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Siemens forma a su próxima generación de trabajadores en este complejo a las afueras de Múnich

Negocios

En busca de la formación perfecta para un mundo que cambia cada vez más rápido

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El famoso sistema de formación profesional alemán, el Ausbildung, empieza a quedarse obsoleto ante la revolución de la inteligencia artificial, que está cambiando la naturaleza del trabajo cada vez más deprisa. El mayor reto está en la formación continua de los trabajadores de más de 40 años 

  • por Russ Juskalian | traducido por Mariana Díaz
  • 02 Julio, 2018

Dentro de los edificios 10 y 30 del complejo Siemens a las afueras de Múnich (Alemania), la próxima generación de trabajadores alemanes trabaja en distintos proyectos piloto. Las tareas se eligen cuidadosamente para impartir las habilidades necesarias para que el milagro alemán de fabricación automatizada pueda continuar.

En una habitación, un grupo de jóvenes se está formando para convertirse en ingenieros mecatrónicos automotrices. Acaban de pasar la última semana programando un diminuto modelo de trabajo de una línea de producción automatizada, que funciona con sensores, cintas transportadoras y herramientas que trabajan sin intervención humana. Explican su trabajo con un inglés sorprendentemente bueno, pero lo que los distingue de sus compañeros de otros países es que ninguno de ellos ha ido a la universidad.

La mayoría se unió a Siemens a los 16 años, después de terminar la escuela secundaria. En lugar de pagar matrículas y gastos relacionados, los aprendices reciben un pequeño salario pequeño mientras se forman. En contraste, un curso especializado en ingeniería mecánica mecatrónica en una escuela como la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE. UU.) cuesta entre 21.000 y 37.000 euros al año.

La formación de Siemens forma parte de un programa de formación profesional alemán que se está haciendo famoso por su afirmación de ser capaz de acelerar la entrada de aproximadamente 500.000 jóvenes al año en la fuerza de trabajo. El año pasado, el país alcanzó un récord de 1.279 billones de euros en exportaciones. A pesar de los altos costes laborales, el país logró esta cifra gracias a su elevadísimo nivel de automatización, el más alto de toda Europa. En Alemania hay 309 robots industriales por cada 10.000 trabajadores. Pero la formación profesional está en el corazón de este éxito, y muchos políticos de otros países lo están empezando a valorar como sistema a imitar.

Quienes defienden este enfoque suelen argumentarlo aludiendo a la brecha de habilidades en muchos países avanzados, donde las empresas son incapaces de encontrar trabajadores con experiencia técnica relevante. Para cerrar esa brecha y enfrentar el desempleo juvenil, el año pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió unos 171 millones de euros para expandir la formación profesional por todo el país. El expresidente de Estados Unidos Barack Obama comenzó un programa similar en 2015.

Pero algunos expertos advierten de que el sistema de Alemania tendrá dificultades para adaptarse a medida que la economía se vuelva más dependiente de la inteligencia artificial (IA) y la robótica. Mientras que la IA puede impulsar el crecimiento de la productividad, los programas de formación profesional podrían anclar a muchos trabajadores a unas habilidades que pronto quedarán obsoletas. "Alemania ha demostrado que puede formar a las personas para una variedad de trabajos actuales y de la próxima década", señala el economista de la Universidad de Stanford (EE. UU.)  Eric Hanushek, y añade: "Lo que no han demostrado es que estar formando a las personas para que se puedan adaptar a los cambios en la economía".

Habilidades actuales

El origen del sistema de formación profesional alemán, o Ausbildung, tiene siglos de antigüedad. Nació cuando los comercios estaban gobernados por poderosos gremios. Algunos carpinteros alemanes todavía participan en la tradición auf der Walz (de mantener las costumbres) como parte de su formación. Durante tres años y un día, deben ponerse el traje tradicional para trabajar como jornaleros antes de regresar a casa para convertirse en maestros carpinteros.

En la actualidad, los jóvenes alemanes empiezan a dirigirse hacia su carrera profesional a partir de los 10 años de edad, ya sea hacia la universidad o la formación profesional. Quienes optan por el camino de la formación profesional, comienzan a trabajar y formarse a los 16 años. Durante tres años, los aprendices reciben un salario mientras son formados por un empleador como Siemens. Los aprendices pasan tiempo en un aula o taller, así, si cometen errores no perjudican la producción de la empresa. Tales programas no son baratos, a las empresas les cuestan alrededor de 18.000 euros anuales por alumno. El consultor de Siemens para la formación internacional Friedrich Beisser explica: "Para ver el negocio hay que hacer matemáticas. La mayoría de los aprendices producen mientras aprenden y están listos para trabajar de inmediato"

Algunos expertos advierten que el sistema tendrá dificultades para adaptarse a la IA y la robótica.

Foto: Los trabajadores del programa de formación de Siemens aprenden las habilidades necesarias para la fabricación automatizada.

"Casi todos ellos son contratados por las empresas donde se han formado", señala el jefe de formación y educación de Siemens, Thomas Leubner. La formación proporciona un flujo constante de trabajadores cualificados con las habilidades adecuadas. Y ellos también son leales. En Asia, donde el abandono es típicamente alto, la tasa de rotación entre los empleados de Siemens que han sido aprendices allí es solo del 3 % anual, según las estimaciones de Beisser. La tasa de rotación de la empresa en Asia para los empleados que no formaron como aprendices es más de tres veces superior.

