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AP Photo | Hasan Jamali

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El asesinato de Jamal Khashoggi disparó la censura 'online' en Arabia Saudí

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Un nuevo servicio que automatiza el rastreo de la censura en gobiernos represivos revela que el número de páginas web censuradas en el país se duplicó un par de semanas después de la muerte del periodista. Los principales objetivos eran medios extranjeros

  • por Martin Giles | traducido por Ana Milutinovic
  • 21 Noviembre, 2018

El proyecto Censored Planet, lanzado este agosto por la Universidad de Michigan (EE.UU.), ha descubierto que el número de páginas web censuradas en Arabia Saudí se duplicó un par de semanas después de que el periodista de The Washington Post Jamal Khashoggi fuera asesinado en el consulado saudí en Estambul (Turquía). Aunque el aumento de la censura no resulta sorprendente, el hallazgo demuestra lo la utilidad de la monitorización automatizada para detectar la represión.

La investigadora que lidera el proyecto, Roya Ensafi, cuenta que detectó un gran aumento en la actividad censora en un escaneo automático realizado el 16 de octubre. Un día antes, los funcionarios sauditas y turcos habían inspeccionado de forma conjunta el consulado donde Khashoggi había entrado un par de semanas antes para obtener la documentación que necesitaba para casarse.

El equipo de Ensafi realiza estas monitorizaciones dos veces por semana en más de 170 países. La responsable sostiene que el escaneo de octubre mostró que los servicios extranjeros de noticias como Fox News, The Los Angeles Times y Canadian Broadcasting Corporation estaban siendo bloqueados de repente. Aunque desde entonces la interferencia ha disminuido en algunas páginas, el acceso a la página web del Times y a arabnews.com, un diario en inglés en Arabia Saudí, todavía está restringido.

Proyecto Roya Ensafi del Planeta Censurado.

Foto: Roya Ensafi del proyecto Censored Planet. Créditos: Joseph Xu, Michigan Engineering

Censored Planet es una de varias iniciativas que intentan destapar la censura en internet. También está el Laboratorio de Ciudadanos (Citizen Lab) de la Universidad de Toronto (Canadá) y el Observatorio Abierto de Interferencia de Redes (OONI por Open Observatory of Network Interference). Algunos de estos servicios, como OONI, dependen de miles de voluntarios que viven bajo regímenes autoritarios que ejecutan el código que verifica la represión y luego suben los resultados a sus servidores.

Ensafi, quien creció en Irán, ha desarrollado una forma de seguimiento de la censura en regímenes represivos que no necesita voluntarios, lo que evita las posibles represalias contra ellos. El programa de Censored Planet busca servidores públicos en internet en universidades y empresas que ofrecen acceso a la web en los países que monitoriza. Luego, da instrucciones a estas máquinas para que realicen varios escaneos diferentes para verificar si alguna de las aproximadamente 2.000 páginas web que rastrea está bloqueada.

Una parte del proceso consiste en analizar si los censores están bloqueando el acceso a las direcciones IP asociadas con las páginas web que Censored Planet vigila. Posteriormente, se comprueba la manipulación de los servidores que ejecutan el sistema de nombres de dominio, que ayuda a dirigir el tráfico a destinos correctos a través de internet. Los regímenes pueden alterarlos, por ejemplo, redirigiendo las solicitudes de acceso a ciertas páginas web hacia direcciones IP incorrectas. Un tercer escaneo busca el bloqueo de palabras clave, lo que implica que los censores controlan el tráfico de la red para detectar ciertas palabras sensibles y bloquear el tráfico hacia las páginas que las contienen.

En comentarios enviados por correo electrónico a MIT Technology Review, el cofundador de OONI, Arturo Filastò, explica que su enfoque demuestra que los usuarios están experimentando censura en sus dispositivos, algo que Censored Planet no puede hacer. También destaca que no está informado de ningún voluntario que haya tenido algún problema por ejecutar un programa para buscar pruebas de censura. OONI se preocupa por advertir a sus voluntarios de los posibles riesgos y trabaja en estrecha colaboración con los abogados locales para vigilar las posibles amenazas.

No obstante, Filastò valora el enfoque de Censored Planet y opina que se complementa con el de OONI porque puede usar pruebas en remoto para rastrear un número mucho mayor de páginas web. Como el programa de su organización funciona con el ancho de banda de sus voluntarios, tiene que limitar la cantidad de páginas supervisadas. Ambos servicios publican sus hallazgos abiertamente para que otros investigadores puedan usarlos.

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