mayor esplendor de Sevilla (España) y el pasado de Atenas (Grecia) son algunos de los destinos virtuales que ofrecen.

Foto: La ruta Past View Sevilla aborda todas las épocas históricas de la ciudad y muestra al visitante cómo eran los edificios, cómo vivían sus gentes y cuáles eran sus costumbres y su vestimenta. Crédito: Past View.

También hay iniciativas que buscan mejorar la seguridad. El proyecto Drops pretende "evitar que los niños se pierdan en las playas masificadas mediante pulseras inteligentes sumergibles que los geolocalizan", explica Mas. En caso de que el niño abandone el perímetro de seguridad previamente fijado, el dispositivo envía una alarma al teléfono de sus padres.

En cualquier caso, "la tecnología tiene que ir supeditada a ayudar a la sostenibilidad y al desarrollo. Debe ser un medio, y no un fin", sentencia Conde. Por su parte, el presidente de SEGITTUR lo tiene claro: "Ya somos líderes en turismo, ahora necesitamos impulsar nuestra tecnología y hacer que nuestras empresas turísticas también lo sean".

*Esta entrevista se publicó originalmente en el Blog de Innovación de Sacyr el 28/02/2018.

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