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NASA/ Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins / Instituto de Investigación del Suroeste

Espacio

Razones para volver a visitar al denostado Plutón

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La misión Perséfone intenta ganar apoyos para orbitarlo durante tres años y crear un mapa de su superficie y de su mayor luna, Caronte. El otrora noveno planeta del sistema solar podría revelar si ha existido materia orgánica fuera de la Tierra, pero algunos científicos creen que no vale la pena viajar hasta allí

  • por Tatyana Woodall | traducido por Ana Milutinovic
  • 28 Julio, 2021

En 1930, el astrónomo aficionado de 25 años Clyde Tombaugh detectó un objeto pequeño y oscuro en el cielo nocturno. Llevaba aproximadamente un año trabajando en el Observatorio Lowell en Flagstaff (EE.UU.), cuando utilizó el comparador de parpadeo (un microscopio especial que puede examinar y comparar imágenes) para echar un vistazo a lo que durante un tiempo se consideró el noveno planeta de nuestro sistema solar: Plutón.

Al parecer, Plutón era, bueno, extraño. En un momento, los astrónomos creían que podría ser más grande que Marte (no lo es). Se sabe que su inusual órbita de 248 años cruza el camino de Neptuno. Hoy en día, Plutón es reconocido como el objeto más grande del Cinturón de Kuiper, pero ya no se considera un planeta.

En 2006, la Unión Astronómica Internacional votó para degradar a Plutón, definiendo un planeta como un cuerpo celeste que orbita alrededor del Sol, tiene forma redonda y ha "despejado el espacio alrededor de su órbita", lo que significa que se ha vuelto gravitacionalmente dominante, de modo que no hay ningún otro cuerpo celeste en su zona orbital además de sus propias lunas. Como Plutón no cumple con esa tercera condición, se considera un planeta enano.

En la actualidad, una nueva misión conceptual presentada a la NASA tiene como objetivo observar de cerca a Plutón y a sus sistemas cercanos. Propuesta a finales de 2020, Perséfone exploraría si Plutón tiene un océano y cómo han evolucionado la superficie y la atmósfera del planeta.

La misión enviaría una nave espacial equipada con cámaras de alta resolución para orbitar Plutón durante tres años y crear un mapa de su superficie, y otro de su luna más grande, Caronte.

Foto: La nave espacial propuesta por Perséfone incluiría cinco generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG) y varias cámaras de alta resolución. Crédito: cortesía de Carly Howett

Pero ¿por qué merece la pena visitar Plutón? El mismo año en el que Plutón fue expulsado de su pedestal planetario, la NASA envió la misión New Horizons a Plutón y al Cinturón de Kuiper para comprender mejor el borde exterior de nuestro sistema solar.

Al llegar a Plutón en 2015, New Horizons encontró un tesoro científico. Las imágenes de primer plano de Plutón revelaron cadenas montañosas potencialmente activas, hielo fluyendo y un sorprendente registro de historia geológica en su superficie. 

La física planetaria e investigadora principal de Perséfone, Carly Howett, cree que New Horizons mostró lo compleja que era realmente esa parte del espacio. Y afirma: "Lo importante no era que New Horizons tuviera fundamentalmente tecnología nueva, sino que dio a la gente una idea de cómo podría ser el sistema de Plutón. El mundo, por primera vez, vio a Plutón".

Howett y otros creen que es hora de regresar. Cada 10 años, la encuesta decenal del Consejo Nacional de Investigación de EE. UU. (NRC, por sus siglas en inglés) plantea las principales preguntas sobre la exploración espacial y determina qué tipo de misiones podrían responder a ellas. Los objetivos de Perséfone abordan las preguntas planteadas en la última encuesta sobre la formación del sistema solar y si alguna vez ha existido materia orgánica fuera de la Tierra.

Para convertirse en una misión oficial de la NASA, Perséfone tendrá que demostrar a la comunidad científica de que las preguntas que podría responder merecen la pena, antes de que la NRC lo someta a votación.

No obstante, algunos científicos creen que volver a Plutón no vale los recursos ni el viaje de 30 años que se necesitaría para llegar allí. La estudiante de doctorado en astronomía de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, EE. UU.) Dakotah Tyler, que estudia exoplanetas (planetas que orbitan estrellas distintas de nuestro Sol), opina: "En un mundo perfecto, estaríamos constantemente preparando nuevas misiones a cualquier lugar en el que pudiéramos aterrizar un róver. Pero como la NASA solo invierte en principales prioridades científicas, los recursos son limitados.

En vez de Plutón, Tyler cree que deberíamos ir a las lunas de Saturno y Júpiter, muchas de las cuales ya sabemos que albergan océanos debajo de su superficie. La científica añade: "Aunque indudablemente obtendríamos más conocimientos si continuamos estudiando los objetos helados del Cinturón de Kuiper, considero que podemos ganar mucho más, mucho más rápido si mantenemos nuestra exploración un poco más cerca de casa".

Al igual que con cualquier misión, existen riesgos y desafíos para lograr que Perséfone despegue. Uno de los más importantes sería mantener su fuente de energía, esa serie de generadores termoeléctricos de radioisótopos, o lo que equivale a las baterías nucleares, en un viaje tan largo. Cualquier cambio podría afectar tanto el tamaño de la nave espacial como al coste, estimado en 2.550 millones de euros.

Aun así, el equipo está entusiasmado con la posibilidad de hacer su parte para expandir nuestro conocimiento del universo explorando Plutón. La científica planetaria y profesora de geología de la Universidad Brigham Young (EE. UU.), Jani Radebaugh, es la geóloga del equipo de Perséfone y recuerda que los hallazgos de New Horizons la tomaron por sorpresa.

La científica afirma: "Creo que mi predicción era que iba a ser una superficie fría, muerta y llena de cráteres, porque está muy lejos, es bastante pequeña. Y eso es justo lo que esperamos de los cuerpos pequeños y helados. Pero estaba completamente asombrada por lo que vi. En cambio, había una diversidad real de paisajes y procesos".

En relación con el tiempo necesario para cosechar los beneficios de la nueva misión a Plutón, Radebaugh afirma que incluso si ella nunca llegara a ver su finalización, espera que sus esfuerzos beneficien a la próxima generación de científicos espaciales. Y concluye: "Podremos salir a los confines del sistema solar. Es interesante, extraño y emocionante superar nuestros sueños más osados".

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