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Tecnología y Sociedad

Los tres retos para poder votar por correo en medio de una pandemia

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El coronavirus ha obligado a paralizar las elecciones en Galicia y País Vasco, y pone en duda la celebración de los comicios presidenciales de EE. UU. en noviembre. La mejor vía para seguir ejerciendo nuestro derecho al voto es por correo, pero para llevarlo a cabo hay que empezar a planificarlo cuanto antes

  • por Lee Drutman | traducido por Ana Milutinovic
  • 02 Abril, 2020

La epidemia de coronavirus (COVID-19) lo ha paralizado todo: la economía, la vida social y, por supuesto, la política tal y como la conocemos. En España, hace ya días que Galicia y País Vasco decidieron aplazar sus elecciones autonómicas previstas para el próximo domingo. Y, de momento, no existe una nueva fecha en el horizonte. Al otro lado del charco, en EE. UU., la sociedad empieza a preguntarse qué pasará con sus elecciones presidenciales, previstas para noviembre.

Dado que en los colegios electorales normalmente se acumulan miles de personas y casi siempre hay cola, ¿cómo podrían funcionar de manera segura durante la jornada electoral? La respuesta es: no podrán.  Entonces, ¿qué se podría hacer?

La buena noticia es que hay un plan B bastante obvio: votar por correo. Varios estados del país ya tienen una buena experiencia con eso: en Colorado, Oregón y Washington las votaciones se realizan por correo casi en su totalidad. A nivel nacional, aproximadamente el 20 % de los estadounidenses vota por correo.

La mala noticia es que este Plan B no está listo para entrar en acción. Si el coronavirus nos obliga a votar por correo, habrá que actualizar y refinar muchas cosas. Por ejemplo, en España, aunque sea posible votar por correo, resulta obligatorio acudir a una oficina de Correos para solicitar las papeletas y, posteriormente, para entregar el voto. Y, en ocasiones, las colas en estas oficinas pueden ser incluso más largas que las que se generan en los colegios electorales.

Y, lo peor de todo es que no existe un plan C, y las elecciones tendrán que celebrarse antes o después. Estados Unidos tiene experiencia en celebrar comicios en medio de situaciones críticas. El país celebró elecciones de forma regular durante las dos guerras mundiales, su guerra civil y durante la epidemia de la gripe española en 1918. Así que el coronavirus no debería se excusa para no poder votar. Si este contrato social y político se rompe, podríamos vernos envueltos en un autoritarismo arbitrario en un momento de crisis que, lo que precisamente necesita es estabilidad.

Para poder realizar unas elecciones por correo de forma exitosa, al menos en EE. UU., sería necesario garantizar tres requisitos fundamentales:

1. Todo el mundo deberá recibir las papeletas

En teoría, los administradores electorales deberían poder escanear sus listas de votantes y enviar las papeletas por correo a todos. Pero en la práctica, esas listas rara vez están actualizadas por factores como mudanzas no comunicadas. Para garantizar que todos los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto hará falta mucha educación pública, especialmente porque un gran número de votantes de bajos solo tienden a prestar atención a las elecciones justo antes de la jornada electoral, cuando podría ser demasiado tarde para asegurarse de que todos hayan recibido su papeleta.

2. Se tendrá que contar el voto de todos

En teoría, se podría disponer de un sitio web donde los votantes puedan monitorizar sus papeletas para ver si llegan al lugar de recuento y si se ha procesado correctamente. Pero eso no es sencillo. Los trabajadores electorales deben comprobar que la papeleta sea de la misma persona que la envió por correo y asegurarse de que se haya rellenado correctamente. Si la firma no coincide, o la papeleta se rellenó mal, los votantes deben ser notificados con tiempo suficiente para volver a intentarlo. Esto vuelve a poner en desventaja a los votantes que envían sus papeletas en el último minuto, y como ellos tienden a ser los menos comprometidos, es más probable que cometan errores.

3. El fraude debe ser mínimo o inexistente

Las papeletas enviadas por correo podrían infringir las normas de coacción conyugal o parental, o algunos familiares políticamente comprometidos podrían rellenar las papeletas en nombre de otros familiares. Esto es ilegal y debe ir asociado a una grave multa. Pero controlarlo podría ser complicado. El voto por correo también ofrece a los agentes políticos la posibilidad de "recoger" papeletas y rellenarlas ilegalmente en nombre de otros. En Estados Unidos se produjo un gran escándalo en Carolina del Norte (EE. UU.), donde el agente republicano Leslie McCrae Dowless Jr. recogió algunas papeletas de voto por correo, falsificó las firmas y envió los votos. Finalmente, los fiscales lo descubrieron, y la junta electoral  estatal convocó nuevas elecciones.

Cuantos más recursos se dediquen a la organización y a la aplicación de la ley, menos fraude habrá. Pero si la comprobación de identidades resulta demasiado estricta, podrá generar falsos negativos, y eso podría privar a los votantes de sus derechos. 

Una alternativa, con alternativas

Aunque el voto por correo será importante, no funcionará para todos, y por eso deben existir otras formas de mitigar el impacto que tendrá el coronavirus en la votación. Además de impulsar el voto por correo, los países podrían ampliar los plazos de votación en persona para evitar multitudes y añadir más mesas electorales para permitir el alejamiento social.

Pero encontrar un compromiso legítimo en torno a las oportunidades más amplias de votación no será fácil, especialmente porque ampliarlas rápidamente supondrá un gran coste en un momento en el que la economía es bastante inestable. Pero sin el apoyo de los líderes, las posibilidades de éxito son nulas.

Todo eso aumenta el nivel de urgencia. Si queremos poder ejercer nuestro derecho al voto lo antes posible, será necesario empezar a planificar los comicios lo antes posible para garantizar que sigan unas reglas justas y que se utilicen las tecnologías más adecuadas.

*Lee Drutman es miembro principal del programa de Reforma Política en Nueva América, coautor del podcast 'Politics in Question' y autor de 'Breaking the Two-Party Doom Loop: The Case for Multiparty Democracy in America'. Este artículo también incluye información de los editores de MIT Technology Review en español.

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