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Biotecnología

Las terapias antiedad, posibles aliadas en la lucha contra la COVID-19

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Los medicamentos que rejuvenecen nuestro sistema inmunológico y nos vuelven biológicamente más jóvenes podrían ayudar a protegernos de los peores efectos de la enfermedad

  • por Jessica Hamzelou | traducido por Ana Milutinovic
  • 01 Junio, 2022

Es mucho más probable que alguien muera de la COVID-19 si es mayor. Una de las razones es que los sistemas inmunitarios envejecidos tienen más dificultades para hacer frente a las infecciones y recuperarse de ellas. Entonces, ¿por qué no probar con los medicamentos que provocan que el cuerpo vuelva a ser joven? Esa es la audaz idea que están explorando varios ensayos clínicos en todo el mundo. Se testan fármacos que revierten los impactos de la edad en el cuerpo, rejuveneciendo el sistema inmunológico y eliminando las células envejecidas y desgastadas.

Algunos científicos evitan usar el término "antienvejecimiento", debido a sus connotaciones engañosas, pero lo cierto es que estos medicamentos se centran específicamente en la biología del envejecimiento. De forma intuitiva, tiene sentido usarlos para ayudar a los cuerpos más viejos a luchar contra alguna infección. Quizá estos medicamentos sirvan para ayudar a cualquier persona con un sistema inmunitario desgastado, ya sea como resultado de la edad, de una enfermedad en la infancia o de un trastorno crónico.

Está claro que necesitamos una nueva forma de tratar esta enfermedad. La COVID-19 podría no desaparecer nunca. Incluso en los países con altos niveles de inmunidad, sigue habiendo hospitalizaciones y muertes por ella. Pero solo se ha encontrado un puñado de tratamientos efectivos, como los medicamentos antivirales, de anticuerpos y esteroides, y es posible que estos no funcionen tan bien contra las futuras variantes.

La edad no solo aumenta las posibilidades de que una persona se enferme gravemente con COVID-19, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar COVID-19 persistente. Si estos medicamentos funcionan, se espera que también puedan ayudar a tratar esa patología.

Defensas más jóvenes

La edad debilita el sistema inmunológico de muchas maneras. Las personas mayores tienen más probabilidades de morir a causa de infecciones como la gripe, y los sistemas inmunitarios envejecidos no suelen responder con tanta fuerza a las vacunas. Algunas células inmunitarias parece que se vuelven más débiles y menos capaces de acabar con los virus o bacterias dañinas. Otras parece que se activan más fácilmente y mantienen niveles más altos de inflamación dañina, incluso cuando no hay infección, algo que puede dañar los tejidos del cuerpo.

También se cree que este deterioro del sistema inmunitario ocurre en las personas más jóvenes que son biológicamente mayores, lo que significa que tienen sistemas corporales que funcionan más como los de las personas mayores que los de otras personas de su misma edad. Las enfermedades que hacen que una persona sea más vulnerable al coronavirus, como la diabetes y las patologías pulmonares y cardíacas, parecen estar relacionadas con tener una edad biológica más avanzada. Y las personas que tenían una edad biológica superior a la esperada 10 años antes del inicio de la pandemia tenían más probabilidades de morir si contraían el virus.

Janet Lord, que investiga el impacto de la edad en el sistema inmunitario en la Universidad de Birmingham (Reino Unido), se ha centrado en un tipo de célula inmunitaria que parece fallar en las personas mayores: los neutrófilos. Estas células circulan en nuestra sangre hasta que ocurre una infección, momento en el que se dirigen directamente al área de la infección. En las personas mayores, estas células parece que se desvían hacia la dirección equivocada y pueden causar un daño significativo, penetrando el tejido "como un gusano que excava en el suelo", señala Lord. "Es por eso que pensamos que cuando una persona mayor contrae una infección, se vuelve más enferma", afirma la experta.

Su equipo ha estado trabajando en una forma de corregir esto para que los neutrófilos sean más eficaces en combatir las infecciones y ha descubierto que bloquear la actividad de una enzima que influye en el funcionamiento del sistema inmunitario parece devolver los neutrófilos a un estado más joven en el laboratorio. Curiosamente, Lord descubrió que las estatinas, los medicamentos comúnmente recetados para reducir el colesterol, podrían tener un efecto similar.

"Imagínese si, durante la pandemia, todos hubieran tenido el sistema inmunológico de un joven de 20 años".
Kristen Fortney, cofundadora y directora ejecutiva de BioAge Labs

Hace algunos años, Lord y sus colegas realizaron un pequeño ensayo clínico de una estatina en personas de 68 a 90 años que fueron hospitalizadas con neumonía. Alrededor de la mitad de los voluntarios recibieron simvastatina una vez al día durante siete días. Los análisis de sangre revelaron que los neutrófilos de las personas que tomaban estatinas actuaban más parecido a las células extraídas de personas más jóvenes y funcionaban mejor para combatir la infección. Y mientras que el 20 % de los que tomaron el placebo murieron dentro de los 30 días posteriores al ensayo, solo el 6 % de los que tomaron la estatina fallecieron.

