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Álienes de más de 1.700 estrellas pueden haber visto que existimos

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Desde hace 5.000 años, los signos de vida de nuestro planeta han podido ser observados desde los exoplanetas que haya en todos estos astros, según un estudio en 'Nature'. Además, 75 de estas estrellas ya han recibido ondas de radio producidas por los humanos

  • por Tatyana Woodall | traducido por Ana Milutinovic
  • 25 Junio, 2021

Durante miles de millones de años, la Tierra ha estado jugando al escondite cósmico. Una nueva investigación publicada esta semana en Nature sugiere que aproximadamente 1.700 estrellas están en la posición correcta para detectar la vida en la Tierra desde hace ya 5.000 años. Estas estrellas, ubicadas a un máximo de 100 parsecs (o unos 326 años luz) del Sol, han sido detectadas con datos del Satélite de sondeo de exoplanetas en tránsito de la NASA (TESS) y la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea.

Y con miles de exoplanetas ya encontrados orbitando otras estrellas en nuestro universo, ¿podríamos haber visto ya vida en otros planetas? ¿Podrían habernos visto ellos a nosotros? "El universo es dinámico. Las estrellas se mueven, nosotros nos movemos. Primero, la Tierra se mueve alrededor del Sol, pero el Sol se mueve alrededor del centro de nuestra galaxia", afirma la directora del Instituto Carl Sagan de la Universidad de Cornell (EE. UU.) y autora principal del estudio, Lisa Kaltenegger.

Aproximadamente el 70 % de los exoplanetas se encuentran mediante el método de tránsito: cuando un planeta pasa entre una estrella y un observador, la estrella se atenúa lo suficiente para confirmar la presencia de un cuerpo celeste no detectado antes.

Kaltenegger y la coautora Jackie Faherty del Museo Americano de Historia Natural crearon una lista de estrellas que verán o ya han visto el tránsito de la Tierra a lo largo de su existencia. También encontraron siete estrellas de la lista con exoplanetas en órbita que podrían ser potencialmente habitables.

Estadísticamente, una de cada cuatro estrellas tiene un planeta en la "zona de Ricitos de Oro", esa que no es ni demasiado caliente, ni demasiado fría, a la distancia adecuada de una estrella para sustentar vida. Pero ¿cómo podríamos averiguar si los exoplanetas lejanos cumplen estos criterios?

Cuando los exoplanetas en tránsito bloquean la luz estelar, parte de esa luz se filtra a través de la atmósfera. La energía y la luz interactúan con las moléculas y los átomos de ese planeta, y cuando la luz llega al telescopio de un astrónomo, los científicos pueden determinar si ha interactuado con sustancias químicas como el oxígeno y el metano.

La combinación de ambas características representa la huella digital de la vida, explica Kaltenegger, y añade: "Lo realmente interesante es que la gente pudo haber visto que la Tierra era un planeta habitable desde [hace] unos 2.000 millones de años, debido a la acumulación de oxígeno en la atmósfera".

La idea de estudiar los tránsitos para saber si estamos en el radar de otras civilizaciones no es realmente nueva. Kaltenegger atribuye gran parte de su inspiración a un plan del Instituto SETI, que buscaba la inteligencia extraterrestre en la década de 1960.

En 1960, el radioastrónomo Frank D. Drake fue la primera persona en intentar detectar transmisiones de radio interestelares, centrándose en dos estrellas a 11 años luz de distancia y de edad similar a nuestro Sol. Aunque ese intento no tuvo éxito, los científicos y entusiastas aficionados han seguido buscando tales señales desde entonces.

Pero si las señales que enviamos se están transmitiendo es otra cuestión. En el nuevo estudio, Kaltenegger y Faherty aseguran que las ondas de radio creadas por humanos ya han recorrido las 75 estrellas más cercanas en su lista.

A pesar de que los humanos hemos estado enviando ondas de radio durante aproximadamente 100 años, eso no es nada comparado con los miles de millones de años de evolución planetaria de la Tierra.

Mientras tanto, gran parte de nuestro propio vecindario solar aún está inexplorado, pero ahí es donde entran en juego las misiones como TESS, Gaia y Kepler. TESS pasa meses analizando diferentes sectores del universo para encontrar los exoplanetas, y Gaia intenta crear un mapa tridimensional de toda la Vía Láctea. Pero Kepler fue creado para observar una parte del cielo durante períodos de tiempo más largos, la manera perfecta de detectar exoplanetas mediante su tránsito.

"Tanto Kepler como Gaia cuentan con una de las grandes ventajas de poder observar fijamente las estrellas durante mucho tiempo", destaca el investigador de SETI y científico de instrumentos de la misión Kepler Douglas Caldwell. Explica que las misiones dedicadas a objetivos científicos específicos como Gaia ofrecen un tipo de precisión que espera que sea un buen augurio para los futuros descubrimientos astronómicos.

El investigador añade: "El espacio es realmente enorme, y estas estrellas están muy lejos de nosotros en comparación con las cosas a las que estamos acostumbrados como personas. Estamos observando a nuestros vecinos más cercanos y tratando de entender nuestro pequeño vecindario de la galaxia".

Aunque desde nuestro punto de vista actual es posible que seamos invisibles para cualquier civilización extraterrestre, es bueno pensar que algún día podríamos saludar.

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