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Por qué la decisión de Facebook de dejar fuera a Trump es puro paripé

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La resolución de la Junta de Supervisión de la red social de mantener la prohibición al antiguo presidente de EE. UU. no soluciona ni aporta nada. La desinformación, el odio y el extremismo, y los mensajes de Trump seguirán circulando por la plataforma hasta que no aborde sus problemas más profundos

  • por Abby Ohlheiser | traducido por Ana Milutinovic
  • 07 Mayo, 2021

La noche previa a que la Junta de Supervisión de Facebook confirmara su apoyo a la decisión de la compañía de prohibir a Donald Trump en sus plataformas, el antiguo presidente de EE. UU. anunció a través de una exclusiva en Fox News que había creado un sitio web llamado From the Desk of Donald Trump (Desde el escritorio de Donald Trump). Aunque tenía la apariencia de plataforma de redes sociales, en realidad solo era un feed de sus declaraciones. Cada declaración tenía un botón "Me gusta" y otros para compartir los enlaces a esa publicación en Facebook y Twitter, donde Trump sigue estando prohibido de forma permanente. 

El movimiento quería anticiparse al comunicado de la Junta de Supervisión del pasado miércoles de que defendería la prohibición de Facebook sobre Trump.

Muchos esperaban la decisión de la empresa como si fuera un fallo de la Corte Suprema. Sin embargo, la junta, que se describe a sí misma como independiente, pero creada y financiada por Facebook, simplemente confía en la palabra de Facebook de que cumplirá su decisión (sus recomendaciones, en cambio, no son vinculantes). Dicha decisión tampoco fue tan crucial como algunos esperaban. Al defender la prohibición inicial, la junta básicamente afirma que Facebook tenía que decidir por sí misma qué hacer con la cuenta de Trump a largo plazo, en vez de dejar el asunto en manos de otros.

"No era apropiado que Facebook ordenara la sanción indeterminada y sin estándares de suspensión indefinida", se lee en la decisión. Facebook debe revisar el asunto en sí, escribió la junta, y "determinar y justificar una respuesta proporcionada y coherente con las reglas que se aplican a otros usuarios de su plataforma". La junta estableció un plazo de seis meses desde su anuncio, momento en el cual tendremos sin duda otro ciclo de noticias sobre la presencia de Trump en las redes sociales.

Durante años, Trump estuvo en el centro de un bucle de atención que tenía grandes consecuencias y a la vez no significaba nada: un jefe de estado usando su cuenta personal de Twitter para amplificar el contenido extremista, manipular la atención del público, retuitear memes tontos, promover peligrosas teorías de conspiración y comunicarse directamente con sus seguidores, quienes al final estaban dispuestos a asaltar el Capitolio para intentar revertir unas elecciones sobre las que estaban convencidos de que habían sido robadas.

Durante años, empresas como Facebook y Twitter se abstuvieron de interferir en las publicaciones de redes sociales de Trump, alegando que su "valor periodístico" debería mantenerlo protegido incluso cuando infringía las reglas de las plataformas sobre abuso y desinformación. Eso empezó a cambiar durante la pandemia de coronavirus (COVID-19), cuando Trump empezó a difundir desinformación sobre las elecciones y el virus. Durante el verano, Twitter comenzó a aplicar las "verificaciones de hechos" a los tuits de Trump que infringían las reglas, lo que enfureció tanto al entonces presidente que amenazó con abolir la Sección 230, la ley que protege a muchas empresas de internet de la responsabilidad por lo que los usuarios hacen en sus servicios. 

Pero, aunque Trump se quede fuera de las principales plataformas de redes sociales para siempre, el ciclo ya está ha creado. Seguirá publicando sus declaraciones, que serán compartidas por sus partidarios y cubiertas por los medios, esté él o no en las redes sociales. Y el círculo de la atención en red que ha girado a su alrededor durante tanto tiempo continuará sin él, al igual que las estructuras subyacentes que hacen posible la presencia influyente de Trump en las redes sociales. 

Es el "peor escenario para Facebook, que ha creado todo esto", Joan Donovan, Centro Shorenstein de los Medios, Políticas y Administración Pública de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard.

Prohibir permanentemente a Trump en Facebook lo mantendría al margen de estas redes. Pero prestar tanta atención a las decisiones de la plataforma en sí es un enfoque bastante equivocado, según la profesora asistente en la Universidad de Syracuse (EE. UU.) Whitney Phillips, que estudia la alfabetización y la desinformación de los medios. El éxito de Trump en las redes sociales proviene en parte de las plataformas, pero también de las "corrientes subterráneas económicas, políticas y sociales" que incentivaron a Trump y seguirán promoviendo los próximos Trumps del futuro.

La experta afirma: "Las cuentas de Trump son agotadoras porque desvían la atención de las cosas más importantes con las que tuvimos que lidiar". La decisión de la Junta de Supervisión fue promocionada como un gran referéndum sobre cómo Facebook equilibra la libertad de expresión y la seguridad; pero, de hecho, la decisión no afecta demasiado al cómo hemos llegado hasta aquí en primer lugar. 

La creación de la junta en sí "fue esencialmente una campaña de relaciones públicas", argumenta la directora de Investigación del Centro Shorenstein de los Medios, Políticas y Administración Pública de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard (EE. UU.) Joan Donovan. Su creación significa que a Facebook se le ha encomendado la tarea de decidir por sí mismo cómo aplicar sus propias políticas, que es básicamente el "peor escenario para Facebook, que ha creado todo esto", sostiene, y añade: "Tenían un trabajo que hacer".

"Cuando se trata de Facebook, hay que recordar que Facebook no es solo un lugar donde la gente publica mensajes", resalta Donovan, y amplía: "Nos brinda la capacidad de tener nuestra propia cadena de televisión", junto con una red de páginas y cuentas relacionadas que pueden ampliar rápidamente el contenido a millones de personas. Facebook es una herramienta de organización y una red de transmisión, todo en uno, y ese poder se usa habitualmente tanto para bien como para mal. 

El contenido conservador funciona extremadamente bien en Facebook, a pesar de las afirmaciones de muchas personalidades de derechas de que la red social reprime sus voces (la censura en sí genera una gran cantidad de contenido viral de derechas cada vez que aparece). El día antes del anuncio de la decisión, la publicación de enlace de mayor rendimiento en Facebook fue del comentarista de derecha Ben Shapiro, que promovió un artículo del Daily Wire sobre una "revuelta" urbana contra la teoría crítica sobre la raza, según Crowdtangle. Shapiro tuvo tres de las 10 mejores publicaciones del día.

Trump tiene prohibido permanentemente publicar en Twitter por incitar a los grupos de extrema derecha que irrumpieron en el edificio del Capitolio en su nombre el 6 de enero. YouTube dijo en marzo que restablecerá el canal de Trump cuando disminuya el riesgo de violencia.

Mientras tanto, dentro de seis meses, Facebook emitirá una nueva decisión sobre la cuenta de Trump, y todos estaremos hablando de esto de nuevo. 

Phillips concluye: "Es realmente difícil seguir apareciendo y pensar y analizar y considerarlo cuando parece como si se estuviera arrojando algo de luz sobre un agujero negro. La gente debe prestar atención y todo es muy importante. Si llegamos al punto del agotamiento, eso beneficiará a Facebook".

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