El enfoque, si funciona, también podría ser útil para ayudar a los sistemas inmunológicos de mayor edad a hacer frente a las infecciones por coronavirus. Lord señala la evidencia de China que sugiere que existe un vínculo entre el uso de estatinas y la supervivencia contra la COVID-19.  Xiao-Jing Zhang, profesor de la Universidad de Wuhan, comparó, junto con sus colegas, los resultados de 13.981 personas que ingresaron en el hospital con COVID-19 en la provincia de Hubei (China). De ellas, 1.219 tomaban estatinas. El equipo descubrió que las personas que tomaban estatinas tenían menos probabilidades de morir y más probabilidades de una buena recuperación.

"Muchos de nosotros creemos que los beneficios para la salud de las estatinas probablemente estén más relacionados con la corrección del sistema inmunológico que con la reducción del colesterol", explica Lord. Si ese es el caso, existe la esperanza de que las estatinas también puedan beneficiar a las personas con COVID-19 persistente. Se está realizando un ensayo clínico en todo Reino Unido para averiguar si tomar estatina a diario podría ayudar a las personas a recuperarse de COVID-19 y prevenir los síntomas duraderos.

La empresa BioAge Labs también busca tratamientos antienvejecimiento capaces de tratar la COVID-19 al ralentizar o incluso revertir el deterioro del sistema inmunitario. "Imagínese si, durante la pandemia, todos hubieran tenido el sistema inmunológico de un joven de 20 años. Hubiera sido muy diferente", señala la cofundadora y CEO de BioAge Labs, Kristen Fortney. 

El planteamiento de la empresa es aprender de las personas que envejecen con éxito, que disfrutan de buena salud y vidas largas. Con ese fin, han colaborado con biobancos, que almacenan una gran cantidad de datos biológicos de un grupo de voluntarios, para encontrar algunas pistas en los genes, en las células y en el metabolismo de las personas longevas que podrían revelar nuevos objetivos para los medicamentos antienvejecimiento.

El fármaco experimental de BioAge Labs contra la COVID-19 bloquea un receptor en las células dendríticas (células ramificadas que ayudan a controlar cómo responde el sistema inmunitario a una infección, pero que, al parecer, causan el exceso de inflamación en etapas avanzadas de la vida). Este fármaco parece rejuvenecer tanto las células dendríticas como los neutrófilos, y se ha mostrado muy prometedor en ratones.

En un estudio publicado en marzo, a los ratones se les administró una dosis letal del virus que causa la COVID-19. Murieron menos del 10% de los ratones tratados, mientras que ninguno de los “no tratados” sobrevivió. Actualmente, el medicamento se está probando en personas mayores hospitalizadas con COVID-19 en EE UU, Brasil y Argentina. Fortney espera tener una mejor idea de si funciona en personas al final de este año.

Afinar el sistema inmunológico

Otro método para rejuvenecer el sistema inmunológico también puede tener el beneficio adicional de ayudar a tratar la COVID-19. El objetivo es la enzima mTOR, que regula el metabolismo. Los medicamentos que bloquean esta enzima, como la rapamicina, permiten que los ratones y otros animales vivan más tiempo. "La rapamicina siempre aumenta la esperanza de vida en todas las especies en las que se ha probado", asegura la cofundadora y CEO de Tornado Therapeutics, Joan Mannick.

En 2014, cuando Mannick estaba en la compañía farmacéutica Novartis, ella y sus colegas demostraron que un fármaco similar a la rapamicina podría mejorar la forma en la que el sistema inmunológico de las personas mayores respondía a la vacuna contra la gripe. "Lo veo como renovar el coche. Hay que regular la enzima mTOR a los niveles de un joven para permitir que la función celular vuelva a la normalidad", explica.

Desde entonces, otros estudios han encontrado que ese fármaco ayuda a prevenir las infecciones del tracto respiratorio en las personas mayores, aunque otro ensayo no logró demostrar ningún efecto. Esto se podría deber a que ese estudio analizó los síntomas, que pueden ser comunes en las poblaciones de mayor edad, en vez de las infecciones confirmadas en el laboratorio.

Mannick ha explorado los efectos de los medicamentos similares a la rapamicina en la COVID-19. Su ensayo se ha llevado a cabo en residencias de ancianos que sufrieron brotes de la enfermedad. Durante cuatro semanas, a la mitad de los participantes se les administró el fármaco, mientras que a la otra mitad se le dio el placebo. Entre los que recibieron el placebo, "el 25 % desarrollaron COVID-19 grave y la mitad de ellos falleció", detalla Mannick, quien aún no ha publicado ese trabajo. Entre las personas que tomaron el medicamento, ninguna tuvo síntomas de COVID-19.