Hay otras señales de que la formación tiene sus ventajas. Un estudio de Hanushek afirma que los actuales graduados universitarios alemanes tienen un 12,9 % menos de posibilidades de conseguir un empleo que sus compañeros de formación profesional.

Pero cuando estos trabajadores rondan los 45 años, su tasa de desempleo aumenta y sus ingresos disminuyen. A esa edad, las habilidades obtenidas en la formación profesional han quedado obsoletas, lo que dificulta su permanencia en la fuerza de trabajo. Los graduados universitarios, que aprendieron conocimientos más generalizados, pensamiento analítico, solución de problemas y organización ( que son precisamente las habilidades que los expertos predicen que serán cada vez más valiosas en una economía impulsada por la IA), se adaptan mejor a los cambios.

Los datos económicos de las últimas décadas respaldan esta idea, según los economistas estadounidenses Dirk Krueger y Krishna Kumar. En las décadas de 1960 y 1970, cuando el crecimiento del PIB per cápita aumentó más rápidamente en Alemania que en EE. UU., los cambios tecnológicos fueron relativamente graduales. En el apogeo de la era de la información, desde la década de 1980 hasta la década de 1990, cuando las empresas estadounidenses adoptaron nuevas tecnologías más rápidamente que sus homólogas alemanas, los números de los dos países se invirtieron.

Durante un período de cambio lento, "formar a las personas para realizar un trabajo que podrán desempeñar durante toda su vida es algo útil. Pero en una economía que cambia cada vez más rápido a causa de la tecnología,  formar a los trabajadores para resolver problemas en lugar de concentrarse en una habilidad concreta podría ser la mejor alternativa", señala el economista de la Universidad de Pensilvania (EE. UU.) Krueger. Quizás los estadounidenses tuvieron libertad para elegir qué tecnología querían implantar, por el contrario, los alemanes podrían haber estado limitados por las habilidades que tenían sus trabajadores.

"Creo que es probable que el sistema de formación profesional alemán no esté preparado para lidiar con los cambios que se avecinan", advierte el economista de la Universidad de Múnich Ludger Woessmann, y explica que durante una década, los jóvenes alemanes han elegido cada vez más los programas universitarios en lugar de los profesionales. Para seguir siendo relevante, la formación profesional deberá cambiar. "Para cualquier tipo de formación, particularmente para la IA y la robótica, las personas no pueden desarrollar habilidades muy específicas para realizar un trabajo por el resto de sus vidas. Ese es el problema central y fundamental de cualquier sistema de formación profesional", señala Woessmann.

Habilidades con fecha de caducidad

Pero aún es pronto para descartar el sistema alemán. A lo largo de los siglos, o el Ausbildung "ha sobrevivido y se ha adaptado a los cambios masivos en la tecnología", señala la politóloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE. UU.) Kathleen Thelen, que escribió su historia.

Foto: Si bien los programas de formación no son baratos, Friedrich Beisser, de Siemens, afirma que los aprendices son productivos y están listos para el trabajo.

Para enfrentar los desafíos de un siglo impulsado por la inteligencia artificial, el programa ha adoptado un enfoque combinado, al que podrán acceder unos pocos afortunados. Thelen lo describe como una formación de élite doble que confiere un título de grado o máster y un título de formación profesional tradicional.

Uno de los jóvenes que trabajan en el laboratorio de mecatrónica en Siemens, Aurel, me dijo que después de terminar su programa de formación profesional le gustaría ir a la universidad o trabajar en una empresa de energía renovable. En la planta baja, en la tienda de máquinas, Lena, una mujer de 22 años, se concentró en lo que se convertiría en el cañón de un pequeño cañón (un proyecto personal destinado a estimular la creatividad). Ella obtendrá un título universitario mientras recibe un salario por trabajar mientras se forma como aprendiz. La joven explica: "Lo hago por el dinero y también porque sé que tendré un trabajo cuando termine". Otro joven, Patrick, empezó la universidad, pero descubrió que podía añadir un año extra en sus estudios para incluir un oficio y que se le pagaría mientras estaba de aprendiz; ahora forma a otros aprendices.

Estos jóvenes se están beneficiando de lo mejor de ambas tradiciones.

Los jóvenes del programa se están beneficiando de lo mejor de ambas tradiciones. También tienen la ventaja de ser aceptados en puestos de aprendiz con una compañía como Siemens, que puede permitirse actualizar sus programas de formación con frecuencia. A finales de este año, Beisser afirma que tiene la intención de presentar un nuevo plan de estudios que incluirá la IA. Pero para aquellos encerrados en prácticas más tradicionales, el futuro puede ser menos esperanzador.

"Al sistema alemán no le va muy bien cuando se trata de la formación profesional continua, es decir, el reciclaje laboral en el nivel adulto", señala Thelen. Es probable que sea porque esa formación es costosa y nadie ha descubierto cómo lograr que participen tanto las empresas como los trabajadores adultos. Además, el gasto público en educación de adultos ha disminuido en Alemania en los últimos 10 años.

"La visión tradicional, que es más o menos correcta, que consiste en aprender algo a los 16 y esperar a que el trabajo no cambie durante los próximos 40 años y a los 60 años ya se puede retirar", explica Krueger. Pero a medida que la edad de jubilación aumenta por encima de los 70 y la IA depende de un número creciente de industrias, todas las apuestas se cancelan. Krueger concluye: "En ese mundo, la formación profesional tendrá que adaptarse drásticamente".

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