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Ms Tech | Getty, Pixabay

Biotecnología

Hombre contra mono: la partida definitiva de 'Pong' cerebral

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Nathan Copeland, que sufre paraplejia y hace seis años saltó a la fama al recibir un implante neuronal, ha retado al macaco de Elon Musk a una partida de popular juego controlada por sus respectivos cerebros. Copeland cuenta con el ingenio humano, pero el implante del primate es mucho más avanzado

  • por Antonio Regalado | traducido por Ana Milutinovic
  • 19 Mayo, 2021

Un hombre con un implante cerebral, el cual le permite controlar ordenadores mediante señales neutornales, afirma estar listo para desafiar a la empresa de neurociencia de Elon Musk, Neuralink, en un juego de Pong, cara a cara contra un mono.

Neuralink desarrolla avanzados implantes cerebrales inalámbricos para que las personas puedan conectarse directamente a las redes informáticas. En abril, los investigadores que colaboran con la empresa mostraron unos vídeos de un mono macaco Rhesus llamado Pager capaz de jugar el clásico juego mediante las señales de su cerebro. El vídeo del mono MindPong de la empresa ganó elogios de los seguidores de Musk, quienes lo aclamaban como la última hazaña alucinante del multimillonario.

Nathan Copeland, quien hace seis años recibió un diferente tipo de implante que utiliza regularmente para jugar a videojuegos, afirma: "En cuanto lo vi, pensé: 'Me pregunto si podría vencer a ese mono'".

Copeland resultó herido en un accidente de coche y actualmente no puede caminar ni mover los dedos. Mantiene el movimiento en uno de sus hombros y puede manejar un ordenador y un trackpad en el que escribe con un lado de su puño. Eso significa que no depende totalmente de la interfaz en su cerebro, y admite: "Disfruto jugando con mi mente".

Copeland asegura que está listo para desafiar al mono a la primera "batalla entre especies" de Pong, y añade: "Ya nos estamos preparando y entrenando". La semana pasada empezó a jugar sus primeras partidas.  

¡Que empiece el juego!

Una confrontación mental entre un hombre y un mono no ofrecería un gran impulso a la comprensión científica, pero sí resaltaría la promesa de las interfaces cerebro-máquina de brindar a las personas gravemente paralizadas un acceso más libre a los ordenadores e internet para cualquier propósito.

El partido de Pong se podría celebrar online y transmitirse a través de Twitch, el servicio de streaming para los jugadores, donde Copeland tiene un perfil y sueña con convertirse en una estrella con miles de seguidores.

El objetivo inicial de Neuralink para sus implantes, según ha explicado en una publicación de blog el mes pasado, consiste en "devolver a las personas con parálisis su libertad digital" permitiéndoles "comunicarse más fácilmente a través de texto, mantener su curiosidad en la web, expresar su creatividad a través de la fotografía y el arte, y sí, a jugar a videojuegos".

Copeland ya utiliza los comandos mentales para jugar a videojuegos, incluidos los clásicos de Sega, como Sonic the Hedgehog. Admite que fue "difícil" decidir si desafiar al mono de Musk o no. Y admite: "Podría darme una paliza. Pero sí, quiero jugar".

Copeland lanzó el desafío en una entrevista y en el episodio del programa de radio pública nacional Science Friday, donde habló sobre las interfaces cerebrales. Neuralink, la compañía creada por Musk en 2016, no respondió a nuestros intentos de retransmitir el desafío Pong.

Nathan practica Pong

Foto: Nathan Copeland usando un implante neural para jugar al Pong con su mente la semana pasada en la Universidad de Pittsburgh (EE. UU.). Cortesía de Nathan Copeland

Jugar en casa

Las interfaces cerebrales funcionan mediante el registro de la activación eléctrica de las neuronas en la corteza motora, la parte del cerebro que controla el movimiento. La frecuencia de activación de cada neurona contiene información sobre los movimientos que un sujeto realiza o imagina. Luego, un programa "decodificador" traduce las señales en un comando que se puede transmitir al cursor de un ordenador.

Copeland es una de las pocas personas con un tipo de implante antiguo llamado matriz de Utah, que él utiliza en experimentos en la Universidad de Pittsburgh (EE. UU.) para hacer cosas como mover los brazos robóticos. Antes de que Copeland realice una tarea, debe someterse a una sesión de entrenamiento de 10 minutos para que el algoritmo pueda relacionar las señales de activación de sus neuronas con unos movimientos específicos. Después de esa sesión, puede pensar en mover el cursor del ordenador hacia la izquierda o hacia la derecha, hacia adelante o hacia atrás. Pensar en cerrar la mano es un clic del ratón.

En marzo del año pasado, el equipo de la Universidad de Pittsburgh hizo algunos ajustes para que Copeland usara su implante cerebral por su cuenta, en casa, con una tablet. La ha utilizado para navegar por la web y hacer dibujos de gatos con un programa de pintura. La primavera pasada, la usaba seis horas al día. Y admite: "Me ayudó a superar la pandemia".

MS Paint gato

Foto: Esta imagen de un gato fue dibujada por Nathan Copeland, quien es parapléjico pero utiliza una interfaz cerebro-máquina para controlar un ordenador. La imagen está a la venta como token no fungible. Créditos: Nathan Copeland

Sin embargo, la tablet no es muy potente y solo puede usarla con baterías. No debería conectar su cerebro a ningún dispositivo enchufado directamente a la red eléctrica, ya que nadie sabe qué efecto podría tener una sobrecarga eléctrica. El investigador de Pittsburgh que trabaja con Copeland Jeffrey Weiss afirma: "Le he aconsejado tener cuidado con el software que instala. No tengo otras restricciones salvo no romperlo y evitar el malware. No es más que una máquina con Windows".

La interfaz de Copeland fue instalada por un neurocirujano hace seis años. Tiene cuatro implantes de silicona en total. Los dos en su corteza motora le permiten controlar un brazo robótico en los experimentos o un cursor de ordenador. Otros dos, en la parte somatosensorial de su cerebro, permiten a los científicos a enviar señales a su mente, que él nota como sensaciones de presión u hormigueo en los dedos.

La ventaja del mono

Si ese enfrentamiento mental se produce, el primate de Neuralink tendría la ventaja de jugar con una interfaz de última generación, que la empresa denomina "el enlace" (the Link). Mientras que Copeland tiene que conectar los cables a dos puertos en su cráneo, el implante de Neuralink es aproximadamente del tamaño de una tapa de botella de un refresco y está incrustado completamente en el cráneo. Transmite las reacciones cerebrales de forma inalámbrica, a través de Bluetooth.

"Se trata de un dispositivo muy prometedor, pero es nuevo y hay muchas preguntas al respecto. Nadie fuera de Neuralink ha podido echarle un vistazo", explica Weiss. La empresa afirma que espera reclutar sujetos humanos, pero dependerá de cómo se muestre el implante en animales, incluidos cerdos, en los que Neuralink está realizando pruebas. "Nadie sabe si van a durar seis meses o seis años", señala Weiss.

El implante de Neuralink también registra más neuronas de forma simultánea que los dispositivos anteriores. El modelo en el cerebro del mono emplea alrededor de 1.000 electrodos de alambre fino, mientras que los de la corteza motora de Copeland registran alrededor de 160 neuronas motoras a la vez.

Weiss no está seguro de quién ganaría el partido de Pong y cree que no está claro si el registro de más neuronas mejoraría el control sobre los movimientos bidimensionales de una paleta de Pong. "Los monos probablemente no sean mejores, pero tienen mucho tiempo para practicar", resalta.

Pero Pong es tanto un juego mental como de destreza física. Como humano, Copeland tendría la ventaja del ingenio: algunos juegos de Pong permiten al jugador golpear la pelota en ángulos más agudos, utilizando maniobras arriesgadas como mover rápidamente la paleta para interceptar la pelota o golpear con una esquina.

Copeland empezó a practicar la semana pasada en el laboratorio de Pittsburgh, accediendo al juego online Project: PongEspera encontrar un patrocinador que lo apoye y tal vez recaudar fondos para un ordenador nuevo. Después de jugar recordó que Pong no era tan fácil como parecía: "Definitivamente debería practicar más", concluye.

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