"Existen varias estrategias para ayudar al sistema inmunitario que envejece a luchar mejor contra la COVID-19", indica la experta. "El envejecimiento es el mayor factor de riesgo para la COVID-19 severa, pero es un factor de riesgo modificable".

Fortney espera ampliar el uso de su medicamento más allá de la COVID-19; en teoría, un sistema inmunitario rejuvenecido se podría defender de muchas otras infecciones virales y bacterianas. Su colega coronavirólogo de la Universidad de Iowa y coautor de la investigación sobre el fármaco contra la COVID-19 de BioAge en ratones, Stanley Perlman, tiene en mente futuras pandemias. "La próxima vez que haya otro coronavirus, en 2030, tal vez toda esta información sea muy útil", señala.

Eliminar lo viejo

El sistema inmunitario no es el único objetivo de los medicamentos antienvejecimiento. Otros fármacos apuntan a eliminar las células moribundas. La mayoría de las células de nuestro cuerpo se dividen hasta cierto punto. Al alcanzar este límite, se mueren y deberían ser eliminadas por el sistema inmunológico. Pero ese no es siempre el caso y algunas células persisten. Estas células ya no se dividen y, en cambio, algunas producen una mezcla tóxica de sustancias químicas que desencadenan una inflamación dañina en el área circundante y más allá.

Estas células se denominan "senescentes" y se acumulan en nuestros órganos a medida que envejecemos. Se han relacionado con un número cada vez mayor de enfermedades de la edad, como la diabetes, patologías cardíacas, osteoporosis, cataratas, Alzheimer, etc. También parece que tienen un papel importante en las infecciones por coronavirus.

En una investigación aún no publicada, James Kirkland, experto en envejecimiento y senescencia celular de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota (EE UU), afirma tener evidencia de que el coronavirus infecta más rápidamente las células senescentes que las no senescentes. Su investigación también sugiere que las células senescentes liberan sustancias químicas que provocan que las células no senescentes vecinas también absorban el virus.

Estas células no solo adquieren más coronavirus, sino que también parecen proporcionar un caldo de cultivo para nuevas variantes del virus"Hay nueva evidencia de que las células senescentes infectadas con coronavirus pueden mutar ese virus. Así que incluso pueden ser una causa de las mutaciones virales", indica Kirkland. 

Como preocupación adicional, el coronavirus puede provocar que las células sanas se vuelvan senescentes. Con eso en cuenta, la senescencia se ha convertido en un objetivo obvio tanto de las terapias antienvejecimiento como de las que luchan contra la COVID-19. Los estudios en ratones y hámsteres sugieren que los compuestos que eliminan las células senescentes pueden mejorar los síntomas de la COVID-19 y aumentar las posibilidades de supervivencia.

Kirkland y sus colegas están comprobando si los medicamentos que acaban con las células senescentes, conocidos como senolíticos, pueden ayudar a las personas con COVID-19. Su equipo está probando los medicamentos para estos pacientes en tres entornos: en el hogaren los hospitales y en los centros de mayores.

El medicamento que usa el equipo es básicamente un extracto de una planta, tomado de un tipo de árbol que crece en China, según Kirkland. El compuesto, fisetina, también se encuentra en fresas y pepinos. El experto espera que esto signifique que es seguro, pero resalta que no lo sabe con certeza. "Recomendaría a las personas que no tomen estos medicamentos fuera del contexto de los ensayos clínicos cuidadosamente controlados. No conocemos los inconvenientes", señala Kirkland. 

Aunque los medicamentos senolíticos no se dirigen específicamente al sistema inmunitario, los investigadores creen que reparan las células inmunitarias creando un estado más juvenil. Durante la última década, los expertos se han dado cuenta de que, si bien existen muchos mecanismos de envejecimiento, todos parecen estar relacionados, y que centrarse en uno puede tener beneficios para otros.

"Creo que el futuro será combinar diferentes intervenciones gerontológicas con las intervenciones específicas de cada enfermedad. Este tipo de intervenciones se podrían combinar con las ya existentes para aumentar las posibilidades de recuperación", afirma Kirkland. 

Esa recuperación se refiere a cualquier tipo de infecciones o enfermedades relacionadas con la edad, pero la COVID-19 es un importante primer objetivo, según los científicos. Los casos se han más que duplicado en EE UU en el último mes desde que se ha disparado la variante ómicron y, a 13 de mayo, las cifras semanales crecieron un 29% con respecto a la semana anterior. Actualmente, más de 18.000 personas en EE UU están hospitalizadas con COVID-19, y esa cifra no para de crecer.

"Es increíble lo rápido que muta [el virus]. Va a ser muy difícil usar vacunas tradicionales y métodos antivirales para controlar [las nuevas variantes]. Estoy preocupado por eso", remata Kirkland. 

Perlman está de acuerdo en que necesitamos un nuevo enfoque basado en la edad para abordar la COVID-19. "Podría haber una variante que cause una enfermedad más grave. Creo que sería ingenuo pensar que hemos acabado", advierte el experto. 

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