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Los científicos afirman que el cambio climático alimenta los incendios cada vez más severos, como los ocurridos recientemente en Grecia.

Cambio Climático

La tecnología clave para salvarnos del cambio climático casi no existe

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El último informe del IPCC de la ONU deposita sus esperanzas en la eliminación de carbono atmosférico para evitar las peores consecuencias de la emergencia climática, pero los métodos naturales no son suficientes y los artificiales, como las máquinas de succión, están muy poco avanzados

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 11 Agosto, 2021

El tan esperado informe climático de la ONU, publicado este lunes, da un claro aviso de que eliminar cantidades masivas de dióxido de carbono de la atmósfera será esencial para prevenir los peligros más graves del calentamiento global. Pero también resalta que las tecnologías necesarias apenas existen y serán tremendamente difíciles de implementar.

Las temperaturas globales seguirán creciendo hasta mediados de siglo, independientemente de lo que hagamos ahora, según la primera entrega del Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, el nivel de calor dependerá de la rapidez con la que reduzcamos las emisiones y escalemos las formas de absorber el dióxido de carbono del aire.

Los científicos del clima aseguran que tendremos que llevar a cabo la eliminación del carbono para equilibrar en parte las fuentes de emisiones que aún no sabemos cómo erradicar o limpiar, como los vuelos en avión y los fertilizantes. La otra razón, más preocupante, es que posiblemente tengamos que hacer retroceder al planeta después de que atraviese umbrales peligrosos de temperatura.

El informe señala que es probable que en los próximos 20 años los gases de efecto invernadero aumenten las temperaturas mundiales al menos 1,5 °C sobre niveles preindustriales, lo que provocará olas de calor, inundaciones y sequías más frecuentes y graves. Cuando eso suceda, la eliminación de carbono será básicamente la única forma de retornar el cambio climático a condiciones más seguras, porque el gas de efecto invernadero persiste durante cientos o miles de años en la atmósfera. (La última alternativa es, quizás, alguna forma de geoingeniería que refleje el calor de vuelta al espacio, pero esa controvertida idea conlleva todo tipo de preocupaciones).

El modelo utilizado para crear el escenario más optimista del informe, que limita el calentamiento a 1,5 ˚C, supone que el mundo encontrará formas de eliminar alrededor de 5.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año para mediados de siglo y 17.000 millones hasta 2100 (ese modelo se conoce como SSP1-1.9, y esas cifras se basan en un análisis de datos anterior del científico climático del Breakthrough Institute y colaborador de la evaluación de la ONU, Zeke Hausfather).

Eso requiere aumentar tecnologías y técnicas capaces de extraer de la atmósfera tanto CO2 al año como el que emitió EE. UU. en 2020. En otras palabras, en los próximos 30 años el mundo tendrá que poner en marcha un nuevo sector de succión de carbono que opere a la escala de las emisiones de todos los coches, centrales eléctricas, aviones y fábricas de Estados Unidos.

Solo podríamos eliminar menos si reducimos las emisiones aún más rápido, nos resignamos a mayores riesgos climáticos, o ambas cosas.

En el modelo mencionado, casi toda la eliminación de carbono se logra mediante el enfoque artificial conocido como bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, o BECCS. Básicamente, ese modelo requiere producir cultivos que consuman CO2 y luego usar la biomasa cosechada para crear calor, electricidad o combustibles, mientras se capturan y almacenan las emisiones resultantes. Pero a pesar de los miles de millones de toneladas de eliminación de carbono en las que los modelos climáticos confían a través de BECCS, hasta la fecha solo se ha realizado en proyectos a pequeña escala.

La menor cantidad restante de carbono eliminado en el modelo se logra a través de soluciones "naturales" como la reforestación y la plantación de árboles (ver la ilustración a continuación).

Gráfico: La escala de la eliminación de carbono requerida en el modelo del sistema energético utilizado para crear el escenario SSP1-1.9 descrito anteriormente. Créditos: Zeke Hausfather, The Breakthrough Institute

Sabemos que los bosques, el suelo, las turberas y otros sistemas naturales absorben niveles significativos de dióxido de carbono, pero desarrollar mercados y sistemas que lo incentiven, midan y verifiquen de manera confiable ha resultado un desafío . Mientras tanto, los demás enfoques técnicos también están poco maduros, incluidas las máquinas de succión de carbono y diversas formas de acelerar los procesos mediante los cuales los minerales y los océanos absorben y almacenan CO2.

La evaluación del IPCC señala muchas otras limitaciones y dificultades. Por un lado, aunque la eliminación de carbono reduce el nivel de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el informe indica que este efecto solo puede compensarse hasta cierto punto. Los estudios de modelado han encontrado que los océanos y la tierra empiezan a liberar más CO2 en respuesta a la química atmosférica cambiante durante ciertos períodos de tiempo, lo que socava los beneficios.

Además, si bien la eliminación de carbono podría aliviar gradualmente las subidas de temperatura y la acidificación de los océanos, no revoca mágicamente todos los impactos climáticos. En particular, todavía se necesitarían siglos para que los océanos vuelvan a los niveles en torno a los cuales hemos construido nuestras ciudades costeras, destaca el informe. Podría haber daños casi irreversibles en las capas de hielo, en los arrecifes de coral, en las selvas tropicales y también en ciertas especies, en función de cuánto se caliente el mundo antes de que reduzcamos profundamente las emisiones y aumentemos la eliminación de carbono.

El capítulo cinco del informe establece una variedad de otras compensaciones e incógnitas que rodean casi todos los posibles enfoques para la eliminación de carbono a gran escala. Por ejemplo, las máquinas de succión de carbono requieren grandes cantidades de energía y materiales. Plantar más árboles para el secuestro de carbono o cultivos para combustibles competirán con el cultivo de alimentos para una población mundial en expansión.

El cambio climático en sí mismo socavará la capacidad de los bosques para absorber y almacenar el dióxido de carbono, ya que con la subida de las temperaturas aumenta el riesgo de las sequías, incendios forestales e infestaciones de insectos. Y todavía existe una considerable incertidumbre científica sobre los efectos secundarios de varios enfoques basados en el océano sobre los ecosistemas marinos.

La buena noticia es que hay una variedad de formas para eliminar el carbono del aire, y un creciente número de grupos de investigación y empresas están trabajando para desarrollar métodos mejores y más baratos. Pero el informe del pasado lunes deja en claro que nos estamos quedando atrás en una carrera en la que nos jugamos muchísimo.